El gobierno de Javier Milei se enfrenta a dos dilemas en esta coyuntura que por ahora no consigue descifrar. La inmovilidad derivada de la guerra interna incesante que libran los bandos libertarios. La ausencia de certeza sobre si la lucha contra la inflación anclada en el recorte del gasto público dará los resultados necesarios para revertir el mal humor social y encarar con buenas posibilidades la reelección. Por primera vez en dos años y medio de poder el Presidente está sufriendo desafíos a su autoridad. En ningún caso provienen de la oposición kirchnerista ni de algún intento desestabilizador que acostumbra a alucinar. Afloran todos desde las vecindades libertarias, donde empieza a merodear un debate que hasta hace poco no existía sobre la presunta infalibilidad política de Milei. De hecho, también caería bajo la lupa Karina, El Jefe, la auténtica articuladora de estrategias.Los hermanos del poder parecen no calibrar adecuadamente el daño que les está provocando el blindaje a Manuel Adorni. No tanto en la sociedad, con pesadumbre sobre todo por las consecuencias perdurables del ajuste. Sí, en cambio, en el ecosistema libertario en el cual aquella indolencia u obstinación inquieta mucho y causa disgregación.El reto más llamativo que expone a los hermanos fue realizado por Patricia Bullrich. Presentó su declaración jurada patrimonial con antelación y la hizo pública para colocar en una vidriera iluminada el escándalo de Adorni. La senadora, se supo, hizo algún sondeo con otros ministros para una acción conjunta. Ninguno se animó. Avanzó igual.Su gesto terminó de confirmar algunas cosas. Aquella propuesta suya de hace casi tres semanas para que el jefe de Gabinete presentara su declaración patrimonial y pusiera una lápida al problema nunca fue consensuada con Milei. Menos aún con el portavoz. “Me harté”, dijo la senadora antes de mostrar sus papeles que indican diferencias numéricas escuálidas respecto de los presentados el año anterior.Su audacia debe haber acentuado el encono de Karina contra ella por dos razones. El Jefe sigue sospechando del espíritu autonomista de Bullrich pensando en desembarcar sobre el tablero del 2027. Menos le perdona que se comporte de esa manera con su hermano. Es la protectora y preserva su emocionalidad.La apuesta de la senadora coincidió con la elevación del tono crítico hacia el Gobierno que concretó Mauricio Macri. Hasta se animó a advertir sobre el retorno de algún populismo que no tendría relación con el pasado kirchnerista. Nada de eso induce a pensar en una ruptura del PRO con La Libertad Avanza. Pero Bullrich aprovecha para sostener en alza su cotización.Casi todos los trabajos de opinión pública señalan que del 40% de aprobación que mantendría, pese a todo, el Presidente sólo 25% sería irreductible. Otro 15% estaría dispuesto a migrar si la situación socio-económica no mejora y creciera el descontrol político de los libertarios. Allí radica el capital de la senadora. Motivo por el cual nadie se anima a combatirla.La mujer hizo otros favores a la Casa Rosada. En este caso con la colaboración de Victoria Villarruel, la vicepresidenta. También enfrentada con los hermanos Milei. Lograron la aprobación en el Senado para que el juez Carlos Mahiques siga otros cinco años en la Cámara de Casación. Es el padre del ministro de Justicia, Juan Bautista. El mérito fue que la convalidación se obtuvo con el aporte de 14 de los 25 senadores peronistas. Solo el kirchnerismo duro se opuso.Bullrich estaría convencida, por otra parte, que la declaración patrimonial de Adorni no cerrará el escándalo. “Es infantil pensar que pueda ocurrir después de dos meses de su estallido y sin ninguna respuesta convincente”, se le ha escuchado rezongar. Su argumentación se basaría en el sentido común. El jefe de Gabinete debe explicar cómo tiene dos departamentos, una casa de fin de semana y dos autos usados. No se trata de un imperio. Pero no sale del silencio.Los entendidos afirman que habría que seguir la pista de una novedad conocida en las últimas semanas. La investigación judicial contra Francisco Adorni, el hermano de Manuel, diputado provincial de La Libertad Avanza. Se le endilga presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero de parte del fiscal Guillermo Marijuan. Debió rectificar su declaración patrimonial que estaba plagada de inexactitudes. Modificó valuaciones fiscales de sus bienes y aumentó su pasivo.Añadió un detalle que sería funcional a las necesidades de su hermano para intentar cerrar de alguna forma su retardada declaración. Añadió el cobro de una herencia de $ 21 millones. Recurso del cual se tendría que valer también Manuel para pretender justificar gastos por más de US$ 750 mil que lleva computados, en su caso, el fiscal Gerardo Pollicita.Bullrich es tal vez la representación más seria e institucional de los desafíos que viene sobrellevando la autoridad presidencial. Ese conflicto poseería mucha mayor profundidad. Abarca a las huestes digitales que responden a Karina, a Martín y Eduardo “Lule” Menem y a Santiago Caputo, el asesor de las comunicaciones libertarias. Un conjunto cuyas actividades podrían encajar a la perfección en el desarrollo de Giuliano da Empoli y su libro “Los ingenieros del caos”. El gran desorden lo están alcanzando, aunque dentro de la propia administración libertaria.El escenario siempre son las redes sociales que obran como sustitutos de partidos o coaliciones extinguidas. No constituiría el único ni el mayor problema. La tragedia radica en la sustancia de los debates que promueven dirigentes o tuiteros. De nivel subterráneo, de patio de colegio o circo mediático. Nunca surgen por razones ideológicas o de pensamientos matizados sino por posiciones de poder. De eso depende el acceso a las cajas del Estado o negocios paralelos. Es tanta la ambición que deviene en una violencia verbal pavorosa. Existen, en ese sentido, ciertos íconos. La diputada Lilia Lemoine, titular de la Comisión de Juicio Político, teorizando sobre la condición de “cerda” de su colega y enemiga Marcela Pagano o el trasero plano de Villarruel.Milei navega aquel mundo con ensimismamiento porque nunca le interesó la construcción política territorial. Es una materia de Karina. La dificultad sería que ahí mismo su autoridad también empezó a resultar diezmada. Caputo Junior descubrió un supuesto complot en su contra auspiciado en las redes por Martín Menem. El jefe de la Cámara de Diputados le explicó al Presidente que no tenía nada que ver con esa cuenta de X. El líder libertario lo repitió como si fuera un credo. Daniel Parisini (El Gordo Dan), que responde al joven asesor sin cargo, denunció que al mandatario le están mintiendo. El expulsado libertario Ramiro Marra habló del “diario de Yrigoyen” que le armarían al mandatario.Una verdadera pena que aquel espectáculo grotesco haya llegado a destiempo. Osvaldo Soriano (1943-97) habría realizado proezas narrativas como las que selló en su novela “No habrá más penas ni olvidos”. Héctor Olivera también cuando la llevó al cine en 1983 e inmortalizó la escena de un avión fumigador arrojando estiércol sobre un intendente y matones de derecha, al replicar la brutal interna peronista de la década del 70.El poder suele ser un fluido, sobre todo en la Argentina, que se empieza a evaporar antes que cualquier presidente tome conciencia. Se trata de un síntoma que repentinamente puede estimular la queja callejera. No haría falta correr ese riesgo, aun cuando Milei conserva un buen caudal de respaldo, en medio de un ajuste que impacta sobre muchos sectores productivos y sociales.Luis Caputo maldice por aquellas intrigas palaciegas y se atavía de comunicador político que no es para intentar transmitir tranquilidad a los mercados. Su zigzagueo resulta notable: en un par de semanas agitó el fantasma kirchnerista (kuka), luego lo descartó por completo proyectando el futuro. Terminó asegurando que Milei ganará en 2027 en primera vuelta.El ministro de Economía ensayó otra pirueta. Para ensombrecer la reaparición de Macri y el llamado síndrome del tercer año (que terminó limando a los últimos gobiernos) explicó que la administración libertaria estaría a salvo de ese riesgo porque hizo el ajuste fiscal y tiene una política irrenunciable de apertura a los mercados. Exactamente opuesto al devenir del 2015-17. Pasó por alto algunos detalles de su biografía. Fue secretario de Finanzas del macrismo (2015-17), ministro de Finanzas (2017-18) y presidente del Banco Central (2018). En su gestión se emitieron títulos de la deuda pública. Entre ellos el recordado “bono a 100 años”.“Toto” Caputo pretende que la guerra libertaria no represente un freno para algunas buenas insinuaciones de la macro. El Indec informó que la economía creció en marzo 5,5% interanual y 3,5% con relación a febrero. La lógica continúa siendo la de siempre. La tracción proviene de los sectores que producen muchos dólares (energía, minería) pero consumen poca mano de obra. El ministro asegura además que el proceso de desinflación continuará.Quizá se subestime en esa estimación la onda expansiva que promete todavía el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Pero la inflación en descenso resulta una carta imprescindible para que Milei afronte la reelección con posiblidades. ¿Alcanzaría sólo con eso?Se trata de un debate que está abierto en el Gobierno en los ratos libres que permiten las internas. Cómo mejorar la producción y el consumo para salir de la chatura presente y levantar el humor social. La primera respuesta fue la baja de retenciones al campo.En este contexto valdría reparar en una aclimatación de época que el consultor Guillermo Oliveto realiza en su libro sobre la clase media argentina. Señala que aquella certeza existencial de René Descartes del siglo XVII sobre “pienso, luego existo” ha sufrido una honda mutación. En la modernidad sería “consumo, luego existo”.
A Milei le están marcando la cancha
La pelea entre libertarios digitales y los gestos de autonomía de Patricia Bullrich afectan su autoridad. El problema del Presidente es que no puede o no quiere imponerse a Karina, los Menem y a Santiago Caputo. La senadora volvió a colocar el escándalo Adorni en el medio de la escena.













