A sus 22 a�os, Joel es tres veces hijo. Es hijo de sus padres, es hijo de un divorcio pand�mico y es hijo de una custodia compartida. En 2020, una vez superado el confinamiento estricto provocado por la crisis del coronavirus y con la llegada de la nueva normalidad, sus progenitores decidieron poner fin a su matrimonio. Tanto su padre como su madre reclamaron la custodia exclusiva de Joel y de su hermana peque�a, pero �l les pidi� que �sta fuera compartida. Aceptaron.Los padres de Joel viven en calles diferentes de la ciudad de Palencia, aunque la distancia entre sus casas se recorre en apenas dos minutos de paseo. �A pesar de la cercan�a, he ido siempre con la maleta a tope, porque tengo much�sima ropa�, dice Joel. �Un circo, vamos�. Su experiencia familiar de cama, ducha y despensa de alterne s�lo la interrumpi� el tiempo en el que se march� a estudiar la carrera a Madrid.-�Qu� balance haces de esta convivencia?-La custodia compartida tiene aspectos positivos y parece muy bonita, pero tambi�n tiene su lado malo...-�A qu� te refieres?-Hay un momento en el que sientes que no tienes un hogar.La custodia compartida que representa Joel ha dejado de ser una excepci�n judicial en nuestro pa�s para reflejar una transformaci�n social sin precedentes de la idea de familia, de la conciliaci�n y de las relaciones econ�micas de parejas rotas con hijos.Antes de 2005 s�lo se conced�a de forma muy excepcional, pero en las �ltimas dos d�cadas ha registrado un crecimiento espectacular en relaci�n a la opci�n sobradamente mayoritaria en la que los hijos se quedaban s�lo bajo el cuidado de la madre. Un cambio hist�rico que se ha acelerado con el impulso de varias comunidades aut�nomas que han convertido en su legislaci�n este r�gimen en preferente y deseable, incluso cuando no hay acuerdo entre los padres.Para detectar el subid�n de este reparto de los hijos basta echar un vistazo a los datos del INE. Si en 2010 el porcentaje de custodias compartidas era del 12%, en 2024 se aplic� en el 49,7% de los divorcios con hijos menores, superando por primera vez a la custodia materna (46,6%).Es innegable que la custodia compartida ha transformado Espa�a. Y mucho.Para hacer balance, EL MUNDO ha contactado con cuatro j�venes, ya mayores de edad, que han vivido la custodia compartida como hijos durante las dos �ltimas d�cadas. Hablamos con ellos justo cuando el Gobierno ha anunciado su intenci�n de poner l�mites a su aplicaci�n con el argumento de que no podr� establecerse cuando haya �indicios� de que sea perjudicial f�sica y emocionalmente para los menores. Un cambio controvertido que pone el foco en el Poder Judicial y que ha sido incluido en la reforma de la Ley de Protecci�n Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Lopivi), aprobada la semana pasada en el Consejo de Ministros.Para saber m�sSandra, de 25 a�os, es otra hija de la custodia compartida, representante de la generaci�n de la maleta. �Al principio la custodia la ten�a mi madre, pero tiempo despu�s acordaron compartirla�, cuenta esta joven residente en Torrej�n (Madrid) con estudios en Marketing y opositora. �A m� el cambio me sent� fatal, estaba en plena adolescencia y me desubic� por completo. Mi padre vive en Madrid capital y me pasaba un mont�n de tiempo en el autob�s y en el tren�.A los 22, Sandra decidi� tomar cierta distancia y marcharse a Irlanda para mejorar su ingl�s. Encontr� trabajo en un Zara y se qued� dos a�os. A su regreso, pidi� a sus padres instalarse de manera fija en casa de su madre.�Irme al extranjero me permiti� ver las cosas con otra perspectiva, me ayud� a comprender mucho mejor la situaci�n, a entenderlos a ellos. Ahora me siento mucho mejor cuando estoy con mi padre�, admite Sandra. �Lo que aprend� del divorcio de mis padres es que es necesario que en ocasiones tu prioridad seas t��.En Espa�a la custodia compartida ha propiciado que los padres est�n m�s presentes en la crianza, un reparto m�s equilibrado de las responsabilidades parentales y que los hijos no pierdan v�nculos afectivos con alguno de sus progenitores. La inmensa mayor�a de los expertos considera que, bien aplicado, este r�gimen reduce conflictos futuros y es m�s equitativo.Sin embargo, tambi�n presenta goteras y hay quienes creen que no debe considerarse una f�rmula autom�tica a la hora de decidir el futuro de los menores tras un divorcio, ya que su �xito depende claramente de que la cumplan debidamente todas las partes.Sandra, en Torrej�n, Madrid.