“El diagnóstico de autismo de Lucas llegó cuando tenía 20 meses y, a pesar de que la información nos alivió en cierta forma porque le ponía un nombre a lo que nosotros observábamos en nuestro hijo, no pudimos evitar recibirlo como un jarro de agua fría, ya no solo por nosotros, sino también por el resto de familiares: ¿Cómo se lo íbamos a explicar? ¿Cómo lo iban a encajar?”, explica su madre Ana Leza (Madrid, 32 años). Para ella, como para tantos otros progenitores, recibir este diagnóstico supuso un golpe de realidad y desorientación, y el inicio de un camino donde las emociones, el desconocimiento y, muchas veces, la falta de recursos dificultan la crianza.

Dada la enorme incidencia que el autismo tiene en la sociedad, según datos de la Confederación Autismo España, 1 de cada 100 personas convive con un Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), se hace más necesario que nunca establecer una serie de pautas que puedan servir a las familias de guía para encarar la incertidumbre. María Verde (A Coruña, 30 años), técnica de investigación de Autismo España, ha establecido las que, quizá, sean las cinco categorías que los padres más deberían tener en cuenta de cara a amortiguar el primer impacto tras el diagnóstico de autismo de un hijo. En resumen, cinco consejos fundamentales para que las familias con un niño o niña TEA afronten con herramientas emocionales, educativas y de ocio el día a día.