Actualizado a las 13:11h.

La aventura del emprendimiento no se termina cuando consigues inaugurar el negocio. El objetivo no es sólo montar la cafetería de tus sueños o el taller mecánico que faltaba en tu pueblo, es que esas ideas funcionen en la práctica y tengan una vida larga a partir de su primer día en marcha.

Así, el pequeño empresario se convierte en una figura presente en el día a día, que vela por las necesidades de su negocio durante los años que esté activo. Con el paso del tiempo se puede necesitar de nuevo su espíritu organizador, por ejemplo para ampliar el local, cambiar de proveedores o reestructurar el personal.

Marta Pérez afirma que esta última de sus tareas es la que más tiempo le consume. El personal es la pieza floja del negocio que comparte con su socio Gerard Navas en Bercelona. Juntos montaron hace años una fusión entre lavandería de autoservicio y una cafetería de especialidad.

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