La causa general contra todas las actuaciones del Gobierno de Pedro Sánchez ha quedado abierta. La imputación del expresidente José Luís Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias y otros graves delitos por el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional llevó de entrada a los populares a ampliar la lista de comparecientes en las comisiones de investigación abiertas en el Senado por este grave episodio. Pero el objetivo no es el segundo presidente socialista de la democracia, cuyo devenir transcurrirá en la vía judicial, sino Sánchez. Ahora sí, nada quedará fuera de la crítica y la denuncia política para la que las pruebas y la verificación no son necesarias. Sánchez tiene a sus máximos colaboradores encausados, y ahora, a uno de sus máximos valedores ante la militancia y amplios sectores progresistas. La política exterior será uno de los capítulos en los que el PP ahondará; no en su vertiente de compromisos y posiciones en relación a los conflictos en Oriente Próximo, Irán o Ucrania. Las tareas de consultoría de Zapatero en distintos países —como él ha denominado a su trabajo profesional y volverá a hacerlo en sede judicial— serán transformadas por el Partido Popular en denuncias a Sánchez. Los intereses económicos y las presuntas irregularidades de los investigados por el caso Plus Ultra serán endosados a Sánchez. “Zapatero no hubiera podido delinquir sin tener detrás a todo el Consejo de Ministros y a su presidente”, ha sentenciado este fin de semana en Baleares el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que marcó la doctrina para las próximas horas: “El verdadero socio de Zapatero es Pedro Sánchez”, ha remachado el secretario general del PP, Miguel Tellado, este domingo en Barcelona. El Gobierno se prepara para convivir hasta el final de la legislatura con el sumario abierto en la Audiencia Nacional sobre el expresidente. No habrá sentencia antes de las elecciones, ni tampoco tregua.El primer impacto en los partidos políticos tras la imputación del expresidente ha transcurrido ya para dejar paso a la preparación de estrategias y discursos. El PSOE no podrá sustraerse del mazazo emocional en mucho tiempo, a sabiendas del goteo de datos y relatos que llegarán al hacerse público el sumario. En la cúpula gubernamental aún confían en que el expresidente pueda explicar y aclarar los indicios que han dado lugar a la imputación. Pero lo prioritario para el Gobierno es demostrar que nada de lo que se investigue pueda conducir a hechos irregulares cometidos desde el Consejo de Ministros. En las últimas 72 horas, el Ejecutivo ha ofrecido a iniciativa propia informaciones y datos de cómo fue el proceso de concesión del rescate, o préstamo en sentido estricto, que justificó la concesión a la compañía aérea Plus Ultra.No duda el Gobierno desde el comienzo de la legislatura de 2023 de que el PP y Vox ansían llevar a Sánchez ante los tribunales. Las imputaciones de sus colaboradores, los más cercanos, como el exministro José Luis Ábalos y el ex secretario de Organización Santos Cerdán podían ser el camino de acercar al presidente ante la justicia. No ha pasado, pero ahora con la imputación de Zapatero vuelve a arreciar el interés de cercar a Sánchez por lo que presuntamente han hecho sus colaboradores. Aunque no haya caso judicial, el presidente no se librará de la declaración de culpabilidad, sentenciado por el PP y Vox.“¡Hay que ser sinvergüenzas!”, clamó este sábado Feijóo en un acto de partido en Baleares. “Sin su Consejo de Ministros y su presidente, Zapatero no hubiera podido delinquir; ustedes no vinieron aquí para limpiar nada; sino para saquearlo todo”, acusó el presidente del PP. La línea está escrita y este domingo Tellado la ha expandido. Zapatero “pasó de blanquear a Otegi a blanquear a Maduro y Delcy Rodríguez”: “Parece que también blanqueaba dinero manchado de sangre procedente de la dictadura de Maduro”. Para llegar después el secretario general del Partido Popular a la acusación principal: “El verdadero socio de Zapatero es Pedro Sánchez; sin el que no hubiera podido delinquir. Hoy todo el Consejo de Ministros del Gobierno de España está bajo sospecha”. Este es el marco acusatorio dibujado por el PP, aunque su líder no podrá lanzárselo a Sánchez el próximo miércoles en la sesión de control del Congreso. El jefe de Gobierno estará en Roma con el Papa, en los preparativos de su visita del 6 de junio a España.Todas las cautelas y las dudas están presentes, pero Sánchez mantiene que no adelantará las elecciones. Al tiempo, en Moncloa tienen el testimonio del expresidente Zapatero de que no ha cometido ilegalidad alguna en sus actividades profesionales. La verdad judicial puede tardar años en declararse, a la vista de que casos del PP —como la Púnica— están ahora en fase de juicio, diez años después de empezar el proceso. Mientras tanto, los populares se disponen a llegar hasta las elecciones con la acusación de culpabilidad a Sánchez por las imputaciones del expresidente y de Ábalos.Los planes de Sánchez pueden cambiar si el PNV y Junts concluyen que el empantanamiento de la legislatura, con la vida política judicializada y sin presupuestos —porque ellos no los apoyan— aconseja ir a elecciones antes de que acabe el año. La reflexión ya ha empezado. También en la izquierda.
La crónica | El PP abre una causa general a Pedro Sánchez
Los socialistas quedan resignados a convivir con el sumario abierto de Zapatero hasta el fin de la legislatura











