Javier Herrero |

Madrid (EFE).- Había cosas que Guille Galván nunca habría podido poner en la boca de Pucho, vocalista de su famoso grupo, Vetusta Morla. No las que aparecen en su primer disco en solitario, en el que no solo expone por primera vez su voz, sino que también rinde cuentas con su gente y con el proceso de duelo por la muerte de su padre.

«Nace en parte de repensar un espacio personal que no tuviera tanto que ver con los escenarios muy grandes. He tenido el privilegio de que Vetusta haya sido exitoso, pero también llega un momento en tu vida en que dices: ¿Quién soy yo si todo desaparece y me tengo que buscar la vida con una guitarra, una voz y empezar de cero?», se sincera en una charla con EFE.

Este viernes publica ‘Nadie con ese nombre vive aquí’ (Guille Galván/Esmerarte/Universal), su primer disco como solista pocos meses antes de que culmine el parón de dos años que su banda se dio, entre otras cosas, para «empujar desde otros frentes» (en su caso, también con la BSO de la película ‘Madrid, Ext.’) y cuidar a su entorno.

«Yo he necesitado estar más cerca de mi familia en un momento complicado y el disco, que ha ido asomando durante todo ese proceso, está directamente relacionado con la necesidad de ponerles en valor. Llevo veintipico años haciendo canciones y nunca había tenido una necesidad tan grande de escribirles a quienes me han hecho ser quien soy y me dan soporte y estructura», comenta.