¿Cómo se ha podido llegar a esta situación? Dos semanas de huelga sin visos de acabar, cientos de concentraciones frente a los colegios y edificios de la administración, manifestaciones multitudinarias, pérdida de miles de euros por parte de los docentes que ejercen su derecho a la huelga, más de un centenar de centros educativos con sus equipos directivos dimitidos, dos mil colegios e institutos sin funcionamiento durante dos semanas y una comunidad educativa exhausta, decepcionada y frustrada con una administración que consideran no les respeta ni les pone en valor.
La estrategia de ultimátums y mano dura del Gobierno valenciano no solo no ha acabado con una huelga que está teniendo un importante impacto, sino que ha cabreado aún más a las profesoras y maestros que el sábado reventaron València en otra manifestación histórica por la educación pública. La pasada semana, el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, acusaba en las Corts Valencianes a los docentes de dejar “a los niños en los patios mientras los profesores están en las aulas sin querer atenderles”. Su consellera de Educación, María Carmen Ortí, en un micro abierto por error aseguraba sin pruebas que los profesores huelguistas “maltratan” a los que no secundaban la huelga, mientras que el PP insinuaba que la comunidad docente abusa de las bajas laborales con datos totalmente sesgados.















