EntrevistaEs uno de los grandes int�rpretes europeos de las mutaciones del poder occidental. Intelectual de voz singular, cr�tico con el antiamericanismo europeo y con las simplificaciones ideol�gicas de Washington, presenta en exclusiva ‘Trump’, el primer ensayo de la colecci�n 'Los se�ores de la guerra' que se entregar� ma�ana con EL MUNDOANTONIO CALANNI / AP PHOTOActualizado Viernes,
mayo
22:49Quiz� la comparaci�n m�s provocadora del libro sea "George W. Trump".Llamarlo George W. Trump es una acusaci�n. Algunos sectores de su movimiento MAGA, influencers conservadores como Tucker Carlson o Megyn Kelly, han criticado su guerra contra Ir�n compar�ndola con las "guerras eternas" lanzadas por Bush en Oriente Pr�ximo. La diferencia es que Bush, bajo la influencia de la doctrina neoconservadora, persegu�a el nation-building, mientras que Trump solo ha mostrado un inter�s muy breve por el cambio de r�gimen.Usted sugiere que, para una parte del trumpismo, Ir�n no es solo un adversario geopol�tico, sino tambi�n un s�mbolo de humillaci�n hist�rica desde la crisis de los rehenes de 1979. �Ese trauma sigue marcando a la derecha?No a la derecha en general, pero s� a Trump. Era joven durante la crisis de los rehenes y aquella humillaci�n marc� su visi�n del mundo. Entre los factores que lo empujaron a esta guerra, adem�s de la influencia de Israel y de las monarqu�as del Golfo, est� la aspiraci�n a convertirse en el primer presidente que cierre un conflicto iniciado hace 47 a�os por los ayatol�s al atacar ciudadanos e intereses de EEUU.En el libro se�ala una continuidad entre los neoconservadores de Bush y parte del trumpismo: EEUU puede restaurar el orden mediante demostraciones de fuerza. �Eso corre el riesgo de repetir algunos de los supuestos que llevaron al desastre de Irak?Perm�tame responder de otra manera. En 2003, la invasi�n de Irak provoc� una grave crisis transatl�ntica. La Alemania de Schr�der y la Francia de Chirac se opusieron frontalmente y los dos pa�ses m�s importantes de la Uni�n Europea se distanciaron de Washington. Con perspectiva, podemos decir que Schr�der y Chirac ten�an raz�n y Bush se equivocaba. Pero, �sabe qu�? Hoy Alemania y Francia son a�n m�s irrelevantes en Irak y en Oriente Pr�ximo de lo que eran en 2003. Tener raz�n, en el sentido moral e incluso pol�tico, no significa demasiado. S�: el poder militar y las demostraciones de fuerza siguen siendo enormemente importantes. Insiste en que Trump carece de rigidez ideol�gica y puede pasar de la amenaza a la negociaci�n en cuesti�n de horas. �Esa imprevisibilidad es un riesgo o su ventaja estrat�gica?La ventaja de ser un mentiroso es que Trump puede, cuando quiera, declarar la victoria y terminar la guerra si cree que no tiene sentido continuar.Es interesante c�mo presenta a Marco Rubio casi como el verdadero arquitecto internacional del trumpismo. �Por qu� cree que los europeos hablan mucho m�s de J.D. Vance que de Rubio?Rubio es la principal fuerza detr�s de la reconfiguraci�n geopol�tica de Am�rica Latina, hasta ahora con bastante �xito. Es un aut�ntico experto en pol�tica exterior. Es un halc�n respecto a China y no estoy seguro de que estuviera completamente satisfecho tras el viaje de Trump a Pek�n. Tiene visi�n, experiencia y aliados dentro del Pent�gono. Vance es m�s una figura MAGA, inclinada al aislacionismo. Los europeos se sintieron ofendidos por el modo en que Vance los atac� en su famoso discurso de M�nich, pero Rubio ha dicho muchas de las mismas cosas, solo que con m�s educaci�n.