La fiscalía de la capital de Francia reconoció esta semana que investiga a 78 monitores de actividades extraescolares que han sido suspendidos por casos de violencia o agresiones sexuales desde el 1 de enero
—Yo no lo llamaría psicosis, sino exigencia.
A la hija de Marie, según contó la pequeña cuando tenía algo más de cuatro años y todo aquello ya había ocurrido, la encerraron dos monitores en una habitación del colegio 12 meses antes. Luego le bajaron las braguitas y le abofetearon el trasero. Después de tocarla varias veces, la amenazaron con regresar al día siguiente con una escopeta y matar a sus padres si contaba algo. Ocurrió en el colegio Faidherbe, en el distrito XI de París, uno de los más golpeados por la epidemia de casos de violencias sobre los menores. Uno más.
La Fiscalía de París anunció hace una semana investigaciones en más de un centenar de centros: 84 escuelas infantiles, una veintena de escuelas primarias y una decena de guarderías. Desde el 1 de enero, 78 agentes del servicio de actividades escolares y extraescolares han sido suspendidos en París, 31 de ellos por hechos de carácter sexual y el resto por otro tipo de violencias. En 2025 ya se habían dictado 46 suspensiones, incluidas 20 por motivos similares. “Hay una cantidad considerable de expedientes pendientes en la brigada de menores”, matizó también. Justo lo que denuncian las asociaciones ahora: es solo la punta del iceberg.













