La web de Renfe es uno de los canales de venta más criticados de España. Pero, según denuncian algunos trabajadores de la compañía, va a ser "peor el remedio que la enfermedad”. La ferroviaria pública lleva semanas tratando de poner en marcha el nuevo sistema de venta y reserva de billetes, aunque la empresa dependiente del Ministerio de Transportes está encontrando más problemas de los previstos. Los empleados que están probando el nuevo sistema, valorado según la dirección en 164 millones de euros, denuncian en canales internos que el proyecto empeora la versión actual. Unas críticas dirigidas al plan que lideran el presidente del operador público, Álvaro Fernández Heredia, y el director general de Negocios, José Alfonso Gálvez, en un contexto ya marcado por el malestar. El intento de solucionar uno de los problemas históricos de Renfe se aceleró semanas después de las tragedias ferroviarias de Adamuz y Gélida, y del posterior caos operativo, que acabó provocando el cese de una directora general. Según explican fuentes conocedoras del proceso, Gálvez pidió a Sonia Araujo —hasta marzo directora general de Innovación, Sostenibilidad y Transformación Digital— asumir la responsabilidad de resolver los problemas históricos de una plataforma que lleva años acumulando críticas de usuarios, empleados e incluso del propio Ministerio de Transportes. Araujo se negó, fue cesada de su cargo, como adelantó este medio, y enviada a liderar el negocio de Renfe en la zona nordeste. Tras su salida, la responsabilidad del proyecto recayó en Sonia Segade, que asumió la dirección del área tecnológica de Renfe. Sin embargo, varios meses después del relevo, las dificultades persisten. Según distintas fuentes internas consultadas por El Confidencial, el nuevo sistema de venta sigue generando incidencias durante las pruebas y está encontrando una fuerte resistencia entre parte de los trabajadores implicados en el proyecto. Su gran reto Mientras tanto, el equipo de Álvaro Fernández Heredia ha intensificado durante las últimas semanas este nuevo canal de venta que es, junto con la contratación de 550 maquinistas, el gran reto en marcha que tiene su equipo. Renfe ha difundido vídeos corporativos, presentaciones y comunicaciones dirigidas a la plantilla en las que distintos responsables aseguran que la nueva plataforma comercial supondrá un salto de calidad y que su desarrollo se encuentra muy avanzado. Fuentes conocedoras de la situación aseguran que el nuevo sistema web de Renfe ha generado una fuerte contestación interna incluso antes de su despliegue definitivo. Según explican, empleados de la compañía están trasladando duras críticas a una plataforma que, a su juicio, “impide trabajar” y empeora la operativa respecto al sistema actual, sin aportar mejoras relevantes para el viajero. Entre los principales reproches figura el nuevo modelo de venta de asientos conjuntos en peticiones múltiples, inspirado —según denuncian algunos trabajadores— en sistemas utilizados por aerolíneas y considerado excesivamente complejo y poco intuitivo. Las mismas fuentes alertan además de “deficiencias” y “errores graves” en una herramienta todavía lejos de estar probada, y cuestionan que Renfe haya optado por presentarla públicamente mediante un vídeo cuando aún deben resolver numerosos fallos técnicos. El malestar se extiende también a la actual dirección tecnológica de la compañía, señalada por parte de la plantilla como responsable de repetir problemas históricos de la web. Renfe ha rechazado hacer comentarios a El Confidencial sobre el estado actual del proyecto y sobre las críticas trasladadas por trabajadores implicados en el desarrollo del nuevo sistema de venta. ​Un problema habitual El problema resulta especialmente sensible para la operadora pública porque la web de Renfe lleva años convertida en símbolo de las deficiencias tecnológicas de la compañía. Usuarios, sindicatos e incluso responsables políticos han criticado repetidamente un canal de venta considerado desfasado frente a los estándares digitales del sector. La situación llegó hasta el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, que ironizó públicamente en 2024 sobre el mal funcionamiento de la plataforma después de que un informe europeo otorgara a Renfe un 4,8 sobre 10 en experiencia de compra y reserva. “La famosa web de Renfe, que estamos cambiando. A mí, siendo el ministro, este 4,8 me parece hasta generoso”, afirmó Puente en diciembre de 2024 durante una comparecencia en el Congreso. Aunque fuentes internas sostienen que la compañía ha intentado acometer esta transformación tecnológica en el peor momento posible. Las tensiones entre distintas áreas directivas y el creciente malestar sindical dentro de Renfe se han intensificado tras las incidencias ferroviarias registradas a comienzos de año. Pese a ello, la modernización tecnológica se ha convertido en una de las principales banderas de la presidencia de Renfe, que busca reforzar la digitalización de la compañía en plena apertura del mercado ferroviario a la competencia de Ouigo e Iryo, con el avance de plataformas como Trainline y bajo una creciente presión política sobre el servicio público. La web de Renfe es uno de los canales de venta más criticados de España. Pero, según denuncian algunos trabajadores de la compañía, va a ser "peor el remedio que la enfermedad”. La ferroviaria pública lleva semanas tratando de poner en marcha el nuevo sistema de venta y reserva de billetes, aunque la empresa dependiente del Ministerio de Transportes está encontrando más problemas de los previstos.