Hay silencios que protegen. Y hay silencios que matan. En M�xico, el periodista aprende pronto a distinguirlos. Uno se instala en las redacciones cuando cae la noche y alguien deja de contestar al tel�fono. Otro aparece despu�s, cuando las amenazas dejan de ser un mensaje an�nimo y se convierten en una moto esperando bajo casa, una mirada sostenida demasiado tiempo o una cobertura que nadie quiere firmar. Estado de silencio, el documental estrenado en Movistar Plus hace unos d�as, retrata el miedo cotidiano con el que conviven decenas de reporteros mexicanos. No necesita recrearse en la sangre para incomodar; solo le hace falta "humanizar", palabra que su director, Santiago Maza, repetir� muchas veces durante una videollamada que uni� M�xico con Madrid.A Estado de silencio le basta con ense�ar el desgaste. El cansancio. La rutina del terror. Porque quiz� lo m�s inquietante de esta historia no es la violencia, sino la normalidad con la que termina acept�ndose. Producido por Gael Garc�a Bernal y Diego Luna, este documental sigue las historias de cuatro periodistas mexicanos que arriesgan su vida en la b�squeda de la verdad: Mar�a de Jes�s Peters, Juan de Dios Garc�a, Marcos Vizcarra y Jes�s Medina. Y aunque el documental se estren� hace ahora dos a�os, lo que en �l se denunciaba ha cobrado ahora incluso m�s protagonismo.Seg�n el balance de Reporteros sin Fronteras sobre la situaci�n del periodismo, publicado hace unas semanas, la libertad de prensa y, por tanto, el periodismo y sus periodistas viven uno de los momentos m�s complicados, "posiblemente, el peor del siglo XXI", seg�n Maza. Si bien el derecho a una informaci�n fiable y la libertad de prensa est�n protegidos por el Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicaci�n (EMFA), que entr� en vigor en agosto de 2025, numerosos Estados miembros y candidatos lo infringen, se�ala el informe de RSF. En Am�rica, la situaci�n no es mejor. La libertad de prensa en el continente americano ha acentuado su deterioro: desde 2022, ha perdido 14 puntos en la Clasificaci�n Mundial de la Libertad de Prensa, un descenso similar al registrado en las dos regiones del mundo m�s dif�ciles para el periodismo, Europa del Este y Asia Central, y Oriente Medio y Norte de �frica. Es decir, el documental de Maza es el testimonio y la historia de cuatro periodistas mexicanos, pero sirve de espejo para un mal mucho m�s peligroso de lo que la sociedad cree."Nos hemos acostumbrado a que cuando un periodista muere o se coarta su libertad de prensa eso sea lo normal", nos explica el director de Estado de silencio. "La realidad es que la situaci�n es peor que hace 20 o 30 a�os, pero peor a�n es que nos parece normal". Y, precisamente, para que lo que se ha normalizado deje de serlo, Santiago Maza obvia las fr�as estad�sticas de asesinatos o desapariciones y decide poner rostro, voz y cotidianidad a la tragedia.Estado de silencio muestra c�mo el compromiso de estos profesionales por reportar e investigar temas como el narcotr�fico, la corrupci�n pol�tica, la crisis migratoria y el despojo de tierras los convierte autom�ticamente en objetivos. Retrata el miedo constante, las amenazas a sus familias, el dolor del exilio forzado y la dolorosa transici�n en la que dejan de ser solo los narradores de la noticia para convertirse en las v�ctimas.Imagen del documental Estado de silencio.MOVSTAR PLUSSantiago Maza describe el documental con la imagen que lo cierra, la del periodista Jes�s Medina, machete en mano, abri�ndose paso por una monta�a. "El periodismo de hoy es un poco as�; es como esta cosa aguerrida de entrar en un territorio que es inh�spito para contar c�mo es ese lugar (...) Cuando la amenaza te lleva a huir, el periodista va en sentido opuesto, como un salm�n que nada a contracorriente para llegar a la fuente donde