Un diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico (SOP) era algo que nadie quería escuchar, pero de haberlo hecho, pensaría en el consultorio del ginecólogo, con un examen de imágenes que demostrara que, en efecto, en los ovarios había múltiples quistes. Porque de eso se trataba el nombre, ¿correcto? Sin embargo, este mes, en un consenso global, producto de una década de trabajo científico liderado por la Dra. Helena J. Teede, con miles de expertos de todo el mundo y grupos de pacientes, publicado en la revista médica The Lancet (12 de mayo), se cambió la nomenclatura a síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP). Si hubiera que resumirlo de alguna manera, sería: no es necesario tener quistes para tenerlo. Sí, los ovarios están involucrados, pero los quistes no definen esta condición; este órgano es solo una parte de un trastorno complejo y multisistémico que afecta la salud hormonal, reproductiva, cardiometabólica, mental y dermatológica. PublicidadEsta nueva forma de nombrar el síndrome involucra otras disciplinas y permite un manejo integral. La endocrinóloga Josefa Palacio explica que el nombre anterior generaba confusión y retraso en el diagnóstico, porque la paciente creía sinceramente que su problema estaba en los ovarios. “Y había cierta frustración o estigma en quien tenía otras alteraciones sin tener quistes en los ovarios”. Era un diagnóstico tardío e impreciso, indica la ecuatoriana, quien pudo participar de esta actualización durante el Congreso Europeo de Obesidad, en Estambul, Turquía (12-15 de mayo). Ella cuenta que en esta cita las pacientes estuvieron involucradas y hubo una comunicación bidireccional y multidisciplinaria, que incluyó el área de psiquiatría. “Es un hito histórico en la parte médica, porque permite dar la visión global de la enfermedad y entender que, si bien es cierto el ovario es uno de los órganos que se afectan de manera importante, hay muchas alteraciones multisistémicas: en los ejes neuro-hormonal y metabólico, en la función y acción de la insulina (se produce cierta resistencia) y hay disfunsión ovárica y psicológica que van a repercutir, además, en la función reproductiva”. Es un trastorno que no se soluciona con retirar los quistes. Los criterios de Róterdam, usados para hacer el diagnóstico del SOMP, establecen al menos tres signos: irregularidades o ausencia de menstruación, acné e hirsutismo (hiperandrogenismo) y quistes en los ovarios. De los cuales debe haber dos presentes, cualquiera de ellos, para sospechar.PublicidadPublicidad“Al no hacer el diagnóstico de forma precisa y oportuna, da una mayor carga de enfermedad: se crea una falsa tranquilidad, porque no se ven quistes en el ovario, pero hay alteraciones como el aumento de peso, la resistencia a la insulina, alteraciones en el perfil de los lípidos, mayor probabilidad de hígado graso, mayor riesgo cardiovascular”. Pero también hay cambios en lo psicosocial, crisis de ansiedad y depresión. “Muchos sistemas están alterados”. ¿Qué tan frecuente es el síndrome ovárico metabólico poliendocrino? “En este consenso para el cambio de la denominación, las cifras son que una de cada ocho mujeres cumple con los criterios; y de forma macro, aproximadamente 170 millones de mujeres en edad adulta, mayores de 20 años, tienen el diagnóstico”. PublicidadLa doctora Palacio considera que a veces la mujer va al médico por sus molestias visibles, a corto plazo, pero hay que preguntarse qué le ocurre a mediano y largo plazo si no es diagnosticada a tiempo. “Las alteraciones endocrinas y metabólicas por mucho tiempo van generando un daño crónico y un mayor riesgo cardiovascular mediado por inflamación. Entenderlo como una enfermedad multisistémica permite actuar con todos los frentes”. ¿Qué áreas se afectan en el síndrome ovárico metabólico poliendocrino?Lo ideal, en varias de las enfermedades endocrinas, es que el manejo sea integral, y en esto pueden ayudar el endocrinólogo, el médico internista, el médico de atención primaria que está entrenado en el tema. “Es un trastorno muy común; hay tantas pacientes afectadas que muchos médicos debemos estar formados para poder acompañarlas. Definitivamente el ginecólogo es parte importante, es prácticamente el médico de cabecera de las mujeres a lo largo de la vida. Esto tiene que ir de la mano con un acompañamiento nutricional. Y las alteraciones dermatológicas hacen necesario el acompañamiento de un dermatólogo”. Y probablemente se necesite la guía de un psicólogo. ¿A qué deben estar atentas las mujeres? A las irregularidades menstruales: Ciclos que no lleganMenstruaciones muy espaciadas (más de 35 días)Señales en la piel ya