A muchas mujeres, identificarse en estas condiciones del neurodesarrollo les permite reinterpretar su biografía desde una nueva perspectiva y, a la vez, acompañar a su hijo diagnosticado desde un lugar más respetuoso

La detección y el diagnóstico de condiciones del neurodesarrollo como las altas capacidades intelectuales, el

arse-a-una-forma-diferente-de-aprender.html" data-link-track-dtm="">trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o los trastornos de espectro autista (TEA) —frecuentemente agrupadas bajo el término, ya popularizado, de neurodivergencia— han aumentado significativamente en los últimos años. En concreto, en España, en los últimos 10 años los diagnósticos de trastornos del espectro autista han aumentado en torno a un 300% y la identificación de las altas capacidades intelectuales aproximadamente un 254%, según datos publicados el pasado mes de abril por el Ministerio de Educación.

No obstante, un gran porcentaje de mujeres adultas con estas condiciones sigue sin diagnosticar. Diversas investigaciones sugieren un infradiagnóstico de este tipo de neurodivergencias en la población femenina. Por ejemplo, la revisión El envejecimiento en el espectro autista, publicada en Annual Review of Clinical Psychology en 2025, señala que aproximadamente entre el 89% y el 96% de las personas autistas mayores de 40 años permanecen sin diagnosticar, con un infradiagnóstico especialmente elevado en mujeres. Otro estudio publicado en The Lancet, Epidemiología global y carga sanitaria del espectro autista: resultados del Estudio de la Carga Global de Enfermedad 2021, basado en una revisión sistemática internacional, apunta a la existencia de un posible sesgo de género en los procesos de identificación diagnóstica del autismo.