�El problema no es la ley, es su aplicaci�n�, denuncia la abogada Paloma Abad Tejerina, presidenta de la Asociaci�n Madrile�a de Abogac�a de Familia (Amafi). �Faltan tres cosas: especializaci�n real en familia, valoraci�n t�cnica homog�nea y motivaci�n clara en las resoluciones�.Para esta especialista en divorcios, la propia gu�a del Consejo del Poder Judicial sobre custodia compartida insiste en la necesidad de criterios comunes y de formaci�n. �Por eso cada partido judicial act�a de forma diferente; no hay suficiente uniformidad pr�ctica, aunque el Tribunal Supremo s� que ha fijado doctrina�.Ocho de cada 10 de estos conflictos maritales en Espa�a se resuelven de mutuo acuerdo a trav�s de la negociaci�n entre abogados, mientras que el resto son contenciosos. En separaciones y divorcios con menores de por medio hay muchas cosas que decidir. Hablamos de asuntos tan complejos como la guarda y custodia, las controversias para ejercer la potestad parental, las nuevas pautas de convivencia de los c�nyuges, el uso de la vivienda familiar o la pensi�n alimenticia.En ese sentido, Sara, de 32 a�os, valora la gesti�n de sus padres como acertada. �A m� me hizo madurar antes que el resto de las chicas de mi edad�, dice esta estudiante de doctorado y empleada de una academia de ingl�s en D�nia (Alicante). �Aprendes a negociar con adultos. Te vuelves, en definitiva, una peque�a diplom�tica�.Mar�a Jos� Barquilla tambi�n aprendi� este oficio. Ejerce desde hace 13 a�os en Alcal� de Henares como mediadora, una profesi�n en la que tiene que combinar las dotes del embajador en un pa�s en guerra con la capacidad de di�logo de un diputado del Grupo Mixto. Reconoce que esta labor a�n no es lo suficientemente conocida. Y eso que la Ley de Eficiencia en la Justicia, en vigor desde el a�o pasado, estableci� la obligaci�n de recurrir a v�as alternativas antes de acudir a los saturados juzgados de familia, incluidos los que afectan a menores. Estas tienen el nombre de Medios Adecuados de Soluci�n de Controversias, conocidos como MASC. La mediaci�n es una de ellas.Acuden a ver a esta abogada las parejas que, aunque tengan acordada una custodia compartida, no est�n satisfechas y quieren hacer cambios en su r�gimen. Por ello, solicitan que alguien facilite la negociaci�n. El mediador es un profesional neutral e imparcial cuya misi�n es facilitar el di�logo para lograr un acuerdo amistoso. Por ejemplo, sobre la custodia de los hijos, el reporte de bienes o las pensiones.Barquilla intenta cada d�a desescalar el cabreo que se respira en una convivencia caduca, aliviar tensiones y evitar que la pareja acabe en un juzgado. La mediaci�n, cuando es voluntaria, tiene una tasa de �xito superior al 80%. Si sale bien, reduce tanto los costes financieros del divorcio como el estr�s de un litigio que siempre deja muchas heridas emocionales en las partes. Lo que Lope de Vega escribi� sobre el amor, bien podr�a haberlo escrito respecto a una ruptura con hijos de por medio: �Quien lo prob� lo sabe�.�La mediaci�n permite a las partes asumir el control y es mucho m�s r�pida�, explica Barquilla. �Si funciona, da m�s satisfacci�n que una sentencia judicial porque trata muchos m�s temas, aspectos concretos del d�a a d�a. Siempre digo que, si hay cursos matrimoniales, tambi�n deber�a haber cursos para divorciarse. En el momento de negociar la gente est� muy tensa y hay que conseguir que entiendan que todo pasa, que hay que estar tranquilo�. Y a�ade: �Los espa�oles deben aprender a divorciarse�.Joel tampoco ten�a mucha experiencia. El a�o en que sus padres rompieron su v�nculo, en Espa�a hubo 77.000 divorcios. Sin embargo, para �l todo era muy raro. �No ten�a amigos en esta situaci�n y, encima, lo de la custodia compartida era algo completamente extra�o en mi entorno en Palencia. Estaba expectante porque no ten�a ni idea de c�mo lo iba a llevar y qu� iba a pasar�.Por fortuna, entre sus padres no se elev� el tono cuando se trataron los asuntos patrimoniales y econ�micos. �Hay progenitores que quieren quedarse con los ni�os por la estabilidad del domicilio, no porque sea mejor para ellos, y eso supone un gran problema�, contin�a la mediadora Barquilla.Joel, joven de Palencia de 22 a�os.