�La profec�a de Khalifatul Masih III se cumplir�, y un d�a Espa�a volver� a resonar con los cantos de la ilaha illa Al�. Y la l�mpara del tauhid —la unicidad absoluta de Dios— iluminar� de nuevo esta tierra, porque "Al� es la Luz de los cielos y la tierra"�, escrib�a a finales del a�o pasado un joven misionero ahmad� al t�rmino de un viaje por Espa�a.Las palabras que recog�a un semanario angl�fono de su congregaci�n conocido como Al Hakam no eran la declaraci�n de guerra santa de un pu�ado de musulmanes armados con cimitarras, sino el diario espiritual de Tamseel Mushtaq tras completar una misi�n organizada: desde 2014, el califa de esta comunidad musulmana —perseguida como her�tica en Pakist�n y detestada por buena parte del islam mayoritario— env�a a cada promoci�n de graduados de su escuela Jamia Ahmadiyya del Reino Unido a recorrer la Pen�nsula con mochilas cargadas de octavillas.En 2025 fueron 16. La promoci�n visit� Espa�a del 29 de septiembre al 5 de noviembre. Ten�an un mes, varias rutas, una furgoneta, apoyo log�stico de la comunidad espa�ola y la obligaci�n concreta de repartir mil folletos diarios. Ellos llaman tabligh a esa tarea de predicaci�n.Lo suyo era una versi�n isl�mica de la misi�n que realizan esos muchachos mormones llegados de Utah o del Oeste religioso americano, formados durante a�os, enviados lejos de casa, acostumbrados a tocar puertas, detener desconocidos en la calle, encajar rechazos con una sonrisa y repartir promesas de salvaci�n.S�lo que aqu� no hay camisa blanca, corbata fina ni placa negra con apellido anglosaj�n, sino j�venes de barba rasurada, acento brit�nico, nombres urdu y aire de seminario indo-paquistan�, con mochilas cargadas de folletos sobre el islam y una consigna que parece escrita para desactivar cualquier alarma: �Hola, mensaje de paz�.�Acercarme a la mezquita Basharat por primera vez me produjo una mezcla de orgullo y tristeza�, escribi� Tamseel Mushtaq algo antes de partir hacia Pamplona. �Tristeza, porque el islam hab�a sido arrancado de esta tierra mediante el enga�o, el odio y la crueldad de la Reconquista. Durante siete largos siglos, esta pen�nsula hab�a permanecido est�ril sin la llamada a la oraci�n�."AVANZAMOS HACIA ESPA�A COMO LOS SOLDADOS DE TARIQ"El emocionado ahmad� ten�a clara la magnitud de su misi�n. �l mismo se preguntaba a qu� obedec�a el inter�s de su califa por enviar cada a�o a un pu�ado de los suyos a recorrer Espa�a.�Avanzamos hacia Espa�a igual que los soldados de Tariq, que cruzaron hacia tierras desconocidas con valor�, aseguraba Tamseel. �Sin embargo, no est�bamos equipados con armas, sino con tabligh y oraciones�.La Comunidad Ahmad�a naci� en 1889 en Qadian, en la India brit�nica, alrededor de Mirza Ghulam Ahmad, un reformador religioso que se present� como el Mahdi y el Mes�as prometido que aguardaban las grandes religiones. Ah� empieza la herida doctrinal.Para el islam mayoritario, la afirmaci�n resulta inadmisible: Mahoma es el �ltimo profeta y no puede haber despu�s de �l una figura prof�tica subordinada con ese rango espiritual. Los ahmad�es responden que no han fundado una religi�n nueva, sino que han venido a restaurar el verdadero islam: la yihad de la espada, sostienen, qued� abrogada; la �nica batalla leg�tima en su tiempo es la de la persuasi�n.A ojos de sus adversarios, la segunda gran herej�a tiene que ver con Jes�s. Los ahmad�es creen que Cristo sobrevivi� a la crucifixi�n, sigui� predicando a las tribus perdidas de Israel, lleg� hasta Cachemira y muri� all� de muerte natural. A ra�z de esas diferencias, la comunidad ha sido expulsada simb�lica y legalmente del islam en varios pa�ses. En Pakist�n, donde se concentra buena parte de su historia moderna, fueron declarados no musulmanes por la Constituci�n en 1974 y pueden acabar ante los tribunales por utilizar s�mbolos o palabras que el Estado reserva a los musulmanes.Karam Ilahi Zafar, el primer ahmad� en Espa�a, vendi� perfumes en El Rastro durante a�os.CR�NICAEspa�a entr� en esa historia mucho antes de