La visible oscuridad (Lumen, 2025) es la más reciente novela de Norma Lazo. Se trata de una ficción que abreva de hechos ocurridos en México durante el siglo XX, en especial del caso de Goyo Cárdenas, alias El Estrangulador de Tacuba. Psicóloga clínica por la Universidad Veracruzana, Lazo es autora de otras cuatro novelas: La banalidad de los hombres crueles, Lo imperdonable, El dilema de Houdini y El dolor es un triángulo equilátero. Además ha escrito los volúmenes de ensayo La luz detrás de la puerta y Las siete virtudes contemporáneas. No obstante, entre sus trabajos previos quizá el que más prefigura su nueva novela es Sin clemencia. Los crímenes que conmocionaron a México (Grijalbo, 2007) libro que contiene veintinueve relatos en los que reconstruye, en clave narrativa, asesinatos y crímenes que cimbraron al país. “El homicidio es tan añejo como el hombre, al igual que el interés que provoca. Nos repugna al mismo tiempo que fascina”, sostiene Lazo en el prólogo de ese volumen antes de recordarnos que siempre ha sido así y que “siglos atrás, las plazas se atiborraban de espectadores durante las ejecuciones públicas”. Sin clemencia explora varios perfiles criminales: desde José Luis Muñoz alias El Sapo (quien se ufanaba de haber cometido más de 130 asesinatos y que fue enviado a las Islas Marías) hasta Adolfo Constanzo El Padrino (líder de un poderoso culto que aglutinaba a miembros del crimen organizado, músicos famosos e incluso policías). No faltan casos de mujeres criminales: desde Las Poquianchis hasta Xóchitl Méndez Dueñas pasando por Felícitas Sánchez, La Ogresa de la colonia Roma. El libro hace énfasis en cómo los crímenes nos atemorizan por la doble posibilidad que observaron personajes como el abogado Benjamin Mendelsohn y el psiquiatra forense David Abrahamsen: que todos podríamos ser víctimas, claro, pero también que todos tenemos la posibilidad de convertirnos en asesinos. Lee también: “El fracking es incompatible con la vida digna en las comunidades”: Yuvelis Morales, Premio Goldman 2026Años 60. Jóvenes de compras en el centro histórico de la ciudad de México mientras algunos estudiantes corren presurosos sobre la calle. Como se aprecia en la foto, la moda femenina de la década de 1960 eran las faldas y conjuntos con patrones. Foto: Archivo El Universal.Ambientada en el México de 1942, La visible oscuridad enfrenta a los lectores a distintos tipos de oscuridad: así, por ejemplo, en las primeras páginas de la novela somos testigos de cómo, tras ingresar en la guerra, México tuvo que tomar precauciones frente a posibles bombardeos enemigos. Entre las medidas destacaron los apagones masivos, incluido uno llamado “el gran oscurecimiento” realizado en la capital del país el 7 de septiembre de ese año. Con habilidad cronística, Lazo describe el centro de la capital mexicana en una noche sin luces, lo que funciona como símbolo de la falta de estado de Derecho característica de ciertos ambientes del México de la época, donde se podía delinquir sin consecuencias. Otra oscuridad muy presente en la novela se advierte desde el título, pues parafrasea el célebre trabajo de Willian Styron sobre la depresión y sus efectos. En la ficción los episodios depresivos son sufridos por un personaje llamado Manuel Artigas, heredero de un estigma familiar: la oscuridad interior. “Manuel creció con el físico de un poeta tuberculoso: no podía hacer deporte, ni agitarse, ni exponerse a la intemperie”, leemos en la página 28. No obstante, es quizá esa misma oscuridad lo que permite a Artigas desenvolverse como un fotógrafo excepcional, dotándolo de una insólita sensibilidad para encontrar perspectivas novedosas de casi cualquier escenario de nota roja. Si bien tras el perfil de Artigas se agazapan rasgos del reconocido fotógrafo Enrique Metinides, el personaje puede ser visto como un homenaje a distintos creadores que han sabido abrevar en la muerte para crear obras conmovedoras. En esa misma línea puede leerse la presencia de un reportero de nota roja de apellido Haghenbeck. Lee también: 4 al hilo: Ruth, Michael, Jean-Bernard y Seymour, por Lázaro AzarNo obstante, hay un tercer tipo de oscuridad que es quizá el que más le interesa a Norma Lazo revelar: el eclipse de la memoria colectiva. Según ha señalado, cuando estaba investigando el caso de Goyo Cárdenas se topó con que en el arresto había intervenido una agente del servicio secreto llamada Ana María Dorantes. Y sin embargo, muy poco o nada se sabe de Dorantes y de su participación en las investigaciones. Así pues, La visible oscuridad es un ejercicio de ficción destinado a echar luz sobre la participación de las mujeres en la procuración de justicia a mediados del siglo XX en México. No es de extrañar entonces que entre los personajes de la novela sobresalga una agente de la policía llamada Ana Terán. Al inicio del relato los agentes Mariano Arista y Ana Terán son asignados para investigar la desaparición de Alicia, la hija del general Francisco Sierra. Tras ubicar a un posible sospechoso, Terán y Arista acuden a un hospital psiquiátrico para interrogarlo, pero allí empiezan las dificultades, pues la clínica donde el criminal está internado es sólo para varones, razón por la que se le impide ingresar a la agente del servicio secreto. Buena parte de la novela está orientada en ese sentido. En un México en donde las mujeres debían encajar en papeles predestinados (o santas o prostitutas), Ana Terán marca su distancia. Así, en ese mismo capítulo nos enteramos de que Terán no quiere tener hijos en un mundo en donde la vida es frágil. Y tres capítulos más adelante escuchamos a una de sus compañeras del Servicio, la agente Leticia Ordóñez, quejarse porque en nuestro país “las mujeres siempre deben caminar dos pasos detrás de los hombres: en la familia, en el trabajo y hasta en las conferencias de prensa” en donde se presenta al asesino detenido. Si bien se piensa, resulta paradójico que a mediados del siglo XX se aceptara que cualquiera podía convertirse en criminal, pero no se aceptaba que cualquiera pudiese convertirse en policía del servicio secreto. Así, La invisible oscuridad puede ser leída como una novela que juega con los elementos tradicionales del thriller pero con la intención de resignificarlos: no se trata de sacar a la luz los aspectos más sórdidos de los criminales, sino de visibilizar el trabajo de mujeres policías que hasta hace muy poco había permanecido en la sombra.
Distintos grados de sombra, reseña de La visible oscuridad de Norma Lazo | El Universal
Reseña de La visible oscuridad, novela de Norma Lazo donde una agente policiaca enfrenta tanto a un asesino como al machismo institucional. Está inspirada en el Estrangulador de Tacuba















