El Gobierno catalán cierra una semana clave para su estabilidad después de atar los apoyos necesarios para sacar adelante los Presupuestos para 2026, que había tenido que retirar en marzo tras el plantón de ERC. La segunda parte del año se antoja igualmente intensa para la consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero (Caldes d’Estrac, Barcelona, 49 años), que deberá elaborar las cuentas de 2027 mientras no despega la vista de Madrid, donde deberán aprobarse los principales compromisos acordados con sus socios parlamentarios.Pregunta. ¿En qué mejoran estos Presupuestos los que llevó al Parlament el pasado mes de febrero?Respuesta. Estos incorporan la visión de tres grupos políticos con acentos y perspectivas diferentes. Hay propuestas muy interesantes que hemos trabajado con ERC, como el plan de pueblos o el Plan Regenera para rehabilitar edificios y recuperar viviendas y ponerlas en el mercado. P. Los comunes también pedían actualizarlo para adaptarlo al contexto actual. ¿Qué se ha incorporado?R. Un horizonte para tener un presupuesto en vivienda que alcance los 1.500 millones en los próximos años y una ley para defender la VPO, porque se ha descalificado y perdido mucha. Y hemos incluido un fondo para la pobreza energética en un momento de subida de los precios energéticos que nutriremos también con recursos procedentes de empresas del sector. P. ¿Todas esas demandas agotan los 49.000 millones de gasto que se preveían?R. En realidad, hemos incorporado dos disposiciones adicionales para gastar 500 millones más. Es decir, prevemos un aumento de los ingresos tributarios que podrán destinarse a un mayor gasto que articulamos a través de dos disposiciones, puesto que tenemos que cumplir con las reglas de gasto. El primer trimestre ha ido muy bien en recaudación y la economía sigue yendo bien pese al contexto internacional. Y esos recursos servirán para acabar de financiar algunos de los acuerdos que hemos alcanzado.P. Si han agotado todos los recursos e incluso han ido más allá, ¿qué margen les queda para las negociaciones con el profesorado?R. Un presupuesto es vivo y es flexible. Se puede modificar. Y ERC y Comunes nos han trasladado que si hay una negociación con los docentes que requiere de más recursos podemos modificar los acuerdos para destinar dinero a ese pacto.P. ¿Desde su cartera cómo de factible ve ese acuerdo?R. No he estado en las reuniones, pero el clima es proclive a seguir negociando. Eso es una buena señal. Si se habla es más fácil llegar a acuerdos. Somos optimistas.P. Volviendo al pacto con ERC, ¿es casualidad que se llegase a ese acuerdo el día después de las elecciones de Andalucía?R. Llevamos muchos meses negociando. No ha sido premeditado ni teníamos nada acordado. Pero cuando retiramos los Presupuestos y nos comprometimos a negociar otro el horizonte era aprobarlo antes del final del periodo de sesiones. Estábamos ya en el límite.P. El grueso de ese acuerdo tiene que salir adelante en Madrid. Con la actual situación de inestabilidad en el Congreso, ¿puede quedar en papel mojado?R. Siempre puede pasar. Pero la historia nos indica que un gobierno nunca rompe acuerdos ni cambia leyes. Por ejemplo, la ley del matrimonio igualitario o la del modelo de financiación. Si en los próximos meses podemos trabajar y concretar el consorcio de inversiones y su sociedad mercantil, la gobernanza de la Zona Franca o la línea orbital vamos a dar un camino a esas carpetas y luego será difícil pararlas.P. Pero si no se llega a tiempo para despejar ese camino, ¿teme que esa inestabilidad pueda trasladarse a Cataluña?R. No lo vemos. Lo que nos gustaría es que la estabilidad de Cataluña se trasladase a Madrid. Esto es más que un presupuesto, porque llevábamos más de tres años de prórroga. La señal va más allá: da estabilidad y marca una mayoría progresista en Cataluña capaz de alcanzar