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mayo

00:10Con el �ltimo Torrente a�n humeando y la �ltima temporada de la serie Machos alfa en el aire, las superestrellas del Real Madrid han suscitado un nuevo debate tras su demostraci�n de testosterona mal enfocada. Los directivos de una de las organizaciones m�s exitosas del mundo ponderan la contrataci�n de un gerente portugu�s conocido por su mano dura, un aut�ntico macho alfa, mientras los te�ricos del management se preguntan "qu� aspecto tiene la masculinidad fr�gil en el trabajo".Ese es el t�tulo de un art�culo publicado en la Harvard Business Review por Maryam Kouchaki, Keith Leavitt, Luke Zhu y Anthony C. Klotz. Expertos de alto nivel preocupados por una tendencia al alza: "Un gran n�mero de investigaciones ha demostrado que cuando los hombres sienten que su identidad de g�nero est� siendo cuestionada o amenazada son mucho m�s propensos que las mujeres en situaciones similares a responder adoptando comportamientos perjudiciales".�Amenaza el g�nero masculino con rebelarse ante los avances del feminismo? Dada la influencia a�n poderosa de lo pol�ticamente correcto, con sus amenazas de cancelaci�n, las manifestaciones p�blicas al respecto no pasan, de momento, de circuitos considerados alternativos y sin mucho prestigio. En privado es otra cosa. Fuentes de la gesti�n y b�squeda de talento aseguran an�nimamente que existe cierto malestar ante lo que se considera una discriminaci�n negativa para los hombres en, por ejemplo, la entrada de los consejos de administraci�n: "Cuando acuden a los headhunters, las empresas del Ibex 35 suelen pedir mujeres para cubrir las cuotas impuestas por v�a regulatoria; la idea es que los hombres ya los contratan ellos directamente", susurra un experto.Entre "la amplia variedad de comportamientos perjudiciales en el lugar de trabajo" de los que hablan Kouchaki, Leavitt, Zhu y Klotz destacan "negar ayuda, maltratar a los compa�eros, robar bienes de la empresa y mentir para obtener beneficios personales". Su investigaci�n, dicen, ha demostrado que "la masculinidad es una de las identidades m�s fr�giles, tan precaria que incluso las amenazas aparentemente menores pueden empujar a hombres por lo dem�s �ticos a mentir, enga�ar, acosar e incluso cometer agresiones, todo ello en un intento de demostrar que son hombres de verdad".Tras estudiar el comportamiento de m�s de 500 empleados de diferentes empresas, descubrieron que los hombres a menudo "sent�an una falta de autonom�a despu�s de experimentar una amenaza a la masculinidad (o incluso simplemente pensaban en un momento del pasado en el que experimentaron dicha amenaza), mientras que las amenazas a la feminidad de una mujer no ten�an ese impacto". Investigaciones anteriores hab�an demostrado que la masculinidad se asocia a menudo con una capacidad de independencia y acci�n aut�noma, mientras que la feminidad tiende a asociarse m�s con la acci�n comunitaria.En esta tesitura, aconsejan tirar de creatividad: "Si un empleado se siente inc�modo en tareas que le parecen femeninas, no hay nada de malo en un poco de job crafting para construir un papel que le encaje mejor". A partir de ah�, convendr�a "ampliar nuestras definiciones de masculinidad" para "idealizar a los hombres buenos en lugar de a los hombres de verdad? La masculinidad no tiene por qu� referirse �nicamente a rasgos como la agresividad y la fuerza, tambi�n puede incluir cualidades como el civismo, la imparcialidad, la amabilidad y el ser cari�oso y colaborador". Y, en cualquier caso, al hablar de estos temas, "los directivos y los l�deres deben fomentar un lenguaje centrado en los comportamientos problem�ticos espec�ficos (agresi�n, acoso...), en lugar de recurrir a t�rminos vagos y m�s cargados, como masculinidad t�xica, que pueden provocar que sientan su masculinidad amenazada".Los vientos, adem�s, soplan en contra de la vieja hombr�a. En su informe The Male Divide, Korn Ferry advierte de que, "en una era global posindustrial impulsada por la IA, las habilidades m�s necesarias est�n cambiando", y que "la habilidad m�s demandada hoy en d�a es la competencia relacional, en lugar de la fuerza bruta", para concluir: "Los hombres necesitan la igualdad de g�nero tanto como la igualdad de g�nero necesita a los hombres".De muestra, un bot�n. El informe Din�micas de Poder en las Reuniones de Read AI revela que las mujeres hablan un 9% m�s que los hombres en las reuniones cuando la IA est� presente. Los investigadores concluyeron que los sistemas de toma de notas autom�ticos modifican el comportamiento de los participantes porque saben que sus intervenciones quedan registradas de forma permanente y son revisables, con lo que disminuye una tendencia a la divagaci�n, las interrupciones y el af�n de protagonismo que los expertos suelen asociar con los hombres en las reuniones de trabajo.Un estudio de Korn Ferry revela que, aunque las mujeres han avanzado en campos dominados por hombres como las disciplinas STEM (ciencia, tecnolog�a, ingenier�a y matem�ticas), los hombres no han adoptado las profesiones HEAL (salud, educaci�n, administraci�n y alfabetizaci�n), que adquirir�n relevancia en la econom�a de la IA.