La costa de Granada es famosa por sus acantilados y su clima privilegiado, pero escondido en el extremo este de la Costa Tropical, justo donde linda con la provincia de Almería, se encuentra un rincón donde parece haberse detenido el tiempo entre redes de pesca e historias de corsarios. Se trata de La Rábita, una población costera perteneciente al Ayuntamiento de Albuñol (junto con El Pozuelo), que se sitúa estratégicamente a 13 kilómetros de la localidad almeriense de Adra y a 101 kilómetros de Granada capital. El origen y la formación de este municipio están estrechamente ligados a la división geopolítica que los musulmanes realizaron de las Alpujarras, donde fragmentaron el territorio en distritos denominados Tahas, quedando Albuñol y La Rábita integrados dentro de la histórica Taha de Cehel.

Durante la época nazarí, este enclave se constituyó como un punto estratégico vital para la defensa del litoral andaluz gracias a la construcción de su ribat o fortaleza-monasterio. Fue precisamente en los alrededores de esta edificación donde fue conformándose y creciendo la población. Más allá de su imponente herencia militar, La Rábita goza de un marco geográfico incomparable al estar rodeada por la Sierra de la Contraviesa, bañada por las aguas del mar Mediterráneo y consolidada como la puerta de entrada a las Alpujarras Granadinas. Aunque el pueblo mantiene con orgullo una pequeña pero importante flota pesquera que evoca sus raíces tradicionales, el turismo aporta un peso cada vez mayor en la economía local.