Viajar, leer, vivir... más

Al haberse abaratado el mero desplazamiento hay quien lo confunde, tras jalonarlo deselfies, con el viaje. Viajar, en cambio, cuenta Moret, no es coleccionar paisajes para perderse, sino para encontrarse diverso en otras latitudes. Así, los días, que vuelan en la rutina hogareña, se alargan al viajarlos y se llenan de voces que enseguida dejan de ser extrañas. Él siempre parte en solitario –si quieres compañía, viaja solo–, pero pesca el tiburón boreal (que al final no picó) con Hugo Aasjord en las Lofoten. Y nos cuenta Noruega hasta el cabo Norte, donde de veinteañero fue fregaplatos y limpiapescado, para reencontrarla ahora en su fabulosa conjunción de océanos, costas y charlas. Así convierte tierras extrañas en parte de sí mismo. Vive más. Y nosotros con él al leer, que es otro viaje.

Si viaja por conocer gente de otras culturas, ¿mejor quedarse en Barcelona?

Al ver la masificación turística de Barcelona recuerdo la reflexión melancólica de Colin Thubron: “Cuando un lugar adquiere fama de paraíso...

...Sé que será pronto un infierno”.