Durante la primavera de 1989, Rafael Hernández Mancha recuerda pasarse los días encerrado en su habitación preparándose para unas oposiciones a profesor agregado de bachillerato en Andalucía. Estudiaba tanto que fue más allá del temario a memorizar y se sumergió en otros campos: leyó la Biblia, revisó el diccionario de la Real Academi...
a Española y, un día, comenzó a hojear el Corán, que le fascinó hasta el punto de hacerse dos juramentos.
“Uno de esos días en casa, estudiando, apunté dos promesas en un cuaderno, que por supuesto conservo. Me dije: ‘Si apruebo las oposiciones, me hago musulmán’. Y la segunda: ‘Si las apruebo, hago la peregrinación a La Meca a caballo, como la hacían los antiguos andalusíes”, recuerda Hernández, aludiendo a los naturales de la España musulmana en la Edad Media.
El hajj es la peregrinación a La Meca, la ciudad más sagrada para los musulmanes, que todo adulto que profese el Islam y pueda hacerlo debe realizar al menos una vez en la vida durante unas fechas concretas del calendario islámico, que este año caen a principios de junio. Para Hernández, el momento oportuno para emprender el viaje llegó el 13 de octubre, cuando, al poco de jubilarse, partió de Almonaster la Real (Huelva) a lomos de una yegua y puso rumbo a Arabia Saudí junto a dos compañeros de andanzas, Abdelkader Harkassi y Tarek Rodríguez.