�C�mo se negocia algo de tanto valor como una casa, m�s en una �poca en la que la compra o el alquiler en una gran ciudad alcanza precios disparatados? Barquilla dice que s�lo hay una opci�n: �Di�logo, di�logo y m�s di�logo�. Para llegar a un acuerdo hay que buscar todo tipo de alternativas: �Se puede quedar uno la casa pagando una renta al otro, hipotecarla para que las partes tengan para una entrada de otro piso, alquilarla y repartir la renta...�.Para Alberto, valenciano de 24 a�os y monitor deportivo, la gesti�n de sus padres en el asunto del domicilio familiar no fue traum�tica. �Vendieron la casa familiar y con ese dinero mi padre decidi� comprar y mi madre, alquilar�, recuerda. �Ellos terminaron separ�ndose, pero antes superaron otra crisis con terapia de pareja. Su relaci�n siempre ha sido cordial�.El caso de Joel tambi�n fue amistoso. En este caso, quien se qued� con la vivienda fue su padre. �Le compr� a mi madre su parte de esa casa y la que ten�amos en el pueblo. Y ella se compr� otra�.Sin duda, como demuestran los casos de Alberto y Joel, la custodia compartida ha facilitado el acuerdo entre progenitores para resolver el tema de la vivienda familiar, ya que habitualmente se trata de un bien com�n. Pero hay casos donde la negociaci�n se enquista. Lo explica la abogada de familia Marta Casariego, del despacho Dikei de Madrid: �Este r�gimen tambi�n ha trasladado parte del conflicto conyugal al �mbito patrimonial exigiendo soluciones m�s flexibles, pero tambi�n m�s complejas y, en muchas ocasiones, m�s costosas. Mantener dos viviendas para los hijos, o incluso tres en el caso de la casa nido -cuando los hijos se quedan siempre en la casa y son los padres los que se van turnando-, supone un esfuerzo econ�mico muy elevado para la mayor�a de las familias�.Nadie puede negar el gigantesco impacto econ�mico y laboral de la custodia compartida. Daniel Fern�ndez Kranz, profesor de Econom�a de IE University, lleva a�os analizando la econom�a familiar y las diferentes consecuencias sociales de este modelo en Espa�a. Un pa�s que, dada la poca tradici�n de este r�gimen, tiene a�n escasa literatura acad�mica al respecto.�La investigaci�n que hicimos en las comunidades aut�nomas que m�s apostaron por este tipo de leyes demuestra un cambio en el balance de poderes dentro de la pareja, otorgando m�s poder de negociaci�n al padre del que ten�a antes�, explica Fern�ndez Kranz.La reducci�n parcial del seguro econ�mico impl�cito que ofrec�a el modelo de custodia exclusivamente materna ha tenido tambi�n un importante efecto en el trabajo. Las madres divorciadas han aumentado su presencia en el mercado laboral. No s�lo tienen m�s tiempo para centrarse en sus carreras, ya que ahora comparten los cuidados de los hijos, sino que tambi�n necesitan de mayor autonom�a econ�mica, porque la ley les da menos garant�as de recibir una pensi�n o de disfrutar del uso de la vivienda familiar.Sobre ese aspecto, la abogada Marta Casariego incide en que, en este tipo de convivencia, hay que seguir teniendo en cuenta el tema de los ingresos. �No hay que olvidar que la desigualdad econ�mica entre progenitores, en concreto, entre hombres y mujeres, sigue siendo una realidad social, y si bien este modelo de custodia ha contribuido a reducir la litigiosidad en torno a las pensiones alimenticias, lo cierto es que estas prestaciones, as� como el reparto proporcional de los gastos familiares son necesarios en custodia compartida para garantizar que las necesidades de los hijos est�n adecuadamente cubiertas en ambos hogares�.No hay duda de que el dinero en muchas ocasiones puede contaminar el esp�ritu de la norma.Sara est� haciendo el doctorado y trabaja en una academia de ingl�s alicantina.Fern�ndez Kranz ha detectado efectos perniciosos en aquellos casos en los que s�lo se solicita la custodia compartida con el �nico objetivo de lograr una ventaja econ�mica. Su investigaci�n est� basada en datos recopilados en Estados Unidos, pa�s en el que cada estado tiene una pol�tica particular sobre las pensiones alimenticias. Y describe que cuando los incentivos econ�micos son la �nica raz�n que mueve a los padres a solicitar la custodia compartida, es muy posible que, si la consiguen, deleguen los cuidados de los hijos en otras personas. Un escenario que termina siendo nocivo para los cr�os: se han detectado m�s problemas de salud y en el rendimiento escolar que en los casos en los que hay otras motivaciones.Diferentes papers han detectado numerosas ventajas sociol�gicas de la custodia compartida. Pero tambi�n algunos problemas. En cuanto