señaladas o a acantosis (oscurecimiento de los pliegues del cuello, axilas o ingles)Alopecia y ganancia de peso (principalmente a nivel abdominal). Pero también hay que observar si hay una elevación de los andrógenos (hormonas masculinas), que el médico debe detectar. “No necesariamente va a tener quistes. Sin embargo, hay que ser muy acuciosos en el estudio”, recalca Palacio: “Es un diagnóstico de exclusión, es decir, el médico tiene que haber descartado todas las otras enfermedades que podrían tener relación con estos cambios, que generalmente son endocrinas. Una vez que se descartó y que hay dos de los criterios, se puede concluir que la mujer tiene esta disfunción”. PublicidadLa alteración puede aparecer en cualquier etapa de la vida; generalmente es más frecuente en mujeres en edad reproductiva, entre los 18 y 30 años, pero no se descarta la posibilidad en otras etapas de la vida de la mujer, como la perimenopausia. Aunque aparece temprano, esta condición suele diagnosticarse tardíamente en ciertas ocasiones, recién cuando la mujer está tratando de concebir y encuentra dificultades, dado que es la causa más frecuente de infertilidad.En el consenso participaron 10.411 pacientes diagnosticadas con SOP y 3,949 profesionales de salud de múltiples disciplinas y regiones del mundo; en total, 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes líderes. Palacio dice que puede tomar tiempo incorporar el cambio en las historias clínicas, tal vez un par de años, pero el proceso se ha iniciado y es un cambio importante en el manejo integral de las pacientes. Poliquístico, un término ‘engañoso’El término “poliquístico” ha sido engañoso, porque muchas pacientes pueden tener el síndrome sin presentar quistes visibles en ecografía, confirma el ginecólogo Wagner Moreno Sanchong. “Actualmente se sabe que es una enfermedad poliendocrina, que involucra múltiples ejes hormonales: alteraciones de insulina, andrógenos, hormonas ovulatorias, metabolismo, tejido adiposo e incluso”, agrega, “señales neuroendocrinas del cerebro”. El nuevo nombre intenta reflejar mejor las dimensiones de esta enfermedad hormonal y metabólica compleja, multisistémica, que puede manifestarse con acné e hirsutismo (vello facial o corporal en áreas inusuales en las mujeres), pero también con caída del cabello, aumento de peso, ansiedad por la comida, resistencia a la insulina, infertilidad, alteraciones menstruales, diabetes, hipertensión y riesgo cardiovascular. “La idea del cambio es que las pacientes y médicos dejen de verlo únicamente como quistes en el ovario”, indica el doctor Moreno, “y entiendan que es un trastorno endocrino integral que requiere manejo conjunto entre ginecología, endocrinología, nutrición y cambios en el estilo de vida”. Un trastorno de por vida, pero no intratableEl doctor Rekha Kumar, endocrinólogo en el centro médico NewYork-Presbyterian/Weill Cornell, indica que el tratamiento, además, puede involucrar medicación para controlar los niveles de azúcar en la sangre y, en algunos casos, agonistas del receptor GLP-1, que se prescriben para controlar la diabetes tipo 2, tratar la obesidad y proteger la salud cardiovascular. “Han mostrado verdaderos avances en mejorar el panorama metabólico y en optimizar la fertilidad”. ¿Puede curarse el SOMP? Kumar dice que no por completo, pero puede ser manejado. “Es una condición de por vida con predisposición genética. Pero quiero que las pacientes entiendan que ‘de por vida’ no significa ‘intratable’”. Los síntomas pueden mejorar de forma significativa, el riesgo metabólico puede ser mitigado y los resultados de fertilidad son alcanzables con las intervenciones correctas. El doctor Kumar anima a las mujeres: “Sean sus propias voceras. Pídanle a su médico un estudio para SOMP. No dejen que ‘tu ultrasonido se ve bien’ sea el fin de la conversación. Una evaluación en regla incluye una detallada historia menstrual, un análisis de signos clínicos de exceso de andrógenos, un examen de andrógenos en suero, insulina y glucosa en ayunas, un panel de lípidos y un ultrasonido”. Él recomienda buscar a un endocrinólogo, a un internista con experiencia en medicina metabólica o a un endocrinólogo reproductivo que trabaje más allá de la fertilidad. “Si no se siente escuchada, busque a alguien más. Esta condición tiene una larga historia de ser desoída, y las mujeres merecen cuidado riguroso y comprensivo”. (I)
Adiós, síndrome de ovario políquístico: un cambio de nombre y un nuevo enfoque en la salud de la mujer
El síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) describe mejor un trastorno multisistémico que va más allá de los quistes en los ovarios.












