La buena noticiaLa pertinencia social acaba por silenciar el testimonio principal de la Iglesia.
Dentro de ocho días comenzará la Semana Santa. La Iglesia celebrará los acontecimientos que fundaron la salvación que ella anuncia y ofrece por medio de la fe que predica y celebra. En los días finales de la Semana Santa, que en la Iglesia católica reciben el nombre de “triduo pascual”, conmemoramos la pasión, muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. Pero no solo como acontecimientos del pasado, sino como origen de la salvación que opera en el presente. Jesucristo murió por nosotros para el perdón de los pecados. Ese “por” significa tanto “en vez de” como “a favor de”. Jesucristo resucitó de entre los muertos y de ese modo estableció la forma de vida humana más allá de la muerte para él y para que quienes creyeran en él y unidos a él pudieran alcanzar su propia resurrección de entre los muertos. Ambas cosas, el perdón de los pecados y la resurrección de los muertos son realidades que no se ven; la primera porque es espiritual y la segunda porque es futura. Pero ese es el aporte principal de la obra de Jesucristo y ofrecerlo a los contemporáneos es la misión central de la Iglesia y su razón de ser.










