Donald Trump habla a menudo de Venezuela. Presume de ese ataque de 48 minutos sobre Caracas en el que el Ejército de EEUU mató a un centenar de personas –entre ellos, una treintena de soldados cubanos– y secuestró a Nicolás Maduro para llevarlo esposado a una cárcel en Nueva York.

A partir de ese día, el 3 de enero, EEUU tiene un valioso rehén en su poder y un Gobierno tutelado en Caracas con Delcy Rodríguez al frente, sin la líder opositora María Corina Machado, quien ha regalado la medalla del Nobel a Trump y reclama un papel en la transición. Pero también tiene y unas enormes reservas de petróleo a su disposición en un momento en el que el 20% del comercio de crudo ya no pasa por el estrecho de Ormuz y los precios de la energía se han disparado en todo el mundo, incluido EEUU, donde la gasolina cuesta ahora de media un 50% más que hace un año.