ColumnistasCuando un presidente quiere poner su nombre a instituciones públicas mientras aún gobierna, la línea entre el Estado y el gobernante empieza a confundirse. No es un reconocimiento histórico, sino un acto de egolatríaEscucharPor Andrés Hernández Alend22 de mayo 2026, 06:45 a. m.Como empresario del sector inmobiliario, Trump siempre fue hábil para promocionar su nombre como marca comercial. Esta es la Torre Trump, en Nueva York, cuya construcción empezó en 1979. (Shutterstock/Foto) ‌‌‌‌‌‌‌En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.