Hijos de relaciones anteriores, adoptados o en acogida que crecen como hermanos en una nueva familia. En pleno siglo XXI, a este tipo de unidades cada vez más habituales se les llama familias mosaico, reconstituidas, ensambladas o recompuestas. Se considera una fórmula moderna, pero en realidad es un sistema ancestral.“Podemos demostrar que, incluso hace más de 5.000 años, la gente de Europa Central vivía en comunidades donde los lazos biológicos y sociales eran sorprendentemente flexibles”, explica el profesor Ben Krause-Kyora experto en análisis de ADN antiguo del Instituto de Biología Molecular Clínica de la Universidad de Kiel.Un punto de inflexión en la historiaEl Neolítico marca un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Por primera vez, los grupos nómadas se asentaron y practicaron la agricultura y la ganadería. Entre el 3600 y el 2800 antes de Cristo, estas comunidades centroeuropeas erigieron monumentales estructuras arquitectónicas, conocidas como yacimientos megalíticos.Algunas de estas cámaras funerarias con enormes piedras albergan huesos humanos y los expertos han analizado el ADN de restos procedentes de un total de 203 individuos neolíticos de tumbas megalíticas de la denominada cultura Wartberg, en lo que hoy son Baja Sajonia, Hesse y Renania del Norte-Westfalia.Hacia el año 3100 antes de Cristo, la tumba megalítica de Sorsum servía como lugar de enterramiento comunitario para las comunidades agrícolas locales Universidad de KielSegún explican los expertos en un artículo publicado en la revista Science, los resultados muestran que las personas enterradas en la misma tumba no necesariamente estaban emparentadas biológicamente. “Los lazos sociales parecen haber influido en la decisión de quiénes eran enterrados juntos en una tumba, dice la profesora Almut Nebel.“Esto resulta sorprendente. Análisis de yacimientos megalíticos en Irlanda o Suecia sugieren enterramientos comunitarios de familias nucleares biológicas. Pero en los sitios de Europa Central que investigamos, es evidente que nos encontramos ante tumbas de comunidades fragmentadas”, añade.Lee tambiénEstos grupos neolíticos recompuestos eran significativamente más móviles de lo que se creía. En la cámara megalítica de Sorsum, la más septentrional de las examinadas, se enterró a un joven cuyo padre biológico había sido sepultado en la tumba megalítica de Niedertiefenbach, 250 kilómetros más al suroeste.“Desconocemos si el hijo vivía en Sorsum o si se encontraba allí de paso. Sin embargo, ahora sabemos que las personas recorrían distancias de varios cientos de kilómetros en una sola generación, mucho antes de que los caballos domesticados se utilizaran como medio de transporte en Europa Central”, afirma Ben Krause-Kyora.Mapa de tumbas megalíticas neolíticas en el norte de Europa central Universidad de KielEste caso del padre y el hijo no es el único. Otros datos del estudio demuestran que los parientes cercanos a menudo vivían y morían en lugares muy distantes. Las niñas y las mujeres demostraron ser particularmente móviles. Trabajos anteriores habían supuesto rangos de movimiento significativamente menores durante el Neolítico.El equipo comparó, además, el ADN de las tumbas examinadas con análisis publicados previamente de Europa Occidental. Esto reveló que las comunidades de Wartberg no pertenecían a las mismas poblaciones que otros grupos de Europa Occidental que construyeron tumbas megalíticas.Una difusión cultural“Esto, a su vez, sugiere que la costumbre de erigir monumentos con grandes piedras se difundió culturalmente, no a través de la migración directa”, explica el doctor Nicolas da Silva, del Instituto de Biología Molecular Clínica de la Universidad de Kiel y autor principal del artículo.“Cuantos más datos tengamos del Neolítico, más diversa será la imagen de las primeras comunidades agrícolas en Europa. Con estas nuevas investigaciones también debemos replantearnos nuestra comprensión de las estructuras familiares y los patrones de movilidad en la prehistoria”, concluyen los investigadores.Periodista
Las familias mosaico no son un invento del siglo XXI: ya existían hace más de 5.000 años en Europa Central
En el Neolítico vivía comunidades donde los lazos biológicos y sociales eran sorprendentemente flexibles