que el pa�s se acostumbrara a ver mezquitas, carnicer�as halal o asociaciones isl�micas en sus barrios. El primer misionero ahmad� que logr� asentarse fue Karam Ilahi Zafar, llegado el 24 de junio de 1946, en plena dictadura de Franco.Ven�a del mismo mundo indo-paquistan� del que hab�a surgido la comunidad, pero pas� sus primeros a�os casi solo, abri�ndose paso en un pa�s impermeable a la disidencia religiosa. Antes de �l hab�a habido una tentativa frustrada: su predecesor, Malik Mohammad Sharif Gujrati lleg� a Madrid, pero la Guerra Civil oblig� a abandonar la misi�n en 1936. Zafar retom� el intento diez a�os despu�s.LA CARTA A FRANCO DEL 'PERFUMERO' DEL RASTRO DE MADRIDDe acuerdo a las biograf�as oficiales ahmad�es, Karam estudi� espa�ol durante meses, vendi� perfumes artesanales en El Rastro para sostenerse y convirti� aquel puesto ambulante en un peque�o p�lpito. Tambi�n lleg� a escribir una carta a Franco sobre el islam.La congregaci�n se inscribi� en el Registro de Entidades Religiosas en 1970 como Comunidad Ahmad�a. Y a no mucho tardar levantaron la mezquita Basharat, en Pedro Abad, a unos 30 kil�metros de C�rdoba. Su primera piedra se coloc� el 9 de octubre de 1980. Fue inaugurada el 10 de septiembre de 1982.La comunidad suele presentarla como la primera mezquita construida en Espa�a tras la Reconquista. Pero esa afirmaci�n exige nota al pie. La mezquita del rey Abdul Aziz de Marbella fue inaugurada en 1981, antes que la de Pedro Abad; los ahmad�es matizan que ellos pusieron antes la primera piedra y que la suya fue concebida como mezquita abierta y comunitaria, no como oratorio vinculado a una iniciativa palaciega.Al margen de la controversia cronol�gica, Basharat no es s�lo una mezquita blanca en un pueblo cordob�s. Es su kil�metro cero espa�ol: la prueba material de que la misi�n de Karam Ilahi Zafar no se evapor� entre perfumes, soledad y permisos imposibles. Desde all� se coordina una comunidad peque�a —poco m�s de medio millar de fieles, seg�n sus propios portavoces—, dispersa por Madrid, Barcelona, Valencia, Granada, Murcia, C�diz, Logro�o o Vitoria, pero conectada con una estructura global disciplinada que obedece al califa londinense. Para ellos, Pedro Abad es el viejo olivo del que vuelven a brotar las ramas.�C�mo le fue al final a Tamseel y al resto de sus compa�eros en su viaje misionero? Una de cal y otra de arena. En Pamplona se encontr� con una manifestaci�n propalestina y reparti� 400 folletos en 15 minutos. En San Sebasti�n discuti� con un cristiano sueco que le reproch� que los musulmanes no hubieran dado al mundo �nada salvo terror�. En Bilbao, algunos transe�ntes rompieron sus octavillas delante de �l. En Carballo, cerca de La Coru�a, fueron insultados por un peque�o grupo. Pero Mushtaq lo interpret� como parte de la prueba espiritual del predicador: �La aceituna m�s fina s�lo revela su verdadera riqueza cuando es prensada�.EL REZO EN COVADONGAEl 17 de octubre, su grupo decidi� rezar la oraci�n del viernes en Covadonga, buscaron un lugar tranquilo en campo abierto e inclinaron la frente ante Al� sin saber —seg�n su relato— �el peso de la historia� que tocaban. Despu�s, su gu�a les record� d�nde estaban: el escenario asociado a la batalla de 722, a Don Pelayo, a Al-Qama, a Munuza y al primer mito pol�tico de la Reconquista. El texto no lo trata como una an�cdota tur�stica, sino como una revelaci�n. �De pie all��, escribi�, �nos dimos cuenta de que �ste era el suelo donde ech� ra�ces el plan para borrar la civilizaci�n isl�mica de Espa�a�.El gu�a en cuesti�n asignado por su congregaci�n se llamaba Tariq, como el caudillo bereber que cruz� el Estrecho en el 711 y dio comienzo a la conquista isl�mica de la Hispania visigoda con una invasi�n militar que parti� la historia peninsular, derrib� un reino cristiano, someti� territorios y oblig� a la cristiandad a replegarse hacia el norte.La geograf�a espa�ola de Mushtaq es menos un itinerario de predicaci�n que una cartograf�a de la p�rdida: Covadonga, Toledo, Las Navas de