El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, destituyó el viernes a su primer ministro, Ousmane Sonko, y a todo su Gobierno, una decisión que supone la ruptura del dúo que llegó al poder en marzo de 2024 con la promesa de transformar el país. Desde hace un año, Faye y Sonko habían protagonizado una larga serie de desencuentros que dejaban entrever un divorcio político ahora consumado porque ambos aspiran a ser candidatos presidenciales en 2029. Este cese abre una crisis inédita en Senegal: el presidente dirige el país con amplios poderes, pero Sonko, en su calidad de líder indiscutible del partido gubernamental Patriotras Africanos de Senegal por el Trabajo, la Ética y la Fraternidad (Pastef), mantiene el control del Parlamento. La destitución de Sonko se dio a conocer a través de la cadena pública Radio Televisión Senegalesa (RTS), mediante la lectura de un decreto por parte de Oumar Samba Ba, secretario general de la Presidencia, sobre las diez de la noche hora local (a la medianoche en la España peninsular). “Alabado sea Dios. Esta noche dormiré aliviado en Cité Keur Gorgui”, reaccionó poco después Sonko en redes sociales, en referencia al barrio de Dakar donde se encuentra su domicilio. De madrugada, cientos de seguidores se concentraron frente a su casa y en la universidad Cheikh Anta Diop para mostrarle su apoyo. El último acto de este culebrón político se había vivido el viernes por la tarde en la sede de la Asamblea Nacional, donde Sonko acusó al presidente de equivocarse al paralizar la reforma sobre el uso de los llamados “fondos políticos”, dinero público que el presidente maneja a su criterio y sin control parlamentario. Sonko aseguró que si Faye no promovía una ley de control de estos fondos reservados, él se encargaría de hacerlo por medio del Consejo de Ministros. “No soy un primer ministro que obedece ciegamente y acepta todo”, llegó a decir en la sesión parlamentaria. Horas más tarde, el presidente firmaba su cese fulminante.Sonko es una figura muy carismática, sobre todo entre los jóvenes. Su fulgurante ascenso político le llevó en apenas una década de ser un desconocido funcionario público a convertirse en el líder opositor que logró, en 2024, hacerse con el poder en las elecciones presidenciales. Sin embargo, él mismo no pudo ser candidato tras ser condenado a prisión por difamación a un ministro. Por eso, nominó a Faye, su mano derecha y amigo íntimo, entonces en prisión preventiva, para sustituirle como candidato. La victoria del tándem fue aplastante, al igual que meses más tarde en unos comicios legislativos en los que el Pastef se hizo con el control total del Parlamento gracias a una holgada mayoría absoluta.Perfiles opuestosSonko cimenta su fuerza electoral en un discurso soberanista, patriótico y antioccidental. Prometió la ruptura con todo lo anterior y construir un nuevo Senegal. Faye, por su parte, ha mostrado un perfil más moderado y dispuesto al diálogo desde su llegada al poder. Apenas un año después de asumir el cargo se abrieron las primeras fisuras entre ambos. Uno de los puntos de desacuerdo tiene que ver con la enorme deuda que ahoga las finanzas públicas del país y representa un 132% del PIB: mientras Faye ha entablado negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para la obtención de un préstamo, Sonko apuesta por subir impuestos y reducir el gasto público.Sin embargo, el principal punto de fricción entre ambos ha sido sus aspiraciones presidenciales. Sonko, quien se siente como el verdadero ganador de las elecciones de 2024 a las que no se pudo presentar, nunca ha ocultado su intención de ser candidato en 2029 y trata de remover los obstáculos judiciales que se lo pueden impedir. Por su parte, Faye, ha reactivado la coalición Diomaye, presidente, que le aupó al poder y ha puesto al frente de la misma, contra el criterio de Sonko, a la controvertida Aminata Touré, que durante muchos años fue estrecha colaboradora del expresidente Macky Sall. Senegal se asoma ahora a la incertidumbre de una cohabitación política inédita a la entrada de un nuevo ciclo electoral que comienza con las locales del próximo año. El Pastef, que este viernes se apresuró a destacar “el trabajo notable llevado a cabo por el primer ministro y su Gobierno, marcado por el rigor, el patriotismo y un sentido profundo del interés general”, está ya en pie de guerra y dispuesto a llevar a Sonko en volandas hasta las presidenciales de 2029. “No sé cómo dos personas que se amaron tanto y ahora se detestan van a gestionar el Estado durante los próximos tres años, me temo que todo se va a paralizar”, aseguraba este sábado Mamadou Diatta, un joven senegalés, “tanto anunciar la ruptura con lo anterior que al final son ellos los que han roto”.