Para Ángela Zambrano, el diagnóstico de su hijo marcó un antes y un después. A los cuatro años, le dijeron que su hijo tenía autismo grado 2. Desde entonces, su rutina cambió por completo.“Al principio fue muy duro asimilarlo”, relata. Sin embargo, con el tiempo, le dio un nuevo sentido a la experiencia. “Mi hijo es una bendición”, agrega. Su día transcurre entre terapias y cuidados permanentes. “Yo soy la que está 24/7 con él”, explica.PublicidadDice que el proceso no solo implica atención médica; también enfrenta barreras sociales. “Mucha gente no entiende la condición y a veces critica el comportamiento de los niños”, señala. En ese contexto, para ella acceder a terapias que le ayuden a mejorar la condición de su hijo se vuelve clave. Pero es también un desafío económico, que ha logrado superar. ‘Hay días en que lloras sola porque no sabes si lo estás haciendo bien’: la realidad de los niños con autismo que solo sus madres descifranÁngela accede a atención gratuita. Su hijo recibe terapias en el sistema municipal. PublicidadPublicidadEste apoyo incluye terapia de lenguaje, ocupacional y psicológica. En el sistema privado, cada sesión puede costar entre $25 y $45, una cifra difícil de sostener para muchas familias que requieren hasta tres sesiones a la semana. Ella comenta que estos servicios marcan una diferencia ya que la intervención temprana de los niños con autismo depende, en muchos casos, de la capacidad económica de los padres. En Manta, el modelo público reduce esa brecha.PublicidadModelo integral desde el PatronatoLa directora del Patronato, Pamela Cedeño, explica que Manta cuenta con todo un programa que se diseñó para cubrir toda la atención de los niños con autismo y sus padres.El eje central es la sala multisensorial, un espacio especializado único en la provincia, indica. Allí trabajan psicólogos, terapistas de lenguaje y ocupacionales.El proceso inicia con una valoración integral. Luego, el equipo define un plan terapéutico con sesiones específicas. “No es algo eventual, es un tratamiento sostenido”, señala.Actualmente, el centro atiende a más de 100 niños, lo que evidencia la alta demanda en la ciudad.PublicidadEl programa no solo atiende a los menores. También incorpora el concepto de burnout parental.“Los padres cargan una presión emocional muy alta”, explica Cedeño. Por eso, el municipio creó espacios de apoyo psicológico y grupos de acompañamiento.Además, implementó actividades específicas como jornadas recreativas para niños y espacios de descanso para madres cuidadoras. Estas incluyen sesiones tipo spa y atención psicológica.El objetivo apunta a sostener el entorno familiar. Autismo en Ecuador: dónde encontrar asociaciones de familias y amigos en el paísAcceso centralizado: una ventaja claveLa funcionaria cuenta que el modelo municipal concentra todos los servicios en un solo lugar lo que reduce traslados y costos adicionales.“En el sistema privado, las familias deben acudir a distintos centros para cada terapia. En cambio, el Patronato ofrece atención integral en un mismo espacio. Este enfoque mejora la continuidad del tratamiento. También facilita el seguimiento clínico por parte de un equipo multidisciplinario”, detalla. La mirada médica: una condición complejaEl especialista en medicina integrativa, nutrigenómica y epigenética, José Alberto Hidalgo aporta una visión complementaria. Su vínculo con el tema es personal: tiene tres hijos con autismo.“El autismo no es una enfermedad, es una condición”, explica. Según su enfoque, requiere una intervención multifactorial que incluye nutrición, estimulación y terapias.Además, advierte sobre los costos en el sector privado. “En medio de la crisis de autismo que estamos viviendo que pareciera epidemia, existen altos costos que van de paquetes de $ 20.000 para hacer estimulación, hasta terapias de $ 40, $ 60, $ 100 por sesión”, señala, en referencia a terapias especializadas.Esta realidad contrasta con la oferta pública en Manta, que permite acceso sin ese nivel de inversión, resalta el especialista. OMS refuta que haya vínculos entre vacunas y autismo, idea defendida desde Estados UnidosHidalgo enfatiza que no se trata de servicios opcionales, sino de una necesidad.“Son servicios altamente costosos. Las familias enfrentan gastos recurrentes en terapias, suplementos y tratamientos complementarios”, afirma.Él resalta que en este contexto, el modelo municipal se posiciona como una alternativa accesible. La cobertura parcial o total permite continuidad en los procesos terapéuticos.El sistema en Manta articula atención clínica, acompañamiento familiar y espacios de inclusión.Para las familias, este modelo representa acceso sostenido a servicios especializados. También reduce la carga económica asociada al tratamiento del autismo. (I)
Manta con un modelo de terapias gratuitas para autismo que evita gastos de hasta $20.000: ‘Hay atención integral en un mismo espacio’
Modelo municipal integra terapias, apoyo familiar y acompañamiento psicológico para niños con autismo. Se atiende a 100.










