En los últimos diez años, los gobiernos del PP y del PSOE han legislado complementos enfocados a reducir la brecha de género en las pensiones. Es decir, a paliar una parte de la diferencia económica existente entre las nóminas que cobran las mujeres y los hombres jubilados por la tradicional asignación de cargas familiares a las primeras en detrimento de los segundos. Sin embargo, la buena intención de estas herramientas ha tenido resultados no deseados: los hombres han accedido a los complementos después de múltiples sentencias judiciales y la factura para las arcas públicas ha terminado siendo milmillonaria. El complemento de maternidad por aportación demográfica, aprobado por el gobierno de Rajoy y vigente desde el uno de enero de 2016 hasta el 3 de febrero de 2021, establecía una compensación económica solo para las pensiones de las mujeres que hubieran tenido dos o más hijos. Tras denuncias de pensionistas hombres, el Tribunal Supremo dictaminó en noviembre de 2023 que era discriminatorio, por lo que ellos también tenían derecho. De esta manera, ambos progenitores terminaron cobrando el complemento de forma masiva, aunque muchos juzgados de rango inferior ya lo habían reconocido en algunos casos, generando un goteo de incremento de beneficiarios varones. Con la intención de solventar los errores de esta fórmula, el gobierno de Sánchez diseñó un nuevo complemento vigente a partir del 4 de febrero de 2021. Este se destina a pensionistas que hayan tenido hijos y cuya pensión sea inferior a la del otro progenitor, ya que solo uno de ellos puede percibirlo. Además, exigía requisitos adicionales a los hombres sobre la interrupción de la carrera profesional por tener descendencia con la intención de evitar que accedieran a la compensación. El Tribunal Supremo sentenció en julio de 2025 que el nuevo complemento también era discriminatorio, por lo que empezaron a cobrarlo los hombres. Según detalla la Intervención General de la Administración del Estado en su último informe relativo a las cuentas de las administraciones públicas, la Seguridad Social tuvo que abonar 1.108 millones de euros en 2024 a pensionistas varones a los cuales se les reconoció el complemento de maternidad con carácter retroactivo tras la doctrina marcada por el Supremo a finales de 2023. Un gasto que continuó en 2025 con otros 352 millones adicionales y a los que se sumaron 177 millones más relativos al complemento de brecha de género como consecuencia del fallo de 2025. En total, 1.637 millones de euros solo en pagos atrasados de ambos complementos a los hombres hasta cierre del año pasado. Pero el impacto en las arcas públicas se extiende mucho más allá de los atrasos. Además de los que aún podrían quedar por pagar, al ser un complemento mensual y revalorizado anualmente (desde 2026 con el IPC), consolida un gasto cada vez mayor. Haciendo una estimación con el número de pensiones en vigor con alguno de los dos complementos el primer día de cada mes y el importe medio mensual del complemento, el resultado es un gasto total en 2025 en complementos por discriminación de género de 2.307,5 millones de euros. De ese total, 504,2 millones procedían de complementos reconocidos a hombres. Con los datos disponibles de los cuatro primeros meses de 2026, se aprecia un aumento del gasto conjunto en ambos complementos del 24,6% debido tanto a más beneficiarios como a las revalorizaciones, por lo que se genera un efecto bola de nieve. A pesar del incremento, los complementos de maternidad y de brecha de género solo supusieron el 1,4% del gasto total mensual en la última nómina de pensiones, la de abril (el 0,4% si solo se tienen en cuenta los complementos reconocidos a los hombres). En términos anuales, para un pensionista hombre promedio, tomando como referencia los datos de los cuatro primeros meses de 2026, recibir el complemento de brecha de género le supondrá 939 euros más al año y el de maternidad, 1.492 euros adicionales (contando con las pagas extras). Ya perciben el 26% La estadística que la Seguridad Social publica desde febrero de 2022 permite constatar el rápido incremento de los complementos por discriminación de género pagados a los hombres tras los varapalos del Supremo. En abril de 2026, 2,47 millones de pensionistas disfrutaban de alguno de los dos complementos, de los cuales 647.282 eran hombres, es decir, el 26,2%. En el mismo mes de 2022, antes de las sentencias claves, los varones tan solo eran el 2,1% de los beneficiarios de estos complementos. Previsiblemente, la tendencia continuará aumentando debido a que los hombres tienen carreras laborales más largas y, por tanto, pueden jubilarse antes y acceder al complemento de brecha. Esto se ve acentuado por el factor de que, en muchas parejas, los varones son mayores que las mujeres. Aunque ellas podrían solicitar el complemento y pasar a cobrarlo cuando se jubilen (si tienen una pensión inferior a la de su marido), es una gestión administrativa que probablemente no se realice porque no aporta un ingreso extra al hogar, aunque la situación podría ser distinta en caso de divorcio. A pesar de esto, la brecha de género en las pensiones continúa reduciéndose en términos medios, fundamentalmente porque las nuevas pensionistas tienen mejores carreras laborales que las que causan baja, en paralelo a la equiparación de ambos géneros en el mercado laboral. En abril, la diferencia entre las pensiones que cobran hombres y mujeres marcó un mínimo, el 29,5%, diez puntos menos que en 2013. No obstante, existe el riesgo de que los complementos de género terminen influyendo en una tendencia contraria para la que se crearon, aumentando la brecha, si el cobro recae mayoritariamente en los varones. Las posibilidades de que exista una reforma normativa en esta legislatura que cambie la Ley General de la Seguridad Social para rediseñar o eliminar estos complementos son muy limitadas. El Ministerio de Seguridad Social se ha comprometido en múltiples ocasiones a estudiar una solución con los agentes sociales, pero estos trasladan que no hay avances al respecto. El Gobierno no cuenta con los apoyos parlamentarios prácticamente para ninguna iniciativa, lo que provoca que ni siquiera se planteen y evitar así derrotas políticas. En los últimos diez años, los gobiernos del PP y del PSOE han legislado complementos enfocados a reducir la brecha de género en las pensiones. Es decir, a paliar una parte de la diferencia económica existente entre las nóminas que cobran las mujeres y los hombres jubilados por la tradicional asignación de cargas familiares a las primeras en detrimento de los segundos. Sin embargo, la buena intención de estas herramientas ha tenido resultados no deseados: los hombres han accedido a los complementos después de múltiples sentencias judiciales y la factura para las arcas públicas ha terminado siendo milmillonaria.
Seguridad Social paga 1.600 M por atrasos de complementos de género para los hombres
La jurisprudencia obliga a que las compensaciones por razón de género en las pensiones se reconozcan a los varones en igualdad de condiciones con las mujeres, lo que ha disparado el gasto por encima de 2.300 millones anuales