acuerdos y hacer avanzar el país, mientras en otros territorios la derecha no llega a pactos. P. ¿Pero la situación actual en Madrid no mete más presión al Congreso para que apruebe la financiación autonómica y la quita de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica?R. Ahí pido a todos los partidos catalanes que apoyen la reducción de la deuda y la reforma del modelo de financiación. El Gobierno ya ha dicho que su idea es llevarlo al Congreso antes de que acabe el verano y aprobarlo antes de finales de año. Hacemos un llamamiento sobre todo a Junts per Catalunya, para que al menos permita que se tramiten esas modificaciones legales para reformar el modelo y que después, si es posible, lo mejore. Si no, perderemos una oportunidad única de tener un nuevo modelo con 4.700 millones más para Cataluña.P. Junts ha adoptado una estrategia agresiva con el Gobierno y no dudó en tumbar el consorcio de inversiones. ¿Ve posible que apoye un modelo que rechaza?R. Espero que a Junts le quede algo de ese partido con sentido de Estado, de país y de política útil que tenía CiU. Cataluña tiene necesidades, lo vemos con la huelga de docentes. Esos 4.700 millones más ayudarían a resolver conflictos que vienen de lejos, como la inversión en infraestructuras o Rodalies. Y si sale adelante la reforma, se acabaría con los anticipos a cuenta. Por cierto, no se actualizaron esas cantidades, entre otras cosas porque Junts votó en contra, y ahora Hacienda nos ingresa los que se fijaron para 2023. Perdemos cada mes 500 millones de euros. Es decir, 2.500 en lo que va de año. Eso dejará de pasar con el nuevo modelo porque el dinero llegará a las cuentas de la Generalitat en el minuto uno. P. También planean que se apruebe la delegación de la gestión del IRPF para este año. ¿Eso no va a entorpecer las negociaciones que sí ven la reforma pero no esa cesión?R. Habrá que verlo. Una vez la reforma entre en el Congreso, el poder lo tienen los grupos parlamentarios, que harán las enmiendas que crean oportunas. Y luego veremos la capacidad de negociación de unos y otros, también de los socialistas. Nosotros intentaremos hablar con todos.P. ¿El consorcio de inversiones garantizará que se ejecute el 100% de la obra pública?R. Como mínimo, se garantizará que si no se ejecuta una obra en ese año, ese dinero no se pierda. Lo que pasa ahora es que si el Gobierno pone 2.000 millones en el presupuesto y no se ejecutan ese año, ese dinero se va a otro sitio. Ya sabemos que las obras pueden retrasarse, pero el dinero estará ahí.P. ¿Cómo va a articularse?R. No se ha decidido, pero la idea es que haya una transferencia para que la sociedad mercantil planifique y prepare los proyectes, los ejecute y haga seguimiento de las obras. Durante muchos años ha habido muchas quejas y pocas propuestas sobre inversiones. Nosotros hemos puesto una sobre la mesa. Si alguien cree que hay otra mejor, que la ponga, pero no he oído ninguna mejor.P. ¿Entiende el escepticismo con la línea orbital?R. Lo puedo entender porque lo hablábamos hace diez años. Pero me pregunto: ¿qué hacemos entonces si un buen proyecto queda en un cajón? Necesitamos estar bien conectados, también para las políticas de vivienda. Es un proyecto estratégico que hemos recuperado, como ya hicimos con la ampliación del aeropuerto.P. Recientemente un grupo de economistas ha publicado el Informe Fènix. ¿Se sienten interpelados?R. Hay cosas que me parecen interesantes. Algunos retos ya están detectados en el plan Catalunya Lidera, como la necesidad de aumentar la productividad, de buscar talento, de formación para la inmigración… Me sorprende porque algunos autores que firman ese informe ya habían asesorado a gobiernos anteriores. ¿Por qué no se lo dijeron hace 15 años? Tal vez estaríamos en una situación mejor... Lo importante, más allá de diagnosticar, es buscar medidas. Y en eso estamos.