�C�mo ser�a una OTAN dise�ada por Trump y Rubio?Llevo bastante tiempo estudiando la OTAN y es llamativo cu�ntas veces se ha anunciado su muerte. Su desaparici�n se predijo repetidamente porque alguna guerra en Oriente Pr�ximo o alguna crisis energ�tica colocaban a EEUU y Europa en lados opuestos: ocurri� en la crisis de Suez en 1956, en la guerra del Yom Kippur de 1973 y en Irak en 2003. Varios presidentes estadounidenses tuvieron serias dudas sobre la OTAN, empezando por Eisenhower, Kennedy y Nixon. La idea de que los europeos son "par�sitos de la seguridad" cuya protecci�n paga el contribuyente estadounidense ha sido un tema recurrente para los presidentes norteamericanos desde el origen de la alianza. No estamos viviendo una crisis sin precedentes. �C�mo ser�a una OTAN con un pilar europeo casi autosuficiente? Se parecer�a a las fuerzas armadas ucranianas. De hecho, hoy existe una defensa com�n europea muy eficaz: 800.000 soldados ucranianos y sus extraordinarias tecnolog�as, que han conseguido detener al mayor ej�rcito del continente.�Hay un regreso de una pol�tica estadounidense mucho m�s asertiva hacia Cuba, Venezuela y Panam�?Acaba de mencionar tres grandes victorias de la pol�tica exterior de la Administraci�n Trump, y todas llevan la huella de Rubio. Panam� expuls� a los chinos de infraestructuras importantes vinculadas al Canal y abandon� la Belt and Road Initiative. Venezuela, en los �ltimos meses, se ha comportado como si estuviera abandonando la esfera de influencia ruso-chino-cubana. Y Cuba misma podr�a estar a punto de hacer concesiones a Washington. A�adir�a al menos otros dos ejemplos importantes: tanto M�xico como Brasil, pese a tener gobiernos de izquierdas, han adoptado un tono mucho m�s suave hacia EEUU. Hasta ahora, la nueva versi�n de la Doctrina Monroe ha demostrado ser bastante eficaz.�Hasta qu� punto Cuba sigue siendo una referencia emocional e ideol�gica dentro del trumpismo?Cuba ha sido un problema, e incluso una pesadilla, para muchos presidentes, empezando por Kennedy, que fracas� estrepitosamente al intentar derrotar a Castro mediante la operaci�n de Bah�a de Cochinos organizada por la CIA, y continuando con Clinton y Obama, que tambi�n sufrieron reveses cuando intentaron la distensi�n. Rubio y Trump pueden resultar m�s eficaces porque se benefician de un entorno geopol�tico cambiante: Rusia est� distra�da por la guerra de Ucrania y no puede ayudar realmente a Cuba; Venezuela ha capitulado; y varios pa�ses latinoamericanos han girado a la derecha. No estoy seguro de que incluso Lula o Sheinbaum quieran poner en riesgo su relaci�n con Washington para salvar a Cuba.�M�s eficaces para qu�? �Para una transici�n, para una apertura o para escenarios como una intervenci�n?La imputaci�n de Ra�l Castro puede ser el preludio de una operaci�n al estilo Maduro, o simplemente una herramienta de negociaci�n y una presi�n adicional sobre el r�gimen. Rubio sabe que EUUU acumula un historial desastroso en sus intentos de promover cambios de r�gimen. Cuando el director de la CIA visit� recientemente La Habana, su primera petici�n fue simple y l�gica: acabar con toda presencia militar y de inteligencia de Rusia y China. Ese ser�a un primer paso hacia un "cambio de r�gimen" al estilo venezolano: pasar de una posici�n geopol�tica adversaria a otra subordinada a Washington. El cambio de r�gimen podr�a llegar despu�s, quiz�, y ser�a una tarea mejor dejada a la poblaci�n cubana, con ayuda de la comunidad cubana exiliada en Florida, donde Rubio tiene ra�ces familiares.