¿Está de moda el desamor? Fue una de las preguntas, la más provocativa, que nos lanzó el filósofo Javier Moscoso a Valerio Rocco y a mí el pasado martes en un debate sobre el amor... Me acordé de Crónica del desamor, la primera novela de una entonces desconocida Rosa Montero, que tanto impacto causó al publicarse en 1979. Me acordé de un ensayo reciente con un título muy divertido: Como anillo al cuello, de Purificació Mascarell, que rastrea una tradición: la de escritoras de distintas épocas que coinciden en un mismo tema, el del amor presentado como un peligro, preludio a la violencia, la explotación, o al menos, al desengaño. Me acordé del ejemplo más antiguo que conozco en esa línea: una famosa novela del siglo XVII, La princesa de Clèves, de Madame de Lafayette, cuya protagonista, pudiendo casarse con el hombre al que ama y que la ama, prefiere retirarse a su castillo y vivir sola, por miedo al sufrimiento que esa relación le puede deparar en el futuro… Una precursora en línea recta de eso que ahora se llama volcel, celibato voluntario, como el de Rosalía. Thiago Santos / Getty ImageSPero esa antigua corriente femenina está ahora confluyendo con otra, moderna y general: el auge del individualismo. La sensación de omnipotencia, ese “yo, mí, me, conmigo”, que cree que todo lo puede y no necesita a nadie. La que lleva a tener, en vez de novio o amigas, un chatbot, que siempre nos da la razón, que nos adula. No como los humanos, esos en los que pensaba Sartre cuando escribió que “el infierno son los otros”.Esa actitud ha encontrado un aliado insospechado: la (mala) terapia. Lo explica, en un sorprendente artículo, un psicoterapeuta llamado Jonathan Alpert. “Durante años, se ha entrenado a los profesionales para que afirmen en vez de interpretar, para que validen la conducta del paciente en lugar de enseñarle a cambiarla”, escribe en la revista online estadounidense The Free Press. Refuerzan así la cultura del victimismo: todo es culpa de otros. De tu jefe, que no respeta los límites, de tu amiga, que es tóxica, de tu ex, un narcisista de libro…Hay un auge del individualismo: una sensación de omnipotencia que cree que todo lo puede y no necesita a nadieLa difusión y banalización de conceptos como violencia, trauma, abuso … tiene el efecto de patologizar experiencias que antes se consideraban normales. La consecuencia, no solo en los pacientes, sino en la población en general, y no solo en las relaciones románticas, sino en las amistosas y familiares, es que mucha gente corta por lo sano. Hay ejemplos famosos: el heredero de la corona británica, William, y su hermano Harry no se hablan, o apenas; Brooklyn Beckham solo se comunica con sus padres a través de abogados. Es lo que se conoce como NC (no contact) o apego cero. El psicoterapeuta Joshua Coleman, especializado en familia, viendo que en su consulta recibía a cada vez más madres y padres desolados porque sus hijas e hijos les habían dado la espalda, escribió un libro sobre ello, Parents hurt, en el 2008, y otro, Rules of estrangement, en el 2021 (no traducidos).Pero hay algo todavía peor, y es que esa interpretación de las diferencias como agravios imperdonables, como agresiones, traspasa la frontera de los conflictos personales y afecta a la política. “Los mismos guiones terapéuticos que empujan a los pacientes a patologizar a jefes difíciles y parejas decepcionantes ahora enseñan a los ciudadanos a reinterpretar diferencias de opinión ordinarias como señales de alarma”, escribe Alpert. Y cuenta que al acercarse las fiestas navideñas aparecieron en televisión famosos psiquiatras o psicoterapeutas sugiriendo que, para preservar nuestra salud mental, sería aconsejable evitar todo contacto con familiares que votan a Trump…¿Qué hacer?... Quizá refugiarse en esas hermosas historias de cuando el desamor aún no estaba de moda: Dante y Beatriz, Aquiles y Patroclo… que evocaron Moscoso y Rocco en el coloquio que mencioné al principio, dentro del ciclo La razón biográfica, celebrado en la Fundación Areces de Madrid. Y desde luego, elegir, si queremos consultar a un(a) psicoterapeuta, no esa “mala terapia” que denuncia Jonathan Alpert, sino una capaz de afrontar la gran pregunta que formulaba el psicoanalista Lacan: “¿Cuál es tu participación en aquello de lo que te quejas?”.
La moda del desamor, por Laura Freixas
¿Está de moda el desamor? Fue una de las preguntas, la más provocativa, que nos lanzó el filósofo Javier Moscoso a Valerio Rocco y a mí el pasado martes en un debate sobre el amor... Me acordé de Crónica del desamor, la primera novela de una entonces desconocida Rosa Montero,...











