CULTURAEn los �ltimos tiempos hab�a dejado el escenario p�blico a las nuevas generaciones de Slow Food.Carlo Petrini, fundador de Slow food.Angela Frenda (Corriere della Sera)Actualizado Viernes,
mayo
08:02Carlo Petrini, el que fue fundador del movimiento Slow food, ha muerto a los 76 a�os. "Sent�monos a la mesa". Esta era su frase estrella. Entre sus logros figura la creaci�n visionaria de una universidad dedicada a las Ciencias Gastron�micas que el mundo entero a�n nos envidia y de la que �l, como rector, se sent�a m�s orgulloso: "La renovamos sin dinero. Nadie cre�a en ella. Y sin embargo... Vinieron a estudiarnos desde Harvard".Anoche, Carlin, como lo llamaban sus amigos, usando el apodo que hab�a tenido su abuelo, falleci� en su querida casa en Bra, en la provincia de Cuneo. Ten�a 76 a�os.Un visionario siempre movido por un profundo amor al bien com�n. Pero tambi�n un revolucionario, inconformista y valiente, que, mucho antes de que se pusiera de moda, comprendi� hasta qu� punto la alimentaci�n era un acto pol�tico. Dio significado y valor a palabras como biodiversidad, naturaleza, conocimiento y tradiciones. Pero quiz�s la palabra justicia era la que m�s le importaba: para �l, el precio justo de los alimentos representaba una batalla fundamental que implicaba respeto por productores y consumidores. Y poco ten�a que ver con las despiadadas reglas de un mercado globalizado al que �l, con la creaci�n del movimiento Terra Madre, se hab�a opuesto tenazmente. Siempre tom�ndose todo personalmente.Y pensar que sus padres quer�an que fuera obrero. De hecho, en lugar de que cursara la secundaria, lo inscribieron en un curso de formaci�n profesional y luego en el Instituto T�cnico de Ingenieros Mec�nicos. "Pero ese no era mi camino", declar� en una entrevista con Elvira Serra, publicada en el Corriere hace unos meses. "Destacaba en humanidades, pero era un desastre en las asignaturas t�cnicas", dicen de �l.Por suerte, siempre fue testarudo. De hecho, m�s tarde se matricul� en Sociolog�a en la Universidad de Trento, mientras ayudaba a su padre en el taller para costearse los estudios. Pero abandon� la carrera a falta de cuatro ex�menes para abrir una tienda de comestibles en Bra, y desde all�, dej� que su profunda pasi�n por la comida lo guiara. Buena, limpia y justa. Un eslogan que acu�� en 2005, que se hizo viral y sigue siendo tan relevante hoy como siempre."Quien siembra utop�a cosecha realidad", sol�a decir Petrini. Y tambi�n era una forma de resumir su vida, convencido de que los sue�os y las visiones, cuando son bellos y acertados, siempre pueden hacerse realidad. Y �l sab�a so�ar. Lo hizo, por ejemplo, el 26 de julio de 1986, cuando fund� Arcigola, que m�s tarde se convertir�a en Slow Food en Par�s en 1989, con un Manifiesto firmado por m�s de veinte delegaciones de todo el mundo, que posicionaba a la asociaci�n como un ant�doto contra la locura universal del ritmo fren�tico de la vida.A Petrini le encantaba debatir hasta altas horas de la noche, quiz�s acompa�ado de una buena copa de vino tinto. Porque siempre hab�a algo que lo indignaba.O que lo conmov�a. Como cuando escuch� al peque�o productor de queso de cabra hablarle de su trabajo.En los �ltimos tiempos, hab�a cedido el protagonismo a las nuevas generaciones de Slow Food, pero segu�a pendiente de todos. Siempre planeando. Carlin Petrini nunca se deten�a. Jam�s. Y si le preguntabas c�mo ser�a Slow Food sin �l, esbozaba una sonrisa ligeramente p�cara y respond�a: "He hecho un buen trabajo. Lo conseguir�n".










