China y Estados Unidos cerraron este viernes la visita de Donald Trump a Pekín con una fórmula política de estabilidad para los próximos años, promesas de cooperación comercial y varios interrogantes aún sin despejar sobre los compromisos concretos alcanzados.

Estas son las seis claves de la jornada, la última de una visita que duró menos de 48 horas, dejó una fuerte carga simbólica y permitió a Pekín presentar un nuevo marco para la relación, aunque todavía sin anuncio de grandes acuerdos concretos.

Pekín presentó este viernes como principal resultado político de la visita la decisión de Xi y Trump de fijar una nueva orientación para los vínculos bilaterales bajo la fórmula “relación de estabilidad estratégica constructiva China-EE.

UU.”, llamada, según la Cancillería china, a guiar la relación durante “los próximos tres años o más”.

El concepto, ya mencionado por Xi durante la reunión del jueves, se articula en torno a cuatro ideas: cooperación como eje principal, competencia “moderada”, diferencias “controlables” y una paz duradera, lo que sugiere un intento de ordenar la rivalidad entre ambas potencias sin presentarla como ruptura.