En 1918, los primeros colonos judíos procedentes de Europa fundaron en Jerusalén la Universidad Hebrea, que treinta años después, con la fundación del Estado de Israel, comenzaría a considerarse su primera universidad. Actualmente, Israel cuenta con otras siete universidades públicas, un instituto tecnológico y una treintena de colleges que ofrecen estudios superiores no universitarios. Algunas de estas instituciones, como la Universidad de Ariel, se levantaron sobre territorios que la ONU considera palestinos.PublicidadEste fenómeno no es exclusivo de Israel, tal y como ha señalado Maya Wind, autora de Torres de acero y marfil (Verso, 2026), durante una entrevista con Público. De hecho, la antropóloga israelí recuerda que las instituciones educativas desempeñaron un papel fundamental en los procesos coloniales de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica o EEUU. En todos estos casos, explica Wind, las universidades "fueron construidas sobre las tierras indígenas robadas a los pueblos originarios".De acuerdo a las investigaciones de Wind, las universidades israelíes "fueron diseñadas para ayudar en el proyecto de eliminación de Palestina", construido sobre la idea de que "los indígenas [palestinos] tienen que morir para que los colonos [israelíes] puedan vivir. Ambos no pueden habitar la tierra".En este sentido, las universidades funcionarían como "puestos de avanzada" reales y metafóricos. Esta perversa alianza entre el proyecto colonial y producción académica toma formas y abarca ámbitos muy diversos, que van desde la creación de una arqueología e historia fundamentalmente "judía" que invisibiliza siglos de presencia árabe en los territorios palestinos, hasta el desarrollo de tecnología armamentística para el Ejército de Israel.PublicidadEsto obliga a mirar a la institución académica israelí como a todo: "Es importante que nos resistamos a la ficción que Israel intenta vender de que hay alguna de diferencia entre lo que ocurre dentro del territorio colonizado en 1948 y lo que ocurre en los territorios ocupados. Es un solo proyecto entre el río y el mar (...) y que consiste en la limpieza étnica del pueblo palestino".Arqueología "judía" y borrado de la presencia árabeDesde Benedict Anderson hasta José Álvarez Junco, son muchos los historiadores que explican cómo determinados acontecimientos históricos –y los relatos míticos que se crean a su alrededor– justifican la fundación y dotan de identidad a los Estados-nación. En el caso de Francia es la Revolución Francesa (1789), en el de España, la Guerra de la Independencia (1808-1814) y, en Israel, el éxodo de los judíos tras la expulsión de Egipto relatado en la Biblia.La arqueología nacionalista interpreta los hallazgos encontrados bajo tierra como evidencias de este pasado mítico. Tal y como recoge Maya Wind en su investigación, la también antropóloga Nadia Abu El-Haj "ha demostrado que la práctica arqueológica israelí establece un terreno probatorio para corroborar la identidad de la tierra como un espacio intrínsecamente judío".PublicidadDe esta forma, mediante el control de los sitios arqueológicos de toda la antigua Palestina, Israel reclama "la propiedad de la historia de todo el territorio bajo su control", con lo que no solo borra "la historia árabe, palestina, cristiana y musulmana" de estos territorios, sino que hace suyo "todo el patrimonio judío de la región". Al mismo tiempo, la apertura de nuevas excavaciones en los territorios ocupados palestinos y sirios facilita a Tel Aviv la anexión de facto de nuevas porciones de tierra bajo la justificación del conocimiento histórico, como ocurrió con el yacimiento de Susya, al sur de Hebrón.Por último, aunque no menos importante, Maya Wind destaca cómo el avance colonial israelí ha expoliado restos arqueológicos a lo largo y ancho del territorio bajo su dominio. El mayor ejemplo de este fenómeno fue la expropiación del Museo Arqueológico de Palestina, ahora convertido en el Museo Rockefeller. Todo ello, recuerda Wind, contraviene el derecho internacional en materia arqueológica, que prohíbe, entre otras cosas, llevar a cabo expediciones de rutina –artículo 5 de la Convención de La Haya de 1954– además de instar a las potencias ocupantes a apoyar a las autoridades locales en la preservación de los tesoros y sitios culturales.Universidades e industria armamentísticaMuchos de los profesores y alumnos de los institutos de investigación científica y tecnológica de Israel terminan fundando compañías o trabajando para empresas del sector armamentístico. Este flujo de conocimiento es lo que explica la creación de empresas como NSO Group Technologies, la empresa que desarrolló el software de espionaje Pegasus, con el que el Gobierno de Marruecos espió al español. Según fuentes no oficiales, sus tres fundadores -Niv Karmi, Shalev Hulio y Omri Lavie- prestaron sus servicios en la unidad de inteligencia militar Unidad 8000, a donde van a parar los estudiantes más brillantes de las universidades tecnológicas israelíes.No es posible entender la industria armamentística israelí sin mirar el trabajo de sus universidades. Para ello, solo es necesario retrotraerse a los orígenes del Estado israelí y al trabajo que llevaron a cabo las milicias sionistas durante la guerra de 1948. Una de ellas era Haganá. Surgió en la Palestina histórica durante el Mandato británico y su objetivo era la creación del Estado de Israel mediante medios violentos.En 1946, dos años antes de que lograran este objetivo, el grupo armado creó el Hemed, un cuerpo científico dedicado a la investigación para fines militares vinculado a la Universidad Hebrea de Jerusalén. Durante la guerra de 1948, el departamento de biología de este centro "preparó bacterias de tifus y disentería para utilizarlas como arma biológicas" contra los palestinos. Maya Wind explica en su investigación que, si bien el Hemed no logró sus objetivos, las infecciones "sembraron el pánico y desmoralizaron a los residentes palestinos".Además, otros institutos de investigación tecnológica vinculados a la Universidad Hebrea