La economía de Argentina ha vuelto a resurgir con fuerza cuando parecía que todo se venía abajo. La actividad económica vuelve a acelerar y empieza a dejar atrás los meses más duros generados por la incertidumbre y el constante ajuste aplicado por el Gobierno de Javier Milei. Los últimos datos publicados por el Indec muestran que la actividad económica repuntó con fuerza en marzo (y consolida la tendencia positiva que se extiende hacia abril) con un crecimiento intermensual del 3,5% tras la caída de febrero. En términos interanuales, el avance fue del 5,5%, mientras que el indicador tendencia-ciclo acumuló ya 25 meses consecutivos de mejora. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que "el nivel de actividad económica alcanzó un nuevo máximo histórico en marzo", un dato especialmente simbólico porque se produce, según se desprende de los propios datos publicados por el Indec, en pleno proceso de ajuste fiscal y reducción del tamaño del Estado.Lo más llamativo del rebote es que se está produciendo pese al descenso de la actividad vinculada al sector público. El único gran rubro que cayó fue el de 'Administración pública y defensa; planes de seguridad social de afiliación obligatoria', con un descenso interanual del 1,12%. Es decir, mientras el gasto y el empleo público pierden peso, buena parte del sector privado comienza a mostrar señales de fortaleza. El fenómeno es relevante porque rompe con una dinámica muy habitual en Argentina. Y es que durante años, gran parte del crecimiento dependía del gasto estatal, del déficit y de la expansión monetaria.