El arte siempre ha servido como puente curador del duelo, pero para Guille Galván (Madrid, 1980) es algo más: un lugar de construcción, un puente de comunicación con los demás. El integrante de Vetusta Morla, que el año pasado sufrió el fallecimiento de su padre, el periodista Guillermo Galván, ha honrado su memoria a través de las canciones. Su primer disco en solitario, Nadie con ese nombre vive aquí, es la demostración de que se puede “encontrar clarividencia desde la tristeza”. Así lo ha afirmado el cantante en un encuentro con socias y socios de elDiario.es celebrado este jueves en la redacción del periódico.

“Los médicos curan, los profesores enseñan y los músicos aspiramos a que, en el día de mañana, la gente tararee tus canciones para sentirse más acompañados”, ha declarado Galván durante la conversación que ha mantenido con Laura García Higueras, redactora de Cultura. El artista ha emprendido su carrera como solista aprovechando el parón del grupo, un descanso que le ha servido para darse cuenta de que “poder parar de tu trabajo es un privilegio absoluto”. Esa posibilidad le ha abierto otras puertas, pues el intérprete ha señalado que “el parón se considera una locura porque desapareces y la gente puede olvidarse de ti, pero es una bonita manera de priorizar otras cosas”.