pusieron a disposición de las milicias sionistas –posteriormente integradas en las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF en inglés)- todos sus conocimientos para ganar la guerra. El vínculo creado en 1948 entre las instituciones académicas y la industria militar israelí nunca se ha roto. De hecho, uno no se entiende sin el otro. Hemed saltó de la universidad al control de un recién fundado Ministerio de Defensa para, posteriormente, constituirse como Rafael, una de las empresas más grandes de la industria armamentística de Israel. Sus misiles han facilitado el genocidio de la población palestina de la Franja de Gaza durante los últimos tres años.PublicidadNo es el único caso: también Elbit Systems e Israel Aerospace desarrollan armas "probadas en combate" sobre los cuerpos palestinos. Todas ellas "fueron inicialmente proyectos estatales" y todas ellas ellas mantienen programas de formación e investigación con varias universidades israelíes.'Checkpoints' y represión en la universidadComo judía e israelí, Maya Wind pudo entrar y salir de las universidades israelíes con total tranquilidad durante el tiempo que estuvo realizando su investigación. Solo los checkpoints en la entrada de algunos campus y una seguridad privada llamativa diferenciaba estos espacios de los de la Universidad de Columbia de Nueva York, en la que Wind estudió. Pasar por el detector de metales, mostrar una identificación… todo ello forma parte de la cotidianidad de los estudiantes universitarios de Israel. Pero como ocurre en otros aspectos de la vida en este país, son los palestinos los que lo tienen más difícil."Presencié cómo retenían o les hacían más preguntas a los miembros del personal universitario o a los estudiantes palestinos". Aquello era solo una muestra de lo que sufren los árabes en los campus israelíes. Aquellos más activos políticamente, vinculados a organizaciones estudiantiles, pueden ser sometidos a "comités disciplinarios" por llevar a cabo protestas. En ellos, las autoridades universitarias se arrogan la potestad de interrogar a los estudiantes, que pueden ser expulsados de la universidad por "incitación al terrorismo" en el caso de que defiendan los derechos de los palestinos. Con esta excusa la Policía y el ejército israelí "asaltan rutinariamente el campus" con la complicidad de los dirigentes académicos.PublicidadTambién los profesores afines a la causa palestina terminan sufriendo las consecuencias de su oposición al apartheid y al genocidio. Entre ellos, Wind señala el caso de Nadera Shalhoub-Kevorian, que "tras 30 años de titularidad fue expulsada de la Universidad Hebrea de Jerusalén" en 2024, tras una fuerte campaña en su contra. Tras volver a ser aceptada, Shalhoub-Kevorian renunció a su puesto como profesora de Derecho y Trabajo Social en esta institución.Todo ello, considera Wind, evidencia que "la represión de los estudiantes palestinos en los campus israelíes es una extensión de la que sufren en los campus palestinos". En ellos, la destrucción y el desalojo es constante en estos centros académicos. La peor parte se la llevan las universidades gazatíes, que han quedado completamente destruidas tras más de dos años de genocidio.Las conquistas del BDSLa importancia de las universidades en el proyecto colonial israelí es lo que movió a los académicos y activistas palestinos Omar Barghouti y Lisa Taraki a crear en 2004 la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI), germen del Movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), que ha vivido una importante revitalización desde el inicio del genocidio. En España, el impulso del BDS y de organizaciones hermanadas con este lograron la paralización de la etapa final de la Vuelta Ciclista a España de 2025, en la que participaba un equipo israelí.Uno de los caballos de batalla de la lucha contra el genocidio tanto en España como en otros países europeos ha sido la denuncia de la complicidad de las instituciones comunitarias con el Estado israelí. Dentro de este marco, las ayudas europeas a la investigación científica, conocidos como los Fondos Horizon UE, cumplen un papel fundamental. Como ya explicó Público en 2024, de todas las universidades extranjeras que concurren a las subvenciones de estos fondos públicos, las israelíes eran las que más financiación lograban. De hecho, sus proyectos recibían mayor apoyo que los logrados por las universidades de países de la UE como Suecia o Bélgica.Publicidad"Las universidades israelíes son seleccionadas con un trato especial por parte de Europa al que las instituciones palestinas y árabes no pueden acceder", evalúa Wind. Ello se debe a que se amparan bajo el Acuerdo de Cooperación de la UE e Israel, uno de los objetivos a derribar por parte de los movimientos sociales propalestinos y formaciones de izquierda europeas, debido al incumplimiento sistemático de Israel de su artículo 2, que obliga a las partes a cumplir con el respeto a los derechos humanos.Sin embargo, la tendencia creciente de subvenciones experimentada hasta el año 2024 ha terminado por decaer. Tal y como cuenta Maya Wind a Público: "Entre 2024 y 2025 hubo una caída enorme, de alrededor del 68%". Esto significa que el boicot está funcionando". Wind explica que este descenso no se debe a un cambio de los criterios (que no se ha producido), sino a una inflación de la situación anterior. Para la antropóloga, esto demuestra que, hasta el momento, Europa ha sido una de las principales financiadoras de las universidades israelíes.Por eso, cuando estas inversiones comenzaron a decaer "hubo pánico en la universidad israelí". "Dijeron que Horizonte Europa es un conducto de oxígeno para nuestras universidades financieramente." Y con ello, opina Wind, no se referían solo a la cuestión económica, sino a la cuestión simbólica como el "prestigio" en "publicaciones y rankings internacionales".
Universidades israelíes y avance colonial: "un solo proyecto" que busca la "limpieza étnica" de Palestina
La antropóloga israelí y estadounidense Maya Wind, ha investigado las razones que han llevado










