En 2008, “tras años de activismo contra el proyecto colonial israelí”, la antropóloga israelí Maya Wind rechazó hacer el servicio militar obligatorio. Las consecuencias de aquella decisión fueron cuarenta días de cárcel “y empezar una nueva vida, una nueva comunidad, un nuevo entorno: una vida basada en la verdad”, explica. Wind vive ahora en Estados Unidos, es doctora por la Universidad de Nueva York y actual investigadora en la Universidad de California.
Su “posición como ciudadana blanca judía israelí” le permitió acceder a los archivos y bibliotecas estatales y militares en Israel. Allí encontró numerosos documentos oficiales que demuestran, “con gran detalle, los numerosos vínculos de las universidades israelíes con los aparatos de violencia del Estado de Israel”.
Wind ha plasmado las conclusiones de su estudio en un libro que ahora se publica en español: Torres de acero y marfil: Cómo las universidades israelíes destruyen la libertad palestina (Verso Libros). elDiario.es mantiene esta entrevista con ella en una terraza de Madrid, a su paso por España.
Pregunta: En su libro explica que, ya antes de la creación del Estado de Israel, el movimiento sionista creó tres universidades en Palestina.














