PEKÍN, 15/05/2026.- El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump (i), junto al presidente chino, Xi Jinping (d), en Zhongnanhai, Pekín. China y Estados Unidos cerraron este viernes la visita de Donald Trump a Pekín con una fórmula política de estabilidad para los próximos años, promesas de cooperación comercial y varios interrogantes aún sin despejar sobre los compromisos concretos alcanzados. Foto: EFE - Portavoz del Ministerio de Exteriores de China via XResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Mientras las redes sociales examinaban la conducta de Donald Trump frente a Xi Jinping, el único político del mundo capaz de inspirarle compostura, Japón miraba la cumbre sino-americana como un vecino que escudriña por una ventana la fiesta íntima a la que no fue invitado. (Lea más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón). ¿Cuántas veces sacudió Donald Trump la mano del incombustible Xi Jinping en cada apretón? ¿Fue la invitación a ver un árbol de 280 años una referencia velada a la diferencia de edad entre la milenaria China y los Estados Unidos, que el próximo 4 de julio cumplen solo 250? La noticia más significativa fue que en China la visita de Trump no fue noticia. Los medios chinos la relegaron a la página tres, según informó la revista diplomática Foreign Policy, publicada en Washington. Los noticieros de mayor audiencia le dedicaron doce segundos seguidos de un reportaje de seis minutos sobre un proyecto de infraestructura en el río Yangtsé. En Japón cualquier acercamiento entre Washington y Pekín es información prioritaria desde que la primera ministra Sanae Takaichi enfadó a China declarando, en noviembre 2025, que en el caso de que la República Popular invadiera a Taiwán el ejército nipón podría intervenir. China, que considera cualquier alusión a Taiwán una grave injerencia externa, lleva más de seis meses y medio esperando la retractación. Entretanto, recomendó a sus ciudadanos cancelar los contactos turísticos o académicos con el archipiélago y, en enero de este año, prohibió exportar a Japón tierras raras, tecnología nuclear, electrónica avanzada y componentes aeroespaciales. El diario económico Nikkei informó que Takaichi fracasó en su intento de hacer que Trump hiciera escala en Tokio antes de aterrizar en Pekín, para trasladarle directamente la posición japonesa antes de que se sentara con Xi. Tras la cumbre, Takaichi anunció que Trump la había llamado para explicarle el contenido de su diálogo con Xi Jinping y tranquilizarla. La agencia de noticias del gobierno chino Xinhua convocó cuatro expertos de universidades de la República Popular para determinar qué piensa el presidente estadounidense de la independencia de Taiwán. La conclusión: Trump “al igual que el resto de la comunidad internacional, no está de acuerdo con que Taiwán avance hacia la independencia, ni la acepta”. El rictus de Xi durante todas sus apariciones públicas junto a Trump evocó las escaleras imposibles dibujadas por M.C. Escher: no se sabe si el caminante sube o baja. En el mundo sin gravedad del dibujante holandés, como en el de un presidente empresario que gestiona los compromisos diplomáticos como contratos firmados sobre papel mojado, la dirección no importa porque nunca dura. Un espacio insufrible, sobre todo para el Japón actual: un país que solo sabe jugar cuando hay reglas.* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.Conoce másTemas recomendados:
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