La autora francesa publica ‘Nuestros silencios’, un ensayo en el que reflexiona sobre secretos, violencias y ‘omertá’
Igual que hay muchos tipos de ruidos, hay también distintos tipos de silencios. Algunos pueden servir para proteger a la víctima o para encubrir al verdugo. Pueden enquistarse y hacerse bola cuando envuelven un vergonzoso secreto. Pueden ser silencios cómplices o una siniestra omertá. En la sociedad hiperconectada y ruidosa en la que vivimos, a veces el silencio se convierte en un bien de lujo. Cristales insonorizados, cascos con cancelación de ruido, retiros para meditar... Aunque el silencio puede ser también una especie de intemperie, un lugar inmenso y desprotegido para quien no tiene a nadie con quien hablar. De todo esto habla Laurence Joseph (Le Mans, 1980) en su libro Nuestros silencios, por qué callamos (Gatopardo, 2026).
Joseph trabaja con silencios. Es psicóloga clínica y psicoanalista y, como explica en su libro, solo ante el mutismo de su interlocutor puede una persona empezar a contarse. Se llama escucha silenciosa. Aprender a callar en provecho del otro, con el propósito de que pueda explorar y explotar su discurso. “Callarse, a veces, significa aprender a escuchar, y eso es algo bastante raro en la sociedad actual”, explica la autora en videollamada desde su casa de París. Ella escribió este libro basándose en su experiencia de más de 20 años en consulta. Pero no es una simple recopilación de casos clínicos. Joseph recurre a la mitología, la literatura y la filosofía para trazar una cartografía de nuestros silencios individuales y colectivos.






