30/05/2026 a las 08:28h.

Si hay algo que le gusta a Donald Trump es poner su nombre a cosas. Como magnate inmobiliario, más que levantar rascacielos u hoteles, lo que hacía era licenciar su nombre con letras doradas en proyectos desarrollados por otros. Cuando las cosas no le iban ... muy bien, vendió con su apellido desde chuletones a títulos universitarios. En el segundo y último mandato, se esfuerza por dejar una huella física imborrable de una presidencia histórica y turbulenta. Será el primer presidente con su firma en billetes emitidos durante su cargo -y hay un proyecto para poner su rostro a otros-, el Departamento de Estado ha puesto su nombre al que era el Instituto de la Paz, cuelgan carteles gigantes con su rostro en la fachada del Departamento de Justicia… Hasta el propio Trump bromeó con rebautizar el Estrecho de Ormuz, en el centro de la guerra de Irán, para que sea el 'Estrecho de Trump'.