est�n pasando las cosas", explica."Nosotros, como ciudadanos, nos tenemos que responsabilizar de darle un rostro al periodismo... y darnos cuenta de que dependemos de ellos para entender qu� nos pasa", se�ala Maza. Porque "para que una sociedad democr�tica prospere y se pueda enfrentar a aquellas cosas que le puedan pasar, hay que entender la libertad de prensa como el derecho a beber agua limpia", expone. Un derecho por el que velan los periodistas, pero tambi�n debe velar la sociedad, porque "ambas partes se necesitan".Los cuatro periodistas que dan testimonio en Estado de silencio viven desplazados, perseguidos, amenazados o controlados. Algunos decidieron elegir vivir y que su familia viviera antes que ejercer su profesi�n y vocaci�n, pero, como se�ala Maza, "cuando un periodista es extra�do de su hogar, de su h�bitat, para preservar su vida f�sica y la de su familia, se le est� matando de muchas maneras, tambi�n en su salud mental". De hecho, Maza revela que del montaje final se retir� una escena para �l "muy dolorosa" en la que se ve a Marcos Vizcarra trasplantando unas plantas y hablando con el equipo de esa muerte mental y espiritual."Los periodistas de hace 50 a�os eran ese lobo estepario, solo, que se justificaba en el alcoholismo y cuya figura se romantizaba. Hoy, eso ha cambiado, pues los periodistas trabajan m�s de forma colectiva para dar su lugar a la salud, justamente para no olvidarse de que una informaci�n no vale m�s que la vida o la seguridad de la familia", dice Maza.Juan de Dios Garc�a Davish y Mar�a de Jes�s Peters, pareja -�l, reportero; ella, fotoperiodista-, cubr�an de primera mano la crisis migratoria en la frontera sur de M�xico, adem�s de los desplazamientos forzados, el despojo de tierras a comunidades ind�genas y la creciente infiltraci�n del crimen organizado en la zona de Chiapas. Un d�a empezaron a llegar las amenazas. Recibieron llamadas expl�citas y frontales de l�deres del narcotr�fico.Juan de Dios Garc�a, reportero especializado en temas de migraci�n y derechos humanos.MOVISTAR PLUSEl peligro se volvi� tan inminente que se vieron obligados a huir de su hogar y vivir el exilio forzado en California. Estado de silencio expone el fuerte impacto psicol�gico que sufrieron: Mar�a de Jes�s confiesa en la cinta haber contemplado el suicidio ante el peso acumulado del miedo constante, la lejan�a de su entorno y tener que dejar a su hija a resguardo mientras lidiaba con la enfermedad de su madre. Al regresar tiempo despu�s a Chiapas, ambos constatan que la regi�n est� "convulsionada" y controlada por las mafias, impidi�ndoles volver a hacer el periodismo de campo que sol�an realizar."Ojal� este documental", sue�a su director, "sirva como un canario en las minas": "Cuando se empieza a debilitar la relaci�n entre el ciudadano y el periodista, siempre producto del cuestionamiento de la autoridad, que no tiene reparo alguno en atacar al periodismo, como es el caso de Donald Trump, pero que replican muchos, empieza a decaer toda esta relaci�n, que es la que mantiene que una ciudadan�a pueda prosperar porque est� informada"."Un hoyo negro", lo califica Maza; un hoyo donde "a gobiernos, empresarios, criminales y grupos de crimen organizado les conviene un periodista debilitado". Que el ciudadano vea al periodista como un ser humano y que "entendamos a lo que nos enfrentamos como sociedad si no estamos informados har� que estemos al lado de las personas que nos informan y, justamente, vamos a ver con ojos cr�ticos a aquellas personas que se benefician de la desinformaci�n".
"Nos parece normal": el peligroso silencio que devora al periodismo
Hay silencios que protegen. Y hay silencios que matan. En M�xico, el periodista aprende pronto a distinguirlos. Uno se instala en las redacciones cuando cae la noche y alguien...












