Además del balconing y las peleas callejeras por diversión, ahora el turismo de borrachera en Mallorca incluye el slapshot. Las imágenes que se han viralizado estos días muestran cómo un establecimiento de s’Arenal ofrece la inefable experiencia de recibir un chorro de agua en la cara y un bofetón tras tomar un chupito. La práctica parecería más gratificante para el personal del local que golpea al cliente que para quien recibe el guantazo. Sin embargo, los turistas están encantados de vivir algo así, mientras amigos y testigos graban la escena con el móvil muertos de risa y lo publican en redes. LVTodo empieza antes en una isla. Observar lo que pasa en las Balears es ver el futuro. En el 2006 se estrenó una película tan mala como lúcida titulada Idiocracia. En ella, los dos protagonistas despiertan dentro de quinientos años, en un mundo donde la selección natural ha favorecido a los estúpidos porque se reproducen más (a los inteligentes les preocupaba demasiado traer hijos a este mundo, así que se han ido extinguiendo y la humanidad se ha idiotizado). El filme, que hace dos décadas podía ser una parodia o una exageración distópica, es hoy un fiel retrato del presente, donde el menos tonto –pero tonto al fin y al cabo– es tratado como un genio y adorado como un ídolo.La dinámica digital afecta a nuestras vidas y empeora el mundo de manera estratégicaVivimos en el Mierdoceno, según el concepto acuñado por Cory Doctorow, enshittification, que define hasta qué punto la dinámica digital afecta a nuestras vidas y empeora el mundo. Y no lo hace por error, sino estratégicamente. Publicado en Capitán Swing, el libro Mierdificación explica la técnica adoptada por todas las plataformas y apps: primero atraen al usuario, luego seducen a las empresas que quieren llegar al público captado y finalmente exprimen a unos y otros en beneficio propio. Así, los gigantes tecnológicos cautivan mediante la comodidad, y luego van degradando sus servicios mientras crean un sistema basado en la dependencia y que solo aporta miseria.La necesidad de crear contenidos que tengan muchas visitas e interacciones en redes hace que uno esté dispuesto a tomarse un chupito a cambio de que le tiren un vaso de agua a la cara y le den una bofetada, como si fuera un juego. Un eslabón más en la involución del ser humano, de la que Mallorca es testimonio, escenario, víctima y reflejo.
Idiocracia y mierdificación, por Llucia Ramis
Además del balconing y las peleas callejeras por diversión, ahora el turismo de borrachera en Mallorca incluye el slapshot. Las imágenes que se han viralizado estos días muestran cómo un establecimiento de s’Arenal ofrece la inefable experiencia de recibir un chorro de agua en...







