PARÍS.– Mientras las encuestas confirman la estrepitosa caída de la popularidad de Emmanuel Macron en su país, con un 20-21 % de confianza y un 75 % de opiniones desfavorables, el barómetro europeo de Opinonway colocó este mes al presidente francés como el líder más popular del bloque, con 41% de opiniones favorables en la población de los 27 países encuestados. Esa paradoja se repite con los principales líderes europeos, recibidos con aplausos en el exterior, cuando en sus propios países enfrentan protestas, sondeos en picada y un descontento generalizado. ¿Cómo explicar esa contradicción?“El poder adquisitivo, la inflación y el desempleo son los temas que dominan el debate político en Europa. En 2026, el pesimismo económico es abrumador: el 91% de los franceses considera que la situación del país es mala, y el 69% teme por su propia economía”, señala el sociólogo Jerôme Fourquet.Pero esas cifras no son exclusivas de Francia. En Italia, España o Alemania, los ciudadanos exigen soluciones inmediatas a problemas que se arrastran desde hace años o que dependen del contexto internacional: precios altos, salarios bajos, servicios públicos en decadencia.“Esa paradoja no es nueva, pero hoy ha alcanzado proporciones inéditas. Entre la crisis económica, la fragmentación política y las expectativas incumplidas, los ciudadanos europeos parecen haber perdido la fe en sus gobernantes. Sin embargo, en Bruselas o durante las cumbres diplomáticas, esos mismos líderes encarnan la Europa unida y representan una esperanza colectiva”, analiza Fourquet.Miembros del sindicato de agricultores Confederation Paysanne sostienen pancartas durante una acción destinada a ralentizar el tráfico de tractores en la circunvalación de París, a la altura de Porte de Montreuil, para presionar al gobierno francés a que bloquee el acuerdo comercial con Mercosur y protestar contra su gestión de la epidemia de dermatitis nodular contagiosa (DNC), en París, el 9 de enero de 2026.