La actividad económica creció 5,5% anual en marzo y 3,5% respecto a febrero. En la inflación de mayo se prevé una nueva baja. El BCRA sigue acumulando reservas. El FMI aprobó la revisión del acuerdo y liberará US$ 1.000 millones a la Argentina. Se anunciaron próximas reducciones de retenciones a las exportaciones de granos –excepto soja– y de automotores. El simple repaso de los datos económicos surgidos durante esta semana parecerían contradecir la máxima de que la economía depende de la política. Una hipótesis que fue abrazada recientemente por el propio ministro Luis “Toto” Caputo, tanto en conversaciones privadas como con sus pares del Gabinete, a los que volvió a someter a un durísimo recorte para sostener el equilibrio fiscal. Sin embargo, esta catarata de noticias alentadoras para el Gobierno se dan en su peor momento de estabilidad interna. Un Presidente que luce exasperado y al que “le mienten”. Una guerra expuesta entre los ejércitos de la hermanísima Karina y el asesor Santiago Caputo. Un Jefe de Gabinete mudo que no puede salir de su escándalo patrimonial sin fin. Un elenco ministerial en gran parte atrofiado y cruzado por estas intrigas. Y un temblor en dirigentes aliados de imprevisibles consecuencias.
Un gobierno a dos velocidades
Pese a los datos auspiciosos de la economía, la gestión se ve signada por la guerra entre facciones. El caos político preocupa a también a los funcionarios de Economía, que sufren el nacimiento de un nuevo riesgo que llega de la política.











