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Godot ha llegadoDebemos rechazar que en pleno 2026 la violencia política manche el próximo proceso electoral.

Hace más de 40 años, conscientes de la situación del país, un grupo de guatemaltecos, tanto civiles como militares, inició un proceso de apertura democrática, convencido de que esta era un paso necesario no solo para la modernización del país, sino que también para crear una hoja de ruta para finalizar el conflicto armado interno y así impulsar una agenda de crecimiento económico y desarrollo social de cara al siglo XXI. Este proceso no solo fue de gran importancia para Guatemala, sino para el resto de Centroamérica, que también atravesaba una situación complicada, incluida a Costa Rica, que se encontraba entre el sandinismo nicaragüense y la convulsión panameña bajo Omar Torrijos. El proceso de apertura democrática en Guatemala marcó el inicio de la pacificación y estabilización de la región.

Este año estamos a meses de cumplir 30 años de la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin al episodio más oscuro de nuestra historia: el conflicto armado interno que duró 36 años. Si bien este sigue siendo un tema polémico entre algunos sectores —muchos nunca vivieron los horrores de la guerra—, la paz es un valor que la gran mayoría de guatemaltecos queremos. Si bien las condiciones de los últimos 30 años no son perfectas, no podemos negar que hemos sido los guatemaltecos en gran medida quienes decidimos nuestro destino, tanto por acción como por la falta de esta.