�Las presiones sobre Cuba y la ofensiva contra Maduro buscan tambi�n enviar un mensaje m�s amplio a Am�rica Latina sobre los l�mites de la influencia china en la regi�n?Exactamente. El siguiente paso ser� reducir la influencia china en la esfera econ�mica, empezando por su presencia en la industria minera. Por cierto, los propios chinos est�n ayudando a consolidar una narrativa que los presenta como un obst�culo para el desarrollo industrial de pa�ses como M�xico o Brasil. La enorme sobrecapacidad de la industria china y la avalancha de sus exportaciones ya han provocado reacciones proteccionistas en varios pa�ses latinoamericanos.Una de las ideas m�s fuertes del libro es que China dej� de "integrarse" en el sistema y empez� a comportarse como una alternativa sist�mica. �Cu�ndo cambia realmente Pek�n?Yo estaba destinado en Pek�n en 2008 y recuerdo al entonces presidente Hu Jintao y al primer ministro Wen Jiabao reaccionando con dureza a la crisis financiera estadounidense: dijeron que marcaba el principio del fin del capitalismo americano y del dominio global del d�lar. Despu�s lleg� Xi Jinping, en 2012, con su nacionalismo y su propaganda antioccidental. Lanz� Made in China 2025, un plan para convertir a su pa�s en l�der mundial de las tecnolog�as avanzadas. Desde entonces ha perseguido un modelo aut�rquico y exportador mediante el cual China quiere que el resto del mundo dependa totalmente de sus suministros, mientras ella no depende de nadie.En Europa hay quien sigue interpretando a Trump como una anomal�a moral, mientras que usted parece verlo m�s como un producto hist�rico. �Qu� no entienden los europeos?Los europeos no entienden casi nada de este pa�s, y no es por culpa de Trump. Tampoco entendieron a Reagan. El antiamericanismo ya estaba muy extendido en los a�os 60 y 70. Hay una diferencia cultural fundamental: en la tradici�n europea, desde el mito griego de �caro hasta San Agust�n y Calvino, la ambici�n es un pecado; en EEUU es una virtud. Europa tuvo Estados fuertes antes de tener democracia. Am�rica construy� primero su Rep�blica y mucho despu�s cre� un Estado. Por eso la sociedad civil estadounidense aprecia la libertad, mientras que los europeos creen que su asfixiante burocracia forma parte de su supuesto modelo de civilizaci�n. A m� Trump no me gusta nada, pero algunos de sus opositores sue�an con transformar EEUU en una Francia m�s grande, donde el Estado supuestamente se ocupa de todo. Eso es, en el mejor de los casos, profundamente antiamericano.Su libro parece devolver la pol�tica internacional a realidades materiales: energ�a, industria, fronteras, materias primas, capacidad militar. �Occidente minusvalor� esos factores?No Occidente, que incluye a EEUU, sino Europa occidental. Ochenta a�os de Pax Americana evitaron la guerra en esta parte del continente gracias al compromiso militar estadounidense, pero tambi�n hicieron que los europeos occidentales se volvieran ignorantes del mundo real, donde el poder importa. La paz no fue un regalo del pacifismo ni del desarme. La URSS envi� su ej�rcito a invadir Budapest y Praga, pero no pudo hacer lo mismo en Berl�n Occidental, Copenhague o Trieste �nicamente por culpa de la OTAN. Trump es una llamada de atenci�n.Recupera una idea casi cl�sica: la energ�a sigue organizando la pol�tica mundial. �Hasta qu� punto el siglo XXI se parece m�s a principios del XX?Estamos en medio de una nueva revoluci�n tecnol�gica e industrial: la IA. La carrera de la IA entre EEUU y China es tambi�n una competici�n por construir m�s centros de datos y proporcionarles toda la electricidad que necesitan. EEUU tiene una gran ventaja porque es autosuficiente. Si a�adimos el concepto de poder militar, entonces s�: la guerra ha vuelto al centro de la geopol�tica tal y como exist�a en el siglo XX. Pero �realmente hab�a desaparecido alguna vez?Venezuela, Ir�n y el shale gas estadounidense aparecen conectados. �Existe una l�gica estrat�gica m�s clara detr�s de la pol�tica exterior de Trump de lo que muchos creen?No doy por hecho que exista una Doctrina Trump. A veces puede verse influido por la Doctrina Monroe, o por la realpolitik de Kissinger y la idea de la competici�n entre grandes potencias. En