Por primera vez desde el 2023 la Generalitat de Catalunya volverá a tener presupuestos y con ello recuperará la normalidad institucional necesaria para la estabilidad y la buena marcha del país y de su economía. Los partidos de la oposición que niegan su apoyo a la ley presupuestaria que anualmente regula los gastos e ingresos públicos, tanto en Catalunya como en Madrid, piensan que debilitan a los gobiernos en el poder, pero deberían ser muy conscientes de que con ello realmente los más perjudicados son los ciudadanos. Afortunadamente, este año en Catalunya se ha impuesto la responsabilidad y ERC y los comunes han sido capaces de negociar con el PSC un acuerdo sobre la ley de presupuestos de la Generalitat para el 2026 que en su conjunto es muy beneficiosa para todos. Es cierto que las prórrogas presupuestarias –de las que se ha abusado mucho– permiten el funcionamiento mecánico de las administraciones, pero impiden las correcciones económicas necesarias y la apuesta por nuevos proyectos en un entorno que cambia año tras año.Las cuentas públicas de la Generalitat para el 2026 aportan importantes novedades respecto a las del 2023. La primera es el aumento del gasto, que es un 23% superior al de ese año y un 10% mayor que lo desembolsado por la Administración catalana en la prórroga del 2025. Estos porcentajes definen unos presupuestos expansivos, con un gasto total de 49.162 millones de euros, lo que supone un récord histórico.La financiación de ese elevado gasto público se basa en la confianza de que habrá un buen comportamiento de la recaudación fiscal, tanto de los impuestos propios como de los compartidos con el Estado, gracias al positivo comportamiento de la economía catalana, así como de la española. Ambas volverán a incrementar su producto interior bruto (PIB) por encima del 2%, más del doble que la media europea. En este sentido está previsto que los ingresos no financieros (impuestos más transferencias) alcancen este año los 48.231 millones, lo que supone 10.527 millones más que en los últimos presupuestos.Si se cumplen estas previsiones de ingresos, la Generalitat espera acabar el año con un superávit por cuenta corriente de 2.475 millones de euros, lo que demuestra un importante saneamiento de sus finanzas en línea con lo exigido por la UE. Eso es importante. En cambio, si se descuentan los gastos financieros, los presupuestos registrarán un déficit de cerca de mil millones de euros. Hay que tener en cuenta que el pago por intereses de la deuda se ha doblado, hasta alcanzar los 1.600 millones. Con ello, la deuda acumulada de la Generalitat alcanzará este año los 90.000 millones, el 29,5% del PIB. La gran mayoría de esta deuda se tiene con la Administración central a través del FLA, con la que se ha pactado una condonación del 20% del total.El proyecto de ley pactado por el Govern combina el gasto social con la inversiónLa gran mayoría del presupuesto catalán, casi el 80%, se destina a la financiación de los servicios públicos que sustentan la Administración autonómica y el Estado de bienestar (sanidad, educación, asistencia social y seguridad, entre otros). Con el margen restante, el objetivo que subyace tras las cifras de los presupuestos pretende frenar el deterioro de los servicios públicos, aliviar la crisis de vivienda, impulsar la inversión productiva y avanzar hacia una mayor capacidad fiscal propia.La principal partida, en este sentido, es la sanidad, con un presupuesto de 13.840 millones (2.428 millones más que en el 2023), que estará destinado a reforzar la atención primaria, ampliar las plazas sanitarias y mejorar las infraestructuras sanitarias.Para la educación se destinan 8.356 millones para financiar la contratación de 4.162 nuevos docentes, aumentar las ayudas de comedor y transporte, establecer más plazas de guardería pública y, en su caso, hacer frente a los acuerdos a los que se llegue en la negociación con los sindicatos.La tercera prioridad es la vivienda, a la que se destinan 1.900 millones –un máximo histórico– para ayudas al alquiler y la ampliación del parque de pisos protegidos.La financiación de los 49.162 millones de gasto para el 2026 se basa en el gran aumento de la recaudación fiscalEspecial atención recibe la inversión pública global de la Generalitat en general, con 4.146 millones de euros. Con ello se pretende compensar el peso del gasto corriente en los presupuestos en favor de una mayor capacidad inversora para mejorar infraestructuras, compensar el final de fondos europeos y contribuir a sostener el crecimiento económico.En suma se trata de unos presupuestos que combinan el pragmatismo con la ambición de mejora de Catalunya. Sin embargo es evidente que, pese al aumento del gasto previsto para el 2026, atender a las necesidades reales del país exigiría un mayor esfuerzo presupuestario. Pero ello queda sujeto a la reforma del sistema de financiación vigente, pendiente desde hace años, para corregir la infrafinanciación per cápita que sufre Catalunya.