Falta tan sólo una semana para que se celebren ocho años de la primera moción de censura exitosa de la historia de nuestra democracia que tuve el honor de dirigir en 2018. La censura contra el presidente del Gobierno de España está regulada en el artículo 113 de la Constitución. Hasta la fecha se han celebrado un total de seis en el Congreso contra los presidentes Adolfo Suárez (1980), Felipe González (1987), Mariano Rajoy (2017 y 2018) y Pedro Sánchez (2020 y 2023). En El manual , (Contraluz 2026) mirando al futuro y a las elecciones generales de 2027, explico qué es lo que hizo posible el éxito de aquella moción. ¿Fue por la sentencia del caso Gürtel, es decir, las cuitas de la corrupción o más bien por haber propuesto un gobierno acorde con la mayoría parlamentaria realmente existente en el hemiciclo, que demandaba, tras tanta división territorial, un proyecto nítido de convivencia detrás?Los partidos que se inclinan por la primera opción (por ejemplo, el PP) nos vienen a decir que la censura fue un simple ejercicio técnico de limpieza democrática y, por consiguiente, hoy al hilo de lo de Zapatero, los mismos grupos parlamentarios que dieron apoyo entonces al presidente tendrían que volver a dar su apoyo al actual jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. El líder de los populares estaría obligado a presentar este acto político, dada la escandalera, aunque no haya en absoluto sentencia de por medio. Y esto no es un dato menor, como diría el samurái que meditaba en Sanxenxo, pues parte de la industria de la actualidad sigue sin dar con la tecla, porque no es lo mismo un auto o un sumario que una sentencia no sólo en España, sino también en Francia, Alemania y el conjunto de Europa. No sólo le falta votos a esa moción, sino también esmalte.Feijóo tiene el poder impugnatorio aunque de momento se resista a apretar el botón nuclear porque sabe que, desde septiembre del 2023, no ha se ha movido de posición. Está atado a Vox por no ser un político libre.Insistimos con la pregunta y las respuestas, porque el principio de gravedad es decisivo en política. Está todo ahí, por muchas derivadas internacionales que se puedan establecer en lo del ex presidente, que las hay. Regresemos al lugar de los hechos, al Congreso de los Diputados hace ocho años. Volvamos a mirarnos todos las caras. ¿Qué significa presentar una moción de censura realmente? Feijóo puede hacerlo por tener un grupo parlamentario con más de 35 diputados, aunque de momento se resista a apretar el botón nuclear porque sabe de sobra que desde su discurso de investidura, en septiembre del 2023, no ha se ha movido de posición. Está en el mismo lugar (atado a Vox), por no ser un político libre. Solo contaría con los votos favorables de Santiago Abascal y con ellos no se llega a la censura, aunque se formen gobiernos en Aragón, Extremadura y pronto en Castilla León o Andalucía.Simulan y disimulan diciendo que esto ya no da de sí, con aires de agonía. Tiene un porqué. Sucedió hace virtualmente 10 años, en junio de 2016, cuando la repetición electoral de entonces alumbró el Congreso que precisamente primero invistió a Rajoy, tras la atribulada salida del entonces secretario general del PSOE (primer Sánchez), y dos años después censuró al mismo Rajoy, con el regreso inesperado del actual secretario general del PSOE (segundo Sánchez). Siendo la misma persona, fueron dos políticos completamente diferentes. También sus equipos. El Sánchez que presentó la moción de censura fue un político libre tratando de hilvanar la mayoría parlamentaria existente y no el Sánchez que intentó, por ejemplo, aquel acuerdo con Albert Rivera.El líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo Javier Lizón / EFE Si se presentara una moción, por tanto, les recordamos que serían los mismos diputados que invistieron a Sánchez en noviembre del 2023 los que tendrían que explicar a sus electores los motivos de su censura. Eso lo pudieron hacer los grupos parlamentarios que dieron su apoyo a Sánchez hace ocho años, justamente porque el único que cambió de posición fue el PSOE, que pasó del error de aquella abstención dolorosa de octubre del 2016 a la censura de junio de 2018. El resto de la mayoría votaron en contra de la investidura del PP y a favor de la moción. La propuesta de convivencia del consorcio PP-Vox brilla por su ausencia. El Aitor Esteban de ayer debe tenerlo en cuenta. Siguen primando en su mensaje los constructos ontológicamente imposibles como la derogación del sanchismo , cuando no el movimiento MAGA. Los españoles valoran la lealtad, aunque te equivoques y saben que la convivencia no la organiza el poder judicial, sino el poder ejecutivo y el legislativo al que votan.Next weekMás convivenciaEn este silencio electoral, y a la espera de cómo el Madrid DF resuelve su moción de censura, todas las derechas tienes pendiente su modelo de convivencia para una mayoría social. Por su parte, la actual mayoría transversal está pendiente de concretar la expectativa plurinacional que estuvo detrás de la moción de hace ocho años, pero que viene siendo mayoritaria desde hace diez. Mayoría transversal y plurinacional, que es algo diferente a solo de la izquierda. Si estos conjuntos vacíos no se llenan, la corrosión y la falta de respuesta se apoderará de todo.El ojo de halcónLeccionesLos pequeños detalles y sus lecciones. Primer detalle: si Pedro Sánchez no hubiera vencido en las primarias de 2017, Mariano Rajoy hubiera agotado la legislatura. Segundo detalle: el PSOE no existiría tal y como lo conocemos, el socialismo caoba se habría apoderado de todo como sucedió con la gestora. Y tercer y último detalle: la sentencia que conectó mayoría social, Congreso y Gobierno fue, en honor a la verdad, la de la manada y no la del caso Gürtel. Aquella España no se sostenía y así se expresaba en las calles.