Tras una breve pausa en la que se ha apartado de su personaje y de gente que no le hacía bien, el artista publica ‘dime dónde estás’, una canción con la que anticipa un próximo álbum más personal. “Que te muestres vulnerable no significa que seas débil”, dice el sevillano

“¿Cómo te llamas?”, pregunta un curioso en una de las calles adyacentes a la plaza Mayor de Madrid a Álvaro de Luna (Sevilla, 32 años), que está en plena sesión de fotos para su entrevista con EL PAÍS. “Luego te escucho”, responde el viandante después de conocer la identidad del artista. Es una semana cargada de trabajo ...

para él, y la afronta con la ilusión de un niño pequeño: es el comienzo de una nueva etapa en la que deja atrás los capítulos más difíciles de su carrera. “Estaba un poco desanimado y desilusionado. Sentía que no me llenaba lo que estaba haciendo en ese momento; me veía sobresaturado”, explica ya sentado en la cafetería del cercano hotel Pestana Collection, un remanso de paz apartado del trasiego de turistas. Entonces compuso dime dónde estás, un “rayito de luz” y el “motor” que le ayudó a buscar la siguiente historia que contar y que lanza este viernes 6 de marzo.

2026 promete ser un gran año por el lanzamiento de su próximo disco, del que aún no puede revelar muchos detalles. Sí reconoce que este proyecto llegó en un momento de cambios, a nivel personal y profesional: “Estaba con mucha ansiedad, mucho estrés y no estaba bien acompañado. Ahora me encuentro muy bien, con gente con la que quiero estar y muy centrado en mi proyecto, un disco que, en mi humilde opinión, es de lo mejor que he hecho hasta ahora. Es muy honesto, y no solo habla de amor y desamor, también de cosas que han ido pasando”.