El descontrol de la interna en el Gobierno preocupa en todos los niveles y ámbitos y reclama la aparición del “adulto en la sala”. Es una lucha por espacios de influencia y manejo de recursos como las que hubo en tantos gobiernos, pero que se salió de cauce no tanto por el tamaño de la ambición como por el rencor que se prodigan sus contendientes. Cuál es el verdadero origen es un misterio. El último capítulo se desarrolló el fin de semana en las redes. Entenderlo obliga a una decodificación de posteos en un perfil fantasma (@PeriodistaRufus) atribuido al jefe de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. En la otra trinchera, el asesor Santiago Caputo, quien ha sido vanguardia digital del mileísmo y acusa al anterior de haber montado una campaña de hostigamiento en su contra y de, nada menos, una conspiración contra el Gobierno que comparten. Caputo es considerado una de las figuras más sofisticadas entre los libertarios. Fue de los primeros en operar desde las redes mediante cuentas sockpuppet o títeres como la que le adjudicó a Menem (cuenta recientemente desactivada). Estratega de Javier Milei e inspirador de Las Fuerzas del Cielo, “brazo armado” del mileísmo, como lo caracterizó en su momento su frontman Daniel Parisini, más conocido como Gordo Dan.
Un Gobierno que se devora: ¿puede Milei ser el árbitro de esta interna?
El descontrol de la pelea entre el asesor Santiago Caputo y Karina Milei preocupa en todos los niveles y ámbitos. En sentidos distintos, el Presidente depende de ambos.