general, es transaccional; sigue sus instintos. Pero los europeos se equivocan cuando creen que es un idiota o un magnate codicioso que solo piensa en dinero. En Oriente Pr�ximo y Am�rica Latina, EEUU nunca hab�a sido tan influyente como hoy. Y respecto a los propios europeos, Trump ha conseguido arrancarles m�s concesiones que sus predecesores, por ejemplo en el aumento del gasto militar y el reparto de cargas dentro de la OTAN.Usted sostiene impl�citamente que Trump no destruye el orden liberal: aparece cuando ya estaba agot�ndose. �Cu�ndo empieza esa crisis?Henry Kissinger dijo c�lebremente que Donald Trump "puede ser una de esas figuras hist�ricas que aparecen de vez en cuando para marcar el final de una era y obligarla a abandonar sus viejas pretensiones". Lo que llamamos globalizaci�n fue promovido con entusiasmo por el mundo de Davos: banqueros, grandes ejecutivos y sus aliados en los medios y la academia. Supuestamente era un mundo feliz en el que las fronteras se volv�an irrelevantes, para beneficio de todos. Esa imagen id�lica era una mentira. Muchas promesas no se cumplieron y los trabajadores se sintieron traicionados y empobrecidos. Pero esto no es reciente. El libre comercio y la libre circulaci�n de migrantes provocaron reacciones proteccionistas hace mucho tiempo: con presidentes republicanos como Nixon y Reagan en los a�os 70 y 80, en 1999 con el dem�crata Bill Clinton y, de nuevo, tras la crisis financiera de 2008, con movimientos populistas como Occupy Wall Street y el ascenso de Bernie Sanders en la izquierda. En nuestro siglo, un factor decisivo fue el shock chino: el enfoque mercantilista y dominante de China hacia la globalizaci�n ha creado desequilibrios insostenibles.Hay un pasaje muy llamativo en el libro sobre la defensa de los cristianos perseguidos en �frica. En buena parte de Europa, ese lenguaje se ha vuelto pol�ticamente inc�modo o se asocia a posiciones conservadoras, mientras que en Estados Unidos sigue siendo mucho m�s habitual.Desde hace mucho tiempo, EEUU es un pa�s mucho m�s religioso que Europa. Salvo que consideremos religi�n la forma apocal�ptica y fan�tica de ecologismo que ha reemplazado a las iglesias y a Dios en muchos pa�ses europeos. Adem�s, en Europa incluso el Papa parece a veces temer ser acusado de islamofobia si denuncia la debilidad de los gobiernos africanos frente a Boko Haram y otras fuerzas yihadistas. As� que s�: al final suelen ser las fuerzas especiales estadounidenses las que permanecen en primera l�nea en la guerra contra el yihadismo en algunas zonas de �frica.En Europa se ha hablado mucho del "fin de la democracia americana", pero usted recuerda que Trump perdi� casos ante el Supremo, retrocedi� en Mine�polis y encontr� l�mites institucionales reales. �Se ha exagerado el relato apocal�ptico?Absolutamente. No hay duda de que Trump sue�a con ser un aut�crata. Y no es el primero, por cierto. La historia estadounidense ofrece much�simos ejemplos, quiz� el m�s llamativo sea Franklin Delano Roosevelt: elegido cuatro veces consecutivas, intent� lo que muchos consideraron un golpe contra el Tribunal Supremo. Pero precisamente la fortaleza de una democracia se demuestra cuando sobrevive a esos intentos. Trump se ha encontrado con todos los poderosos checks and balances de esta Rep�blica: el poder judicial, los medios de comunicaci�n y el federalismo. Dentro de su propio pa�s es un presidente mucho m�s d�bil de lo que sugiere el poder que proyecta en el exterior.G�nova, 1956. Periodista y escritor, columnista del 'Corriere della Sera', es miembro del Council on Foreign Relations, el 'think tank' m�s importante de EEUU en relaciones internacionales.Su �ltimo libro publicado en Espa�a es 'El suicidio occidental' (Ladera norte).










