Tras nuestra columna del domingo 3 de mayo, El periodismo no defiende el bolsillo de la gente, recibimos comentarios para seguir explorando el dilema de los periodistas con los consumidores. El foco era que nuestra vida como consumidores y usuarios es un tema subinformado por los medios, y eso nos hace más vulnerables y aumenta la asimetría con las empresas que nos brindan esos productos o servicios. Los consumidores son víctimas difusas a las que nadie defiende. Cuando la reacción ante el abuso empresarial es individual la reparación también lo suele ser. Así, no hay beneficio colectivo. En cambio, las acciones colectivas ante la Justicia defienden a todos. Por ejemplo, cuando se obligó a varias prepagas a retrotraer aumentos por razones de edad a sus clientes. O cuando pudieron repararse los daños hormiga que cobraban algunos bancos por “mantenimiento de cuenta”, “seguro de vida sobre saldo deudor” o “comisión por exceso de límite de crédito”. O contra cláusulas abusivas en seguros de autos y de vida. Y hay acciones colectivas en marcha por seguridad de producto y planes de ahorro relacionados con la industria automotriz. A quienes impulsan estas acciones colectivas les cuesta difundirlo en los medios, y esa puede ser la diferencia entre el avance de la causa judicial o su siesta.
El periodismo, ante el riesgo de la captura del regulador
Tras nuestra columna del domingo 3 de mayo, El periodismo no defiende el bolsillo de la gente, recibimos comentarios para seguir explorando el dilema de los periodistas con los consumidores. El foco era que nuestra vida como consumidores y usuarios es un tema subinformado por los medios, y eso nos hace más vulnerables y aumenta la asimetría con las empresas que nos brindan esos productos o servicios. Los consumidores son víctimas difusas a las que nadie defiende. Cuando la reacción ante el abuso empresarial es individual la reparación también lo suele ser. Así, no hay beneficio colectivo. En cambio, las acciones colectivas ante la Justicia defienden a todos. Por ejemplo, cuando se obligó a varias prepagas a retrotraer aumentos por razones de edad a sus clientes. O cuando pudieron repararse los daños hormiga que cobraban algunos bancos por “mantenimiento de cuenta”, “seguro de vida sobre saldo deudor” o “comisión por exceso de límite de crédito”. O contra cláusulas abusivas en seguros de autos y de vida. Y hay acciones colectivas en marcha por seguridad de producto y planes de ahorro relacionados con la industria automotriz. A quienes impulsan estas acciones colectivas les cuesta difundirlo en los medios, y esa puede ser la diferencia entre el avance de la causa judicial o su siesta.













