Desde el inicio de la guerra (1° de mayo) hasta el 20 de mayo, los británicos habían consolidado el dominio y el cerco aeronaval sobre las Islas, donde vivíamos los resultados de una improvisación total y serias carencias en víveres, munición, combustibles, sanidad y movilidad, entre otros efectos logísticos. Ello se potenció, porque altos mandos en el continente y en Malvinas, no se atrevieron a expresar opiniones y asesoramientos contrarios a las órdenes recibidas, pese a que los hechos así lo exigían. Recuerdo que Julián Marías dijo: "El grado de autoritarismo de un régimen se mide por el nivel de obsecuencia que demanda”. El desembarco y la iniciación del cerco terrestre era irreversible. 1. El enemigo disponía de total libertad de acción y medios como para desembarcar en varios lugares aptos para hacerlo. Varios jefes tácticos descartábamos que cualquiera que eligieran estaría lejos del alcance de una fuerza importante y de nuestra artillería. No nos harían el favor de desembarcar donde éramos más fuertes, pero lo harían en la isla Soledad. Entre los lugares más probables no se le asignó real importancia a la zona del estrecho de San Carlos (95 kilómetros de Puerto Argentino), a pesar de que un isleño había alertado que era el sitio más probable para el desembarco. 2. Menéndez descartó totalmente lo expresado y, entre otros conceptos, aseguró: "que en ese lugar la flota inglesa no iba a poder moverse con comodidad” (Túrolo, Carlos, Malvinas: Testimonios de su gobernador, pág. 83). En consecuencia, la entrada al estrecho ni siquiera fue minada. Jofre expresó lo mismo, pero: “Lo atribuyó al asesoramiento naval brindado antes del 1° de mayo (…) Durante esos estudios se concluyó que San Carlos no ofrecía características favorables para la operación de los buques”. Galtieri no fue ajeno a lo expresado y torpemente distrajo dos regimientos- que no entraron en combate- en la isla Gran Malvina, cuando al menos uno de ellos podría haber estado en San Carlos.
El desembarco británico en Malvinas
El ex jefe del Ejército relata su experiencia en primera persona sobre el conflicto bélico de 1982.













