La sombra del burroSu suerte estaba echada desde el 19 de enero, cuando EL MUNDO public� que cobraba de su amigo detenido.El verdadero alcance del esc�ndalo est� en su dimensi�n de comisionista internacional de China y VenezuelaActualizado S�bado,

mayo

22:36Jos� Luis Rodr�guez Zapatero es un gran aficionado a proclamar citas de Borges. Y �l mismo, como un personaje borgiano, parec�a vivir dentro de una ficci�n moral de s� mismo. �La imputaci�n de Zapatero por delitos de corrupci�n pol�tica viene a ser como si la madre Teresa de Calcuta fuera acusada de liderar una trata de seres humanos desde su voto de pobreza�, escrib�a el viernes Luc�a M�ndez, que acierta en la desproporci�n de esa sacralizaci�n casi religiosa.Desde que irrumpi� por sorpresa en aquel congreso del PSOE postfelipista del a�o 2000, su pacifismo ret�rico, su buenismo impostado y su blandura esc�nica le han funcionado como salvoconducto �tico: su primer talento pol�tico fue conseguir que media Espa�a identificase la mansedumbre de Bambi con la pureza del alma. Su sonrisa beat�fica y el arqueo de sus cejas eran la prueba de su inocencia. Talante y optimismo antropol�gico. El buenecito de Zapatero. Nuestro pana, bro.La suerte de Zapatero estaba echada desde que el 19 de enero, en una de tantas exclusivas sensacionales, Esteban Urreiztieta public� en EL MUNDO que el ex presidente cobraba �cantidades�, que luego fuimos precisando, por �asesor�as retribuidas de consultor�a global� que le pagaba su amigo detenido en la operaci�n de Plus Ultra. El tal Julito Mart�nez con el que hac�a running por El Pardo.Aquel eufemismo apenas disimulaba ya entonces el lucrativo negocio de la influencia o la intermediaci�n opaca. Lo m�s elocuente era el cliente: un gualtrapa de su m�xima confianza ligado a una trama de blanqueo de fondos procedentes del crimen en Venezuela y alrededor del dudoso rescate del Gobierno a la aerol�nea fantasma del chavismo. Cuando el 11 de febrero descubrimos que exist�a un contrato que garantizaba al pagador de Zapatero el 1% de la operaci�n, la imputaci�n era cuesti�n de tiempo. La primicia de �ngela Martialay de la imagen que hoy ilustra la portada, ostras y champ�n con cargo a esa comisi�n, destruye un icono. Ahora bien: el alcance del auto del juez Jos� Luis Calama tiene un potencial sideral que trascender� la pol�tica dom�stica. Hemos visto la punta de un iceberg.Zapatero representaba la encarnaci�n de la pretendida superioridad moral que utiliza la izquierda para afirmarse sobre la otra mitad de Espa�a. El shock ser� esta vez insuperable. El �ngel ca�do se ha convertido s�bitamente en un activo t�xico por la razonable sospecha de que el enriquecimiento personal ser� mucho mayor que el hasta ahora conocido, con el impacto emocional a�adido de la utilizaci�n de sus hijas. Pedro S�nchez marc� en el Congreso el camino: devolver al ex presidente al ba�l de los recuerdos en el que ya lo meti� una vez el 15-M y al mismo tiempo reivindicar su legado. Porque ese legado le dota a �l de una genealog�a pol�tica.Moncloa no podr� hacer pasar a Zapatero como el pasado porque toda la arquitectura moral, institucional y pol�tica del sanchismo est� inspirada en la idea de Espa�a y la visi�n del mundo que promueve el ex presidente. La relectura frentista de la historia, el pacto de San Sebasti�n redivivo, la reivindicaci�n sentimental de las autocracias del Sur Global. Toda la operativa estrat�gica y de alianzas de este Gobierno descansa sobre ese pilar de carga. Y esa influencia sobre S�nchez es la que nuevamente se convirti� en un business. Como le dijo Feij�o, �sin su Consejo de Ministros, Zapatero no habr�a podido delinquir�.El verdadero alcance del esc�ndalo lo da la dimensi�n de comisionista internacional de Zapatero. El juez describe su �intervenci�n directa� en operaciones con petr�leo, oro y divisas, mediante la f�rmula de remitirle una carta a la oficina que el PSOE le puso en la calle de Ferraz, para que �l la tramitase con la Dama Delcy. El ex presidente era �la garant�a� del crudo venezolano en China.Precisamente Javier Redondo recordaba este enero algunas intervenciones de Zapatero ante el Grupo de Puebla: �Es muy importante que la izquierda latinoamericana haga un di�logo con China para recuperar el orden multilateral�; �tenemos que hacer que China y la UE pongan a EEUU en una situaci�n imposible�. Sobre estos materiales, hoy atravesados por la sombra de la corrupci�n, S�nchez ha construido desde la Internacional Socialista su personaje de oposici�n global al trumpismo. En la Casa Blanca no lo olvidan y la pista de la cuenta en Miami, descubierta tambi�n por Urreiztieta, vincula directamente la trama con el latrocinio del chavismo.El director para las Am�ricas de Human Rights Watch nos dio hace a�os un testimonio estremecedor: �Zapatero es un gran encubridor de los abusos y de las atrocidades de Maduro y compa��a. La gran pregunta es, �por qu� lo hace? �Qu� le motiva a intervenir de esta manera tan descarada para proteger al r�gimen de Maduro? �Por qu� Zapatero hace algo tan triste?�. La respuesta la tenemos cada vez m�s cerca y conduce a otras dos preguntas: �En qu� medida la pol�tica exterior de Espa�a ha estado condicionada por intereses personales de esta naturaleza? �De Zapatero o no s�lo de Zapatero?