Los corderos han regresado en los últimos días a las calles de Marruecos, un año después de que el rey Mohamed VI suspendiera a causa de la sequía el sacrificio ritual de la Fiesta del Cordero en la mayor celebración religiosa del islam. Ahora, millones de borregos balan acorralados en mercados populares de los pueblos y las afueras de las ciudades, a la espera de ser degollados el miércoles por cada padre de familia que cuente con medios suficientes. Cada res cuesta al menos 3.000 dirhams (280 euros, el equivalente al salario mínimo). Y más del doble según la raza, edad, peso y región de venta. A apenas cuatro meses de la celebración de las elecciones legislativas, la oposición islamista del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que encabezó el Gobierno entre 2011 y 2021, enarbola el estandarte de la carestía del ganado ovino para movilizar a sus seguidores en contra del Gabinete conservador del primer ministro Aziz Ajanuch, quien no tiene previsto presentarse a la reelección.El ministro de Agricultura, Ahmed el Buari, sacudió el pasado lunes la rutina del Parlamento al proclamar ante la Cámara durante un debate sobre la festividad que “en los buenos zocos” de Marruecos es posible adquirir corderos por un monto que oscila “entre los 1.000 y los 3.000 dirhams”. Su Departamento estima en algo más de nueve millones de cabezas la oferta disponible para el Eid al Adha o Fiesta del Sacrificio, frente a una demanda de menos de siete millones de reses para la también conocida como Eid al Kebir o Fiesta Grande. La ola de críticas de la oposición contra el Gobierno por ignorar la realidad del mercado fue subiendo de tono en el Legislativo, hasta el punto de que el vicepresidente de la Cámara de Representantes, Driss Chattabi, que en ese momento dirigía la sesión, tildó de “chiíes” y “comunistas” a los islamistas del PJD –que se adscriben a la mayoría suní del islam y propugnan una visión liberal de la economía–, en una de las mayores trifulcas parlamentarias de la legislatura que toca a su fin.La sesión quedó suspendida durante casi una hora hasta que se calmaron los ánimos. El socialista Chattabi retiró sus palabras del diario de sesiones para recuperar su función de moderador del debate, y el ministro El Buari admitió finalmente que los precios superaban en la práctica los 2.000 dirhams por animal, a pesar de las ayudas y subvenciones oficiales. En la tarde del mismo día 18, el primer ministro Ajanuch aprobó una orden del Ejecutivo para intentar frenar “el injustificado aumento de precios” del ganado lanar. El decreto gubernamental, que ha sido avalado por la Comisión de la Competencia sin fijar precios máximos, interviene el mercado del cordero para la Fiesta del Sacrificio con medidas como la obligatoriedad de adquirir las reses (salvo en zonas rurales) en los mercados oficiales y la prohibición de la reventa de los animales. A pesar de la aparente amplitud de la oferta de cabaña ovina marroquí y de las generosas ayudas oficiales a los ganaderos, los precios medios del cordero vivo en los mercados de ganado de Rabat y Salé (ciudad contigua) superan los 4.500 dirhams (1,5 veces el salario mínimo) por cabeza y alcanzan hasta 7.000 dirhams para razas seleccionadas cuando se aproxima la Fiesta del Sacrificio. El portal Allo Mouton, dirigido a la comunidad islámica de Francia, que detalla los precios de referencia en las principales regiones de Marruecos, es una herramienta estadística utilizada por varios medios del país magrebí.Agricultura intensiva frente a pastosPresidente del grupo parlamentario del PJD y autor del libro La crisis de la cabaña ganadera nacional, el diputado Abdalá Buanu cuestiona la política agropecuaria del Gobierno de Ajanuch, quien estuvo al frente de la cartera de Agricultura entre 2007 y 2021. En una entrevista con el semanario Tel Quel, Buanu considera que la crisis del cordero se ha convertido en estructural desde 2008, cuando Marruecos fomentó la agricultura intensiva de regadío destinada a la exportación, que se ha expandido en detrimento de las tierras de pasto libre para el ganado. “La sequía [de los últimos años] solo ha sido el catalizador, pero no la causa fundamental [de la crisis de la cabaña]”, argumenta, al tiempo que destaca las contradicciones de los censos oficiales. En vísperas del Eid al Adha, que culmina las celebraciones musulmanas dos meses después del Ramadán, este año hay de nuevo borregos vivos atados en patios rurales y garajes urbanos para su sacrificio en cada hogar en memoria de Abraham, dispuesto a cortarle el cuello a su hijo Ismael (según la tradición islámica) por orden divina. Las generosas subvenciones acordadas por el Ejecutivo conservador a los importadores de carne en los últimos años, en forma de exenciones fiscales y ayudas directas, no parecen haber servido para paliar la carestía del cordero.Hace un año, el rey presidió la oración del Eid al Kebir en la mezquita Hassan II de Tetuán antes de llevar a cabo el sacrificio en nombre de todo el pueblo, en cumplimiento de la tradición. En su condición de Comendador de los Creyentes, Mohamed VI canceló en 2025 la Fiesta del Cordero, una de las celebraciones más identitarias de los marroquíes, por “las dificultades debidas a los desafíos climáticos y económicos que han provocado una disminución sustancial de la cabaña de ganado”, según rezaba un comunicado oficial, y para “no perjudicar a grandes sectores de la población con ingresos limitados”. También se anuló la Fiesta del Cordero en Marruecos en 1996, cuando el rey Hassan II ordenó suspender el sacrificio a causa de la sequía. Lo mismo sucedió en 1981, en pleno estallido social de las Revueltas del Pan en las grandes ciudades, y tras las inundaciones que precedieron en 1963 a la Guerra de las Arenas, en una disputa territorial con Argelia.Descontento por el coste de la vidaTras el puente festivo religioso del Eid, que se prolongará hasta el fin de semana, persistirá el clima de descontento social por el elevado coste de la vida, del que no se libran alimentos básicos como los tomates o la carne. En la órbita de los Hermanos Musulmanes de Oriente Próximo, el PJD maniobra también para intentar recuperar el control del Gobierno en las elecciones de septiembre. En los anteriores comicios legislativos, el partido islamista se desplomó hasta convertirse en una fuerza marginal al perder 112 diputados en un Parlamento de 395 escaños.Reelegido hace un año como secretario general del PJD, Abdelilá Benkirán (primer ministro entre 2011 y 2017) intenta capitalizar el malestar ciudadano contra la política económica del actual Gabinete. Benkirán se opone además a la nueva reforma de la Mudawana o Código de Familia auspiciada por Mohamed VI, que amplía derechos para las mujeres, a la que tacha de contraria a los principios de la sharía o ley islámica. El proyecto de enmienda legal permanece congelado desde diciembre de 2024, a pesar de haber sido bendecido por el consejo de los ulemas o doctores de la ley islámica. Ante el cercano final de la legislatura, deberá ser el nuevo Parlamento surgido de las urnas el que deberá votar su aprobación final.
Los corderos regresan a Marruecos en una Fiesta del Sacrificio bajo tensión política y crisis social
La oposición islamista enarbola el estandarte del alto precio de los millones de borregos destinados al ritual religioso ante la campaña para las elecciones de septiembre