Tolosa, Granada. All� donde la tradici�n cristiana sit�a el arranque de la resistencia, �l vio el primer eslab�n de una cadena de desastres que terminar�a con la ca�da del �ltimo reino nazar� en 1492.Pero su objetivo, escribi� despu�s en Santiago, no era apoderarse de ninguna tierra, sino �ganar corazones�. Esa frase no proyecta s�lo el entusiasmo piadoso del joven Tamseel Mushtaq. Es parte del vocabulario misionero ahmad� atribuido al tercer califa, Mirza Nasir Ahmad.Qamar Fazal, hijo de Karam Ilahi Zafar.CR�NICACuando le entrevistamos, la repite tambi�n Qamar Fazal, hijo de Karam Ilahi Zafar, el hombre al que los ahmad�es consideran su primer misionero. Qamar tiene 69 a�os, naci� en Madrid, est� jubilado y habla con los modales de quien ha vivido esta historia como algo incrustado en su historia familiar. Estudi� ingenier�a, trabaj� en el sector aeron�utico y durante una etapa tambi�n fue profesor universitario."NO VENIMOS CON INTENCI�N MALIGNA"Al mencionarle el viaje de Mushtaq, Qamar se apresura a aclarar que las misiones fletadas por su califa desde Londres no deben jam�s interpretarse como una operaci�n de revancha hist�rica ni como una fantas�a de reconquista isl�mica, sino como la expresi�n de una comunidad que, precisamente por haber sido perseguida en otros pa�ses musulmanes, se presenta en Espa�a como agradecida, obediente a la ley y orgullosa de su integraci�n.�En 80 a�os que llevamos en Espa�a somos una comunidad apreciada�, dice. �Hemos tenido rifirrafes con gente radical que no nos acepta, pero saben que se les puede denunciar. Yo soy ahmad�, musulm�n y espa�ol, y la ley me apoya. Cuando se han dado amenazas, la Polic�a ha estado vigilante. Nosotros avisamos a los delegados del Gobierno, a los subdelegados, a los alcaldes de los pueblos donde van a ir los misioneros. No venimos con intenciones malignas�. Quieren estar seguros de que no confunden a sus chicos con salafistas.El diario del joven graduado est� lleno de Reconquista, Tariq, Don Pelayo, Santiago Matamoros y de nostalgia por Al-�ndalus. C�rdoba aparece como emblema de una civilizaci�n perdida; Granada, como �el ancla de la Espa�a isl�mica�; la Alhambra, como testamento de un brillo cient�fico y tecnol�gico que el joven misionero cree mal recordado por los espa�oles.Mushtaq no amenaza: suspira. Pero suspira sobre un mapa inflamable. Donde buena parte de Espa�a percibe la resistencia a una invasi�n que subordin� durante siglos a comunidades cristianas y jud�as, llen� la Pen�nsula de fronteras armadas, razias, cautiverios y tributos, �l ve una luz isl�mica arrancada y la promesa de volver a encenderla con octavillas.La voz de Qamar, en cambio, pertenece a otra escuela: la del hijo de un hombre que pas� la dictadura vendiendo perfumes por Madrid, consiguiendo permisos, evitando conflictos y esperando d�cadas a que una comunidad casi invisible pudiera levantar una mezquita blanca.Esa ha sido, en buena medida, la estrategia espa�ola de los ahmad�es: discreci�n, legalidad, actos interreligiosos, relaci�n fluida con ayuntamientos y fuerzas de seguridad, y una insistencia casi obsesiva en presentarse como el islam de la obediencia civil, la paz y la integraci�n.En la �ltima noche antes de regresar a Londres, Mushtaq escribi� en su diario de viaje una frase en �rabe que atribu�a a una revelaci�n recibida por Khalifatul Masih III: �A quien pone su confianza en Al�, �l le basta. Al� llevar� a t�rmino su prop�sito. Al� ha fijado una medida para cada cosa�. En esa medida cab�an, para �l, el cansancio de los pies, los insultos de Carballo, los folletos rotos en Bilbao, la oraci�n en Covadonga y la certeza de que la historia del islam en Espa�a �definitivamente no ha terminado�.
Los nuevos "soldados de Tariq" que rezan en Covadonga y quieren reconquistar Al-�ndalus...s�lo con octavillas: "No venimos con intenciones malignas"
«La profec�a de Khalifatul Masih III se cumplir�, y un d�a Espa�a volver� a resonar con los cantos de la ilaha illa Al�. Y la l�mpara del tauhid —la unicidad...