a lo positivo, Fern�ndez Kranz habla de una mejora en Espa�a de la relaci�n de los padres varones con sus hijos, un descenso de las posibilidades de que los cr�os caigan en conductas de riesgo para la salud, como el consumo de alcohol, drogas y trastornos alimentarios y, por �ltimo, menos casos de violencia de g�nero contra las madres por parte de maridos maltratadores durante la negociaci�n del divorcio, que es cuando se registran los picos de agresiones.En cuanto a los aspectos desfavorables, los menores bajo custodia compartida tienen normas de comportamiento menos claras que quienes viven con un �nico progenitor y el trasiego entre casas puede incidir negativamente en sus resultados escolares.�Mi conclusi�n es que la custodia compartida puede ser favorable no s�lo para el padre sino tambi�n para los hijos, que son lo m�s importante. Pero siempre que se pueda demostrar que el padre va a responder a los cuidados necesarios y que esa decisi�n no se deba exclusivamente a una motivaci�n econ�mica y que no haya demasiadas diferencias entre ambos hogares en cuanto al modelo de educaci�n�, apunta Fern�ndez Kranz.Sara, la hija alicantina de la custodia compartida, reconoce que a pesar de haber llevado muy bien el divorcio y la custodia compartida, siempre queda alguna cicatriz en los hijos. �Cuando empec� a salir con mi novio actual yo pensaba en la profec�a autocumplida y le dec�a todo el rato: 'Bueno, cuando lo dejemos...'�, dice ella. �Creo que eso le pasa a muchos hijos de divorciados: piensas que todo tiene una caducidad, que tienes que aprender a ser independiente. Lo tenemos grabado a fuego�.La profec�a no se cumpli�. Sara lleva ya ocho a�os y medio con su novio y est� encantada.Este reportaje hay que terminarlo con la espa�ola que mejor entiende la confusi�n infantil o adolescente que vivieron en alg�n momento de sus vidas Sara, Joel, Sandra o Alberto. Se llama Teresa Puchol, tiene 48 a�os y es jueza. Su conocimiento no s�lo es profesional, sino tambi�n personal.Teresa es hija de padres divorciados, ha redactado cientos de sentencias de divorcio y es madre divorciada con hijos.�Me s� todo lo que hace da�o a los ni�os�, dice. Teresa sufri� el abandono de un padre con muchos problemas y el peaje �t�xico� de una madre que gestion� realmente mal el derrumbe familiar. Tanto, que en su casa el apellido paterno se convirti� en un adjetivo para describir algo a lo que hab�a que insultar o despreciar.�Cuando yo me divorci� ten�a claro que no quer�a que mis hijos sufrieran ninguna de estas circunstancias�, dice la jurista. �Una ruptura matrimonial es traum�tica para todo el mundo, pero me propuse con mi ex marido esforzarnos para hacerlo lo mejor posible por el bien de nuestros hijos, seguir vi�ndonos y cenando todos juntos de vez en cuando�.Puchol tuvo la custodia compartida durante cuatro a�os, pero por motivos laborales que se debieron a un cambio de destino, se acord� otro r�gimen dada la distancia geogr�fica entre los progenitores.Conoce todos los aspectos de esta situaci�n, incluso tuvo una casa nido, opci�n pol�mica que siempre desaconseja. �Es una enorme fuente de conflictos� reconoce. �Cuando hay una ruptura, en la que tiene que haber cierta distancia, es muy dif�cil que de repente tengas que compartir todo de nuevo, incluso el colch�n. Imag�nate...�."El ego y el dinero son las principales amenazas de la custodia compartida"Teresa Puchol, jueza-�Cu�les son las grandes amenazas para el �xito de una custodia compartida?-Junto a los temas econ�micos, el ego -dice la jueza-. He visto a muchas madres, y tambi�n a algunos padres, que tienen un sentimiento de propiedad sobre su hijo. Esto implica una desconfianza en la otra parte, a la que consideran incapaz de ejercer sus responsabilidades. Y eso no puede ser.La custodia compartida sigue su curso 21 a�os despu�s de su introducci�n formal en Espa�a. La primera generaci�n de la maleta ya se ha hecho mayor. La sociedad espa�ola no est� en contra de compartir, de que un hijo tenga a sus dos progenitores presentes, de que haya m�s equidad. Pero no debe olvidar que cada matrimonio es un mundo. Y cada hijo, tambi�n.
Los hijos de la custodia compartida: "Hay un momento en el que sientes que no tienes un hogar"
A sus 22 a�os, Joel es tres veces hijo. Es hijo de sus padres, es hijo de un divorcio pand�mico y es hijo de una custodia compartida. En 2020, una vez superado el confinamiento...











