La escasez de personal y los apaños para cubrir bajas o salidas de guardias deja a muchos pueblos sin sus facultativos
Las placas de la carretera cambian pero el ambiente en los pueblos es idéntico: muchas casas vacías y muchos ancianos. La provincia de Salamanca se asemeja a tantas otras áreas rurales de Castilla y León víctimas de la despoblación y de la pérdida de servicios, o viceversa. Una clave para el mantenimiento de los habitantes se encuentra en los consultorios médicos y la atención sobre esos mayores cuyos achaques, si se agravan, pueden empujarlos a la ciudad. Los vecinos aceptan el modelo sanitario, con visitas médicas semanales según la población del lugar, pero condenan lo que dice el asterisco: no siempre les toca el mismo médico. Las bajas o las salidas de guardia no se suplen con más personal y provocan cambios imprevistos en las fechas de consulta o bailes en la plantilla, que aunque accede igual al historial virtual del paciente, no da confianza a los envejecidos pacientes. Esto se escucha en un viaje por zonas rurales charras: “Con el médico, contentos, con el sistema…”.
Así se pronuncia Lucía Benito, de 83 años, en Villaverde de Guareña (128 habitantes). El consultorio se encuentra en la planta de arriba del edificio consistorial, idea peregrina allí donde acecha la osteoporosis y cada escalón es un Teide. “Cambian mucho, lo tienen todo en el ordenador y nos van preguntando”, detalla la octogenaria, levantando las cejas porque quisiera ver siempre el mismo rostro esos lunes y viernes en que se abre la veda sanitaria y las batas blancas se entremezclan con las adustas ropas de señores como Guillermo Fernández, de 82, en bici para regocijo de su salud cardiovascular. “Cambian mucho, pero si estás bien los ves cada medio año”, ilustra. Pedro Fernández y Alfonsa Diego, de 79 y 80, charlan sobre ese sistema cuajado mediante llamadas telefónicas a Pedrosillo, cabeza sanitaria (120 habitantes), para pedir recetas o recepción presencial, aunque “los mayores se apañan peor” para estos trámites. “Miguel Ángel, el médico que viene, nos atiende estupendamente, pero cambian bastante porque tiene guardias y vienen sustitutos distintos”